AFORISMOS

 

 

 
 
 
 

 

 

Salvador Navarro Zamorano

 

 

 

 

 

   

     
 
PRÓLOGO
 
     

 

 

Aquí presento una relación de 360 Aforismos que llevan una carga espiritual consistente y aspiran a brillar con su propia luz en las mentes de los lectores ávidos de encontrar en la síntesis de sus sentencias, las direcciones necesarias para renovar sus pensamientos.

He procurado acumular en pocas palabras toda una experiencia de vida, en la que he puesto mi voluntad para encontrarme a mí mismo y encontrar la cara de un Dios inexplicable e inaprensible, pero no por ello de belleza singular; esa es la meta de toda mi existencia.

Ha sido un camino en soledad, pero siempre sintiendo la compañía de “algo” o de “alguien” que parecía dictarme palabra por palabra todo aquello que quería expresar y no atinaba a explicar.

Dejo a la opinión de los lectores cualquier consideración que tengan sobre el autor y sí ruego que profundicen en la lectura de cada Aforismo y traten de llegar lo más lejos posible en el análisis del contenido. Cada palabra tiene su propia lectura y me atrevo a decir que más de una: la literaria, la criptográfica y la mística. Cualquiera de ellas puede ampliar el horizonte para el peregrino que camina sin descanso en las ondas del río de la vida.

Ahora queda en vuestras manos la oportunidad de transformar estas semillas en frutos maduros que alimente vuestros espíritus.

Que así sea.

Salvador Navarro Zamorano

 

 

 

1º.- Hay en todo dos lados opuestos; el espíritu de oposición existe en todas las cosas.

          Todo existe en oposición. Día - noche, alto - bajo, Yin - Yang, positivo - negativo, masculino - femenino. A través de la oposición, conocemos el fenómeno llamado creación. Todo lo que aprendemos por los sentidos, se nos revela por el encuentro de los opuestos.

          Conocemos el bien cuando sentimos los efectos del mal. Deseamos la verdad, cuando la mentira nos desengaña. Buscamos lo Divino cuando la oscuridad nos rodea y no vemos una luz en nuestro camino. Anhelamos el cielo por temor al infierno.

          En la profundidad de esta sentencia descubrimos como, por la fuerza de la oposición, sabemos más de nuestra realidad, el conocimiento de sí mismo por nosotros mismos.

 

2º.- El Dios que el hombre comprende es creación suya, pero lo que está por encima de su inteligencia es la Realidad.

          Definir quién o qué es Dios, es la gran frustración humana. Nuestra comprensión, como mucho, se extravía en la filosofía, pero sin llegar a la montaña de la sabiduría, punto más cercano al poder y la voluntad de Dios.

          La inteligencia humana es incapaz de concebir la realidad, en general, en un mundo de apariencias. Solamente vemos la sombra de las cosas produciendo algo que confundimos con luz y que nos aleja de la realidad.

          Hacemos y adoramos dioses demasiado humanos, que participan de nuestras alegrías, triunfos, llantos y fracasos, y a los que pedimos poder, dinero, salud y todo género de bienestar material. No damos descanso a nuestras peticiones y cuando sentimos su indiferencia ante nuestros problemas, los rechazamos y olvidamos, ignorando que son construcciones egoístas del hombre.

          La realidad sigue siendo una asignatura pendiente para la humanidad.

 

3º.- El místico no espera por la otra vida, sino que hace lo posible para evolucionar en ésta.

         El que no conoce a Dios en esta vida, tampoco Lo conocerá en cualquier otra.

         El sabio sólo tiene esta vida para evolucionar y lo hace plenamente en esta dimensión, llenando su existencia de alma y espíritu.

         Cuando vivimos en un plano poniendo nuestros ojos en el plano inmediato superior, quedamos en suspensión, sin tocar tierra, con los pies perdiendo cualquier contacto con nuestro destino, dividiéndonos en dos partes opuestas, intentando dar un salto en el vacío con riesgo de estrellarnos.

         Evolución, es el mandato que recibimos cuando adquirimos consciencia y no esperamos para ejecutarlo.

         Ignorante es quien vive dando la espalda al mundo, a la Madre Naturaleza, en la creencia de que su bien mayor es proyectar amor, inteligencia y voluntad hacia las estrellas, olvidando el débito que ha contraído con sus semejantes.

 

 

4º.- La otra vida es la continuación de ésta, pero en otro plano.

         No hay nada que exista en separación; todo está interpenetrado. La vida sigue a la muerte y ésta a la vida. Todo funciona como una espiral que trabaja hacia adelante y hacia arriba.

         La luz, la vibración, el ritmo, son los medios de los que se vale la evolución para proyectar ese plan divino llamado humanidad, hacia dimensiones superiores.

         Y ese plan se vale de la violencia, los egos de la Personalidad y todo tipo de estiércol que el hombre produce, para cultivar la semilla del espíritu, que va creciendo lentamente, cumpliendo los plazos marcados dentro de un programa, en un tiempo y espacio inmensurable.

 

5º.- El corazón humano es un templo.

       Cuando  la puerta de ese templo está cerrada para el hombre, está también cerrada para Dios.

      Es difícil para un profano definir el corazón como un templo y, aún más, si lo declaramos como templo de luz.

        En realidad, es en la zona cardiaca donde situamos sentimientos como el amor, la intimidad, incluso el odio y, especialmente, la intuición y la luz del conocimiento superior.

        Cerramos el oído interno (localizado en el auricular cardíaco), al prójimo y negamos el diálogo y la tolerancia a quienes nos contacta. Vivimos aislados, incomunicados, egoístas, interesados en nuestras conveniencias, ignorando que somos sacerdotes de nuestro templo interno, y desconociendo el ritual de iniciación, vivimos un dogma exterior y superficial.

        Nos arrastramos por la existencia, pobres, miserables, mendigando, llevando dentro de sí un tesoro sin límites de origen divino. Ciego es aquél que no quiere ver.

 

 

6º.- Es inútil decir que conoces  la verdad.

       Si la conocieses guardarías silencio.

        Aquél que habla no sabe. Aquél que sabe no habla. Decir que se es poseedor de la Verdad es necedad. El silencio es interpretado como falta de sabiduría.

        El hombre es vanidoso por naturaleza. Su cuerpo instintivo le materializa tanto que no puede impedir que su parte animal se manifieste durante su vida, haciéndolo presuntuoso e ir mostrando su plumaje de vistosos colores para impresionar a una crédula audiencia.

        El silencio es la virtud del sabio que sabe que sabe,  porque es humilde y no ignora que la Verdad no necesita defensores ni demostración. Ella es tan poderosa como el diamante que resplandece en medio de la oscuridad.

 

7º.- Cada alma tiene su camino trazado en la vida.

       Si quieres seguir el camino de cualquiera, es necesario le pidas sus ojos prestados para verlo.

        El hombre es seguidor por atavismo. Todos estamos buscando a alguien a quien seguir. Esperamos un Mesías, un líder, un héroe, un redentor, la Divina Providencia.

        Hemos de conscienciarnos de que cada persona tiene un único camino. ¡No más limitaciones! ¡No más conocimiento prestado! Se ha de ir por la vida para conseguir que lo Real se haga cotidiano, parte de nuestra experiencia.

        Decía Buda que no hay caminos, sino que cada cual lo hace en su peregrinar por el mundo. El hombre común tiende a transferir su problemática mental y psicológica hacia otras personas, que funcionan como chivos expiatorios de la sociedad, renunciando a tomar la dirección de su destino, el encuentro con su Ser Interno, convirtiendo en fracaso lo que hay de glorioso dentro de sí.

 

8º.- Quien adora a Dios y desprecia a los hombres adora en vano.

        El fanático y el rico de espíritu cargan en sí el error de rechazar a sus semejantes. Dicen que conocen al único Dios y practican el único culto, adorando al único Profeta o al único Hijo, cerrando con este sistema bajo siete llaves la posibilidad de que otros accedan al Conocimiento.

         "Sepulcros blanqueados...", les llamó el Maestro Jesús, dirigiéndose a esta clase de hombres, poseedores de claves para la Iniciación e Iluminación, guardadas celosamente, sin utilidad para nadie.

        Adorar a Dios en los hombres es ver en el corazón de cada hombre a Dios.

        Aquí está el fundamento de toda la Religión.

 

 

9º.- El amor, al principio, vive de la reciprocidad.

       Cuando alcanza su plenitud, se sustenta solo.

        El amor necesita ser recibido por alguien. Eso forma parte de la primera fase de una relación física. La emoción se satisface en esta etapa primaria.

          Luego, el amor se eleva a una cota superior y el  romance toma cuenta de los personajes. El corazón interviene, formando un nuevo lazo más sutil. Superada la primera fase, el amor sigue su camino ascendente y, situado en la cabeza, tiene la altura suficiente para vivir de sí mismo.

         Amar sin fin, es amar sin oposición. Este amor no necesita a otro para ser. Él es. Parece como una flor en un desierto, dando su perfume al viento, para que lo lleve al valle, a la montaña, a la nube, al mar, sin importar quién lo aspire, porque dar lo mejor de sí es su propia naturaleza.

 

10º.- Si te fallas a ti mismo, todos harán lo mismo contigo.

        Hay una ley no escrita que dice: "a toda acción sucede una reacción". Si un hombre se traiciona a sí mismo, no puede esperar fidelidad de los otros.

          Recogemos lo que sembramos. Cuando tenemos fe en nuestros valores, las circunstancias trabajan a nuestro favor. Pero, si desconfiamos de aquello que somos y ponemos en duda nuestro origen divino, las consecuencias son recogidas en forma de fracasos y desilusiones.

         El fallo más estrepitoso alcanzado por el hombre, es el olvido de su identidad real. Nos hemos empequeñecido con las falsas grandezas, ocultados bajo máscaras a las que hemos dotado de inteligencia ajena y de pedante erudición.

         Hemos perdido la cabeza real y nos sentimos desnudos y avergonzados ante la Realidad.

 

 

11º.- Cuando el hombre ha de escoger entre el provecho material y el espiritual es cuando demuestra dónde está su tesoro, si en la tierra o en el cielo.

          Vivimos en una encrucijada constante, siempre decidiendo qué camino hemos de tomar. La elección es dificultosa porque nuestros intereses, el egoísmo y el afán de poseer, choca contra el desinterés, el amor y la generosidad.

          Esto crea una neurosis en la mente humana, indecisa, temiendo saber, y preocupada por desconocer. Este hombre dividido crea la angustia y la crispación.

          Encontramos la paz y el descanso cuando tomamos una decisión con firmeza y no nos apartamos de ella, hallando en ello una fortaleza que nos defiende de posibles errores.

          Tomar el camino del equilibrio, poniendo fe en valores eternos, como: amor, alegría, espontaneidad, armonía, etc., es como situar todas las velas en dirección a los vientos que soplan favorables, para que nos lleve a puerto seguro.

 

 

12º.- El camino de la libertad nos lleva al cautiverio.

         Es el camino de la disciplina que nos conduce a la libertad.

         La libertad no se tiene sino que se conquista. En nombre de la libertad se cae en actitudes permisivas que atentan contra el derecho de nuestros semejantes.

         Es difícil para el hombre aceptar el orden y la disciplina para acceder al derecho natural de la libertad. Su péndulo interno oscila entre la tiranía y el desorden.

         Encontrar el camino donde todas las cosas se ordenan, es misión del prudente que tiene en sus manos la dirección de su vida y maneja el timón con seguridad.

         Aceptemos la disciplina como regla necesaria, pues así nos condicionamos para una libertad respetuosa con todo y para todos.

         Disciplina significa plenitud, unión, conjunto y, por tanto, energía y poder. Aprendamos con disciplina rechazando el caos, y los frutos de nuestra decisión llegarán en forma de paz, serenidad y alegría interiores.

 

 

13º.- Una vida entera no es suficiente para aprender a vivir en este mundo.

         El hombre nace ignorante y muere sabiendo alguna cosa. Es empresa inútil intentar abarcar todo el conocimiento en una vida.

           Si esto es comprendido, hemos ganado algo que será importante para nuestro camino: que no basta una vida para acceder a la sabiduría, sino que se hace necesario acumular muchas vidas con distintas experiencias para completar un ciclo determinado.

          Esta idea no ha sido totalmente aceptada por algunas creencias religiosas, pero basta invitar a los indecisos a que estudien las transformaciones que realiza la Madre Naturaleza, reciclando todo lo que se agota y muere, llevándolo nuevamente a la vida en formas nuevas y adaptadas al medio ambiente.

         Aprendamos del ejemplo que nos da la vida natural en el planeta, abandonando la soberbia de creernos limpios, puros y perfectos en un espacio de unas pocas decenas de años, donde el tiempo que dedicamos a nuestra perfección es insignificante.

 

 

14º.- Cuando el hombre alcanza la verdad definitiva se convence de que, en realidad, todo está en sí mismo.

          Viajamos a Egipto, la India, los montes Himalaya, para encontrar la Verdad, y regresamos llenos de alegría e ilusiones que poco tiempo después se desvanecen.

          La Verdad tiene una hermosa casa - donde habita desde el principio del tiempo -  situada en el corazón del hombre. Cuando alcanzamos el silencio que la vida guarda en nuestro interior, tocamos el centro de la existencia, que también es el centro de la Humanidad.

          Ahí nos aguarda el Divino Maestro, el Yo Superior, disponible siempre para darnos la Luz que necesitamos para tocar la Verdad con nuestro espíritu; entonces toda clase de bienaventuranzas descenderá sobre nosotros.

          Y los viajes exteriores se cambiarán por un profundo y único viaje interno, personal y no transferible.

 

 

15º.- La razón es la ilusión de la realidad.

         Lógica y razón, son herramientas que usamos periódicamente y nos permiten desenvolvernos en el mundo material.

           Pero, en otro orden de cosas, estos instrumentos demuestran su insuficiencia cuando desarrollamos un sistema de pensamientos de orden abstracto. Vemos que la realidad conocida se desvanece ante otra realidad sin dimensiones, donde el orden se invierte, no para mutarse en un Caos, sino para imponer otro orden de valores.

          Prácticamente, la razón es ahora como un acto ilusorio, donde las reglas del juego son dictadas en escalas distintas de cosas. Y no funcionan otras leyes que sean comprensibles, a menos que iniciemos una aproximación por medio de la analogía o la paradoja.

         "El que tenga ojos para ver que vea; y el que tenga oídos para escuchar que escuche."

16º.- El poder exige sumisión; si no puedes obtenerlo por la conquista, adquiérelo por la renuncia.

        Decía Mabel Collins: "Desea el poder que te hace nada." Todo poder temporal exige acatamiento. El poder y el deseo son inherentes a la naturaleza humana.

          Hay dos maneras de llegar al poder: una, materialista, a través de la conquista, del dominio; y el otro, es religioso, por medio de la renuncia.

          La historia está llena de conquistadores poderosos, sentados en sus tronos, con los pies bañados en sangre de cadáveres sacrificados en muchas batallas. También la historia está salpicada de otros conquistadores de almas que dieron su vida para abrir caminos a los que buscan la libertad del espíritu.

          Elige cada día tu libertad, al tomar cualquier decisión donde esté implicada la voluntad de poder, y decide entre dominar o renunciar.

 

 

17º.- El fatalismo es una parte de la Verdad, no toda.

           Fatalidad. . . Destino. . .  Palabras para rotular lo que ignoramos. Somos especialistas en poner nombre a lo que no entendemos.

           Cada hombre hace su camino por la vida, imponiendo su voluntad en lo que construye, con independencia del destino, que en cierta manera parece escrito para los hombres.

           Lo que recogemos de cosechas anteriores y lo que sembramos durante nuestra corta vida, componen esa extraña palabra que llamamos Fatalismo, y que no es más que una parte de la Verdad.

           La sabia dosificación de Destino sumado a la voluntad de ser, resulta en una palabra mágica que llamamos “plenitud de vida”, donde el amor y la sabiduría caminan cogidos de la mano en unidad fraternal.

 

 

18º.- Cuando el alma está en armonía con Dios, cualquiera de sus actos se transforma en música.

            La magia de la música es conocida pero no profundizada en toda su magnitud. Es una ciencia muy alta, muy cerca de las esferas cósmicas. No es extraño que las religiones hablen de ángeles que cantan.

            Una parte esencial de la composición musical es la armonía. Consiste en la disciplina de diferentes voces para unificarse en una sola voz, en una sinfonía singular.

            Si la Personalidad humana armoniza todas sus voces contradictorias con la Voluntad Superior, entra en un ritmo cósmico, universal, y el cuerpo físico actúa bajo la influencia del macrocosmo, donde ritmo y vibración van creando la música que viene procedente de mundos superiores de Armonía y Belleza.

 

 

19º.- La muerte es un impuesto que el alma ha de pagar por haber recibido un Nombre y una forma.

           El espíritu busca una forma para evolucionar. Una vez encarnado, recibe un cuerpo y un nombre, dando inicio a un proceso vital durante el cual este espíritu acomete el proceso de construir un alma inmortal, buscar su Nombre original y acumular experiencias, marchando camino de la Sabiduría.

           Un día llega la muerte y se cobra el cuerpo y sus posesiones materiales, liberando el alma y su espíritu con la sabiduría alcanzada en el período de existencia del cuerpo físico.

            Encontrar el camino del Nombre es paralelo al encuentro con el Cristo Interno, el Padre que habita en nosotros, el Yo Superior. Pero antes, el hombre ha de haber reverenciado a su Madre, la Virgen Madre y a sus hermanos arcangélicos, para que se cumpla el designio del Plan Divino para el hombre.

 

20º.- Ningún lazo te podrá atar, si tu corazón fuera libre.

           Libertad es una divina palabra que pronunciamos con esperanza de alcanzarla. Pero hay otra virtud que se interpone entre ella y nosotros, y esta es la Verdad.

           La Verdad es el alimento del corazón y funciona como una dinamo cuya potencia desencadena la Libertad en el corazón, prisionera de la ignorancia y el fanatismo.

           Intentan apresarnos las ilusiones del mundo, los espejismos y los mal llamados placeres de los sentidos, bajo cuyos velos se esconden los vicios, los abusos y las aberraciones de la mente y del mundo pasional.

           Necesitamos inyectarnos grandes dosis de Verdad, como vacuna contra tanta sombra proyectada sobre el ser humano, necesitado de Realidad, Verdad y Libertad, bienes imperecederos y valores inapreciables, joyas con las que se adorna el hombre libre.

 

 

21º.- Los grandes hombres son pocos en el mundo.

          Y en menor número, aquellos que los conocen.

          Los grandes hombres suelen ser los grandes desconocidos.

          Conocemos la grandeza por labios de otros hombres, los libros y los medios de comunicación. Esa grandeza es fabricada y exaltada deliberadamente, con algún propósito definido por otros hombres, aliados a intereses sectarios. La encontramos en las artes, en la política y en Fuerzas Armadas y, algunas veces, en las religiones.

          El  conocimiento de la grandeza es muy sutil, pues se esconde detrás de la honestidad, el honor, la disciplina, la integridad y otras virtudes que miramos con curiosidad y sin admiración, porque suponen un coste cuyo valor no estamos dispuestos a pagar, ya que son valores no negociables y, por tanto, sin cotización. Somos tasados a la baja y nos valoramos por mucho menos.

 

 

22º- La Iniciación consiste en dar un paso hacia adelante en una dirección hasta entonces ignorada.

          Iniciación es dar un primer paso hacia adelante. ¿Hacia dónde? ¿En qué dirección puede ir una cabeza si no es hacia el corazón?

          ¿Por qué decimos que es ignorada? Nos pasamos la vida ignorando la voz del corazón, de la sabiduría, del amor.

          Iniciarse es aprender un nuevo lenguaje, donde el corazón tiene mucho que decir y la cabeza mucho que callar. Y cuando se produce ese silencio, escuchamos la Voz del Maestro y comenzamos el camino rumbo a la Eternidad.

          Existe ahora una razón para que en nosotros se produzca un nuevo nacimiento. Aunque para que la criatura vea la Luz, nos acondicionamos internamente con materiales de paz, alegría y amor. Ponemos la fe en nosotros mismos, abandonamos los apoyos y damos los primeros pasos como hombres libres.

 

 

23º.- No es una determinada religión la que produce la espiritualidad en el hombre.

         La espiritualidad depende exclusivamente de la armonía del alma.

          Es ignorancia suponer que practicar determinada religión, produce una espiritualidad en el hombre que la profesa.

          Las religiones predican moralidad, ética, dogmas, ritos y, muy raramente, espiritualismo.

          Los Maestros espirituales no profesan religiones determinadas, sino que ellos dan origen a los movimientos religiosos que se encargan de administrar sus enseñanzas, guiando a los fieles, después de la desaparición del Maestro, institucionalizandolas y añadiendo ritos, mandamientos y sacramentos.

          Cada hombre en su armonía pone alma en lo que hace y va marcando hitos en su camino hacia la más alta espiritualidad. La religión, la moral y la ética, van tras el espíritu, aunque el hombre irracionalmente gaste tiempo y esfuerzo en hacer todo lo contrario.

 

 

24º.- Basta un momento  para bajar del cielo a la tierra.

         Más para elevarse de la tierra al cielo, una larga vida puede no ser suficiente.

          Caer es obedecer a una ley natural que llamamos gravedad, y el hombre en su conducta acata esta regla por pura inercia mental.

          Levantarse y subir, es guardar un difícil equilibrio, pero necesario, para recordar nuestra racionalidad.

          Todas las creencias religiosas hablan de la primera "caída" del hombre, como signo de involución y de un largo proceso de retorno a la "verticalidad".

          Cualquier acto que lleve a una rebaja de la condición humana, lo llamamos de "caída", así como titulamos de "alteza" a las cualidades que nos hacen superar los peligros de la vida material. Hasta de esta palabra se ha hecho un título real.

          No demoremos el momento de levantarnos y caminar hacia el más recto y justo de los equilibrios.

 

 

25º.- Todo lo que tiene vida es espíritu y lo que es desprovisto de ella es materia.

          ¿Cómo definir a Dios, si no es a través de la vida? El espíritu está en la vida, demostrándose en diferentes niveles de manifestación.

          Llamamos materia al fenómeno donde el espíritu apenas se manifiesta o duerme, sin que por ello signifique que está ausente. Aún el objeto más denso no carece de espíritu y sólo espera que la evolución vaya marcando diferentes estadios e irse revelando con mayor intensidad.

          La ley de vibración lo define como una escala, donde los tonos o niveles van creciendo en agudeza a medida que la evolución se va definiendo, hasta que llega a un necesario cambio o metamorfosis, para adecuar su estructura celular a la nueva situación y continuar su progreso en una etapa o dimensión superior.

          Desde la ameba hasta la más delicada de las formas, como es el sistema nervioso del hombre, hay una línea marcada  por centurias de millones de años, en un camino que sigue hacia las estrellas.

 

 

26º.- Todo lo que existe tiene un reverso, excepto Dios.

          Es la razón por la que Él no puede ser comprendido.

          Para definir, hacemos comparaciones. Colores, alturas, sistemas, medidas, todo se explica a través de su reverso. Esto la razón lo comprende.

          Hasta lo abstracto tiene su opuesto. Solamente el Creador, lo No - manifestado, no tiene punto de comparación, pues no hay nada que se le asemeje.

          Hay muchos libros intentando estructurar el concepto Divino, pero el esfuerzo es vano, porque se quiere explicar lo que no se conoce, lo que no tiene razón, lo que está más allá de la humana comprensión.

          A la idea de Dios no puede haber más que dos vías de acercamiento: la Sabiduría y el Amor, para integrarnos un día a su Voluntad.

          Y los que no entienden ríen...

 

 

 

27º.- No podría apreciar la belleza de la virtud si no hubiese conocido el pecado.

          Se conoce a través de lo opuesto. Los extremos tienen una rara afinidad, una compatibilidad, una polaridad. Conocemos la majestad del silencio después de un gran ruido, lo dulce por lo amargo, y el descanso por el trabajo. El hombre necesita la experiencia de ambos extremos para conocer y acumular sabiduría.

          Pecador o ignorante es quién no conoce la belleza. Cuando se ha conocido la virtud de las cosas, también se desarrolla en nosotros un sentido de rechazo hacia lo feo, sucio, inarmónico. El músico que tiene la sensibilidad para interpretar las partituras de los genios de la música, difícilmente haría sonar en su instrumento nada que fuese falso y sin melodía.

          Por eso, asociamos la idea de pecado con lo materialista, rudo y grosero; y virtud todo lo que vive en armonía, paz y belleza.

 

 

 

 

28º.- He aprendido más con mis defectos que con mis virtudes.

          Dejaría de ser humano si hubiese procedido siempre correctamente.

          No hay manera de aprender si no es por los errores. La perfección no existe en su totalidad y todo es susceptible de corrección y mejora.

          Convertir los vicios en virtudes es el trabajo alquímico, el Arte Real, que el hombre ha de poner en práctica con toda su voluntad, todo su entendimiento y todo su corazón, para alcanzar la maestría.

          Dicen que errar es humano, pero esto sirve más de excusa para seguir tropezando sin que la conciencia nos moleste demasiado, que como acicate para ir superándonos cada día un poco más, hasta ir clarificando en nuestro interior las negras nubes de la ignorancia y hacer sitio para que entre la luz del conocimiento.

          Aprendamos de los errores, pero no nos detengamos en ellos, porque hay un camino a recorrer que nos demanda velocidad.

 

 

 

 

29º.- Trabajo naturalmente sin preocuparme el resultado, mi satisfacción está en realizar la tarea que se presenta, del mejor modo posible, dejando los efectos y sus causas.

          Aquí y ahora. Profundicemos en estas dos palabras, porque ellas encierran un conocimiento. Trabajar sin preocuparse por el resultado, es no esperar ganancias ni recompensas, destruir cualquier posible interés que resulte del trabajo efectuado.

          Si una labor se justifica por sí misma, evidentemente lo es porque lleva en sí el elemento luz, sin opuesto alguno. Hay quien lo llama sacrificio, aunque esta palabra ha de ser tomada en su etimología, como "oficio-sagrado".

          Cuando las cosas se hacen y median razones para ello, es decir, se justifican, tienen suficientes elementos de juicio para existir. Aquello que hacemos por amor, altruismo o con sabiduría, tiene acentos de eternidad y va más allá del tiempo y del espacio.

 

 

30º.- No tengo intención de engañar a mis semejantes, sino mostrarles todo lo que veo.

          Enseñar a los otros lleva en sí el peligro de dar una erudición prestada o, como mucho, envuelta en un prisma teñido por una interpretación personal. Las enseñanzas tienden a ser personales al principio y dogmáticas después.

          Cuando damos a los demás los resultados de nuestras experiencias, impartimos la prédica más justa, porque se atiene estrictamente al conocer, lejos de la erudición y la escolástica, a las que estamos acostumbrados.

          Autenticidad es el fruto que ofrece el Maestro a los que lo escuchan, y ésta pasa por su experiencia en la vida, dándola de gracia y envuelta en su propia luz.

 

 

31º.- Soy como una ola en el mar de la vida; traigo para la tierra todo lo que encuentro a mi alcance.

          Cuando llegamos a la vida traemos consigo lo vivido en otras encarnaciones y enriquecemos el mundo que vamos a vivir. Cada ser que nace aporta al mundo un nuevo valor.

          Somos como la ola que llega desde las profundidades de la Eternidad para nacer y morir en las playas de este mundo, dando todo lo que somos y sembrando en la tierra, dejando una estela como recuerdo de nuestro paso, que se va desvaneciendo con el tiempo.

          Después volvemos al mar, a las profundidades, para reposar y un día regresar nuevos, frescos, llenos de vida, aportando ideas diferentes, luz, amor y el tesoro del eterno retorno de evolución en evolución, desde la amante Madre que nos alimenta y da el reposo, hasta el Padre amoroso que nos cubre de estrellas en la dimensión de la consciencia cósmica.

 

32º.-Si te diriges a Nosotros, iremos a tu encuentro para recibirte.

          Es ley no escrita por el hombre, y por ello Ley Universal, que todo movimiento en una dirección, produce una aproximación en ambos sentidos.

          Así, cuando el hombre da un primer paso hacia su centro intimo, en ese espacio interior todo se mueve con mayor velocidad hacia el punto de atención, focalizado en el corazón.

          Con la voluntad y la fe en armoniosa proporción, puestas con alegría en esa labor, sucede el divino encuentro con otra dimensión más etérea, donde el hombre sutiliza sus cuerpos internos y adquiere el brillo dorado de la Sabiduría.

 

 

33º.- Entréganos cuanto tienes y nosotros te daremos lo que poseemos.

          ¿Quién dará lo que posee, sin exigir antes la seguridad de una devolución con intereses?

          Necesitamos urgentemente el don de la confianza, para entregarnos sin condiciones, no esperando beneficios materiales, intelectuales o de poderes mágicos. Cuando esto sea realizado en su totalidad, sólo entonces y no antes, recibiremos cien por uno. Esta es la promesa que nunca ha dejado de cumplirse.

          Pero queremos poner las condiciones, los dones a recibir y, sobre todo, tenemos prisa. Lo deseamos todo ¡ya!

          Y esperamos en vano, porque no estamos a la altura requerida para administrar debidamente tanta riqueza.

 

 

34º.- Proyectamos nuestra imagen en el hombre.

       La perfeccionamos en la mujer.

          La creación divina comenzó con la luz y terminó en el hombre que, finalmente, fue dividido en macho y hembra.

          Me atrevo a decir que, en la Creación, la perfección se va haciendo más compleja en cada período, hasta que concluye en el lado femenino humano.

          Aplicamos al varón virtudes consideradas masculinas, como: fe, coraje, valor, poder, voluntad; la mujer es cualificada por su abnegación, amor, dulzura, entrega y confianza, entre otras.

          Sabio es quien se adorna con las virtudes de ambos y en ellas encuentra su plenitud. Esa es la virtud, la unión de los polos, el justo equilibrio en la balanza de la existencia.

 

 

35º.- Haz de Dios una realidad y Él hará de ti una Verdad.

          Dios ES. Pensar y sentir con la mente de Dios,  el camino a seguir. Se llega por muchas vías. Los Maestros han dicho que hay una senda perfecta: el silencio interior.

          Cuando dentro de nosotros reina el Silencio, todo se transforma en un espejo reflejando la Realidad, sin tomar partido por nada ni nadie. Somos como montañas mirando al valle mientras las águilas se mecen encima de las cumbres o como lagos límpidos reflejando nubes y pájaros, que no detienen su paso ni dejan memoria en las aguas azules.

          Y así tocamos la Verdad con nuestra consciencia, sintiendo la Vida latiendo dentro y fuera de nosotros, el pulso de Dios. Y la canción brotará espontáneamente del corazón, con el gozo de lo Infinito cantando su melodía eterna en el sagrado Templo del Hombre.

 

 

36º.- Dios hizo al hombre.

        El hombre hizo el bien y el mal.

          Las leyes humanas son una pequeña copia imperfecta de las Leyes Divinas. Posiblemente, la que más se acerque a la original sea la del perdón incondicional.

          El bien y el mal fueron creados por el hombre obedeciendo a sus conveniencias, fijándose límites de conducta, concediendo  a sus dioses el don de premiar o castigar en una vida más allá de la muerte. Con algunas variantes, los legisladores redactaron sus códigos morales en nombre de  Dios.

          Cuando llegaron los Maestros para poner orden en ese caos de creencias y conductas, fueron despreciados primero e interpretados después, a conveniencia de la doctrina cívico-religiosa dominante en aquel momento.

          Cuando el individuo se desembaraza de los conceptos, las reglas, los ritos, y acepta la Verdad en su corazón, vuela tan alto que ninguna Escritura le alcanza, porque la Sabiduría libera de las cadenas ficticias forjadas por la Sociedad por y para sus servidores, esclavos fieles de las obras muertas.

 

 

37º.-Da  todo lo que poseas y acepta cuanto te den.

          Vivimos apegados a las personas y cosas que nos rodean. La propiedad es parte fundamental de nuestra propia estima. Dar y ser más pobre  parecen equivalentes.

          Entregar lo que poseemos es desprendernos del orgullo, la agresividad, la manipulación del poder y muchas cargas pesadas que soportamos, a veces dolorosamente, sin hacer el menor gesto para desembarazarnos de ellas.

          Aceptar lo que la vida nos da, es abandonar la protesta por lo que nos sucede, la indignación por lo que nos hacen los demás, decir no a las propuestas manipuladoras que se nos presentan.

          Dice el Evangelio: "Da todo cuanto tienes y sígueme". Vamos a desprendernos de nuestros egos y aceptemos en su totalidad el mensaje de alegría y optimismo que la vida nos ofrece cada día.

 

 

38º.- Sea cual sea el camino que escojas, recuerda que hay tras de ti algo poderoso que te ayuda a seguirlo.

          A veces nos preguntamos dónde estamos y qué nos ha llevado hasta este punto del espacio.

          Nos ayudaría saberlo pensar en una mano poderosa que maneja los complicados hilos del tejido de nuestras vidas y que, en su sabiduría, nos sitúa en el sitio correcto y en el momento correcto.

          Tengamos presente en nuestro pensamiento que, donde quiera estemos y cualquier cosa que hagamos, estaremos dando nuestra contribución especial a la Obra Universal, a la Fraternidad de nuestros Hermanos Mayores, que labora para llevar todos los hombres hacia el Amor, la Tolerancia y la Voluntad, para proseguir el camino de la Eternidad, oscura y perpetua ambición humana.

 

 

39º.- El pacificador, antes de predicar la paz por el mundo, comienza por conseguirla en sí mismo.

          Van por el mundo los pacificadores de la tierra, dejando gérmenes de violencia en sus actos, con enfrentamientos, oposiciones y otros movimientos de persuasión como el de la resistencia pasiva.

          Olvidamos que el verdadero pacificador comienza por desterrar la violencia de sus actos, después de abandonarla en sus sentimientos y pensamientos y se transforma en un ser inofensivo a través de su voluntad  percibiendo que las cosas de este mundo se inclinan ante él para obedecerlo.

          Este es uno de los secretos mejor guardado de la Doctrina Secreta. Cuando iniciamos el seguimiento de esta Regla de Oro, la vida entera se transforma en una plenitud de paz.

 

 

40º.- La luz nació fuera del espacio, y por esa luz, el espacio se iluminó.

          La Luz viene desde un punto que está fuera del espacio y del tiempo. Y por esa Luz las tinieblas se iluminaron.

          El Capítulo 1º del Evangelio de Juan, dice de una luz no conocida, incognoscible, que viene para iluminar nuestro mundo de apariencias.

          Esa es la luz que todos buscamos en el Amor, la Alegría, la Iniciación, la Renuncia, la Paz, la Espiritualidad y en tantas otras virtudes cuyos arquetipos están siempre Más Allá.

          No por ello pienses son inalcanzables. Cierra los ojos, imagínalo, y tendrás una pequeña centella de toda la dicha que te espera desde que el tiempo comenzó. Sé tú la persona elegida para disfrutarla, porque en tus manos está.

 

 

41º.- Deposita tu confianza en Dios para que Él te ampare y ve su mano oculta actuando a través de todo.

          La existencia es una cuestión de confianza. Nos aseguramos nuestra salud, los bienes que poseemos y muchas otras cosas pertenecientes a este mundo de ilusiones y olvidamos lo perecedera que es la vida, donde todo pasa y nada es para siempre.

          Cuando con una chispa de sabiduría ponemos nuestro destino en las manos de Dios, las cosas se mueven con un designio inescrutable pero inexorable, hacia una vía más justa, más pura y más limpia.

          Confiar es un don que puede llevarnos a las estrellas.

 

 

42º.- Sé sincero o falso, es imposible ser ambas cosas.

          Los Maestros de todos los tiempos han condenado la tibieza. En la ambigüedad no hay probabilidad de Ser. El santo tiene todas las posibilidades de un malvado y el hombre malvado encierra en sí la santidad; pero ninguno de los dos tienen el riesgo de la mediocridad.

          Y éste es el auténtico enemigo: la ausencia de color, la vulgaridad.

          Se puede estar en uno de los extremos, pero nunca simpatizar con ambos. Es del todo imposible la media verdad o la media mentira. Intentamos, vanamente,  conciliar los dos polos y el resultado es la mediocridad, el fracaso como vida, la inercia y la falsedad como negación personal.

 

 

43º.- ¡Vanidad!

          Eres en este mundo la fuente del vino, donde el rey celestial viene a beber.

          El hombre que se refugia en un mundo de drogas que le facilita la ocasión de olvidarse de sí mismo,  tiene la vanidad en lugar preferente, por ser uno de los estupefacientes más sutiles conocidos.

          No en vano las Escrituras Sagradas dice: "Vanidad de vanidades, todo es vanidad...".

          Venimos a beber de este vino durante nuestra existencia. Humildad, piedad, compasión, filantropía, se visten de vanidad en la vida del hombre, cegándole y cerrando en falso la herida causada por la ignorancia.

          Seamos conscientes, atentos, despiertos, para que la vanidad no se instale en nosotros bajo el disfraz de virtud y la mostremos con satisfacción irresponsable.

 

 

44º.- El dinero es, al mismo tiempo, bendición y maldición.

        Transforma amigos en enemigos y enemigos en amigos.

         Quita y da ansiedad a la vida.

          El color dorado de la Sabiduría es, como el oro, metal noble codiciado por los hombres, que todos deseamos poseer.

          Noble es el afán de atesorar todo conocimiento que brilla y tenga ese color. El problema está en la posesión equivocada, porque la tendencia material tiende a estancar lo que debería fluir. Entonces, la posesión es maldita en sí misma, corrompiendo al poseedor y a sus supuestos beneficiarios, que ven así frustradas sus esperanzas.

          La riqueza estancada no es poseída, sino que nos posee, actuando como un corrosivo que destruye el entendimiento y apaga la consciencia del pretendido dueño.

          La verdadera riqueza consiste en el dominio del cuerpo, sentimientos y pensamientos, dando al hombre las 7 llaves de la puerta del Reino Interno. Ante ese hombre se inclinan los reyes de los cuatro puntos cardinales y les ofrecen sus tesoros más preciados.

 

 

 

45º.- ¡Mi querido ideal!

         ¿Cuando te busqué en la tierra, no te reías de mí en el cielo?

          Los ideales humanos son como la leyenda del pájaro de la felicidad, inalcanzable, al volar desde un árbol a otro sin permitir su prisión.

          Ponemos el ideal en la hermosura física, en la salud, dinero, en cualquier clase de posesión. No es malo tener cosas, pero no es suficiente; en sí mismo es pobreza.

          Un ideal es una ilusión que parece inalcanzable, pero que seguimos con fe creyendo poder poseerlo, pero no estará nunca en nuestras manos. Si alguien dice que realizó su ideal, pensemos que si lo alcanzó no es en absoluto un ideal. Los ideales pertenecen al mundo astral y están en otra dimensión.

          Tened ideales y seguidlos, porque ayudan a darle sentido y valor a la vida, nos perfecciona y nos aportan esperanza en un mundo más justo.

 

 

46º.- El placer es dificultad, sueño; el dolor prepara el camino a la inspiración.

          La felicidad actúa como el sueño, adormece y debilita. El dolor funciona como un despertador. A veces, parece un látigo que nos obliga a seguir andando; otras, por medio de lágrimas, nos recuerda lo efímero de las cosas.

          La felicidad es positiva cuando viene de un estado interior de consciencia, cuando es un resultado, una consecuencia de una suma de virtudes que actúan en conjunto. La felicidad que llega por otros caminos, nos lleva al sueño cuyo despertar, inevitable, puede ser terrorífico.

          El dolor es positivo si añade experiencia a nuestro conocimiento. Caso contrario, embrutece y acumula odio y rencor por todo lo que parece se nos niega.

 

 

47º.- El hombre razona de acuerdo con sus propias conveniencias.

          Verdad y mentira, justicia e injusticia, todo es circunstancial y depende de los hombres que legislan, de los usos y costumbres sociales y otros condicionantes que varían geográficamente.

          Monogamia y poligamia, monoteísmo y politeísmo, xenofobia, limpieza étnica y tantos misterios de la conducta humana, escapan de la razón para formar parte del alma de los pueblos.

          ¿Entendemos la Ley de Lynch? ¿Comprenderemos la cremación de las viudas? ¿Bastan dos testigos para acusar de un delito? ¿Es lícito el aborto?

          El hombre actúa desde su particular razón y conveniencia, bien sea en su nombre o en el de la comunidad, cuya representación dice ostentar.

 

 

 

48º.- Aquellos que intentan ver virtudes en sus faltas son los que tantean cada vez más en las tinieblas.

          Dicen que las costumbres hacen leyes.

          No hay duda de que la legislación de los pueblos obedece al poder que de él emana. Y de acuerdo con su evolución y medios de subsistencia se confeccionan las leyes que los rigen.

          Así se constituyó la moral, que procede del sustrato popular y marca la idiosincrasia de los hombres que integran la sociedad.

          Pero, quienes hacen de todo una virtud, cerrando las puertas a cualquier cambio, inmovilizando pretenciosamente la ley divina del movimiento eterno, pecan de ignorancia y sus nombres son borrados de la memoria de los pueblos.

 

 

 

49º.- Desear la venganza es desear el veneno.

          Desde la antigüedad la venganza, como veneno de la mente y la sangre, fue conocida por los iniciados.

          Efectivamente, las personas vengativas viven como bajo los efectos de un tóxico que corroe la sangre y predispone la mente a algún tipo de demencia que nos hace actuar sin medir las consecuencias.

          No hay mejor venganza que el perdón incondicional, pues nos da acceso a la paz y la serenidad necesarias para vivir una vida armoniosa, liberándonos y liberando a nuestro prójimo.

 

 

 

 

50º.- La verdadera fe es independiente de la razón.

          Razón y fe son vías paralelas, destinadas a no encontrarse jamás. ¿Por qué? Porque la fe que está en una dimensión diferente de la razón, camina en soledad y no tiene argumentos, ni filosofías ni eruditos que la justifique.

          La razón necesita pilares donde sostenerse, como son los argumentos y las tesis.

          La fe avanza en soledad, sin caminos, bajo sus propias leyes.

          Bueno es tener razón y, si tras ella actúa la fe, mil veces mejor para el hombre que guarda en sí estos dos tesoros.

 

 

51º.- La sabiduría es como el horizonte, cuanto más a él te aproximas, tanto más él retrocede.

          Esta es una verdad que necesita ampliarse. Si quien busca sabiduría se aproxima a ella y nota que se aleja, ha de darse cuenta de que está ante un espejismo. Cierto es que el horizonte se amplía, dando nuevos límites, que una vez alcanzados se transforma en otros nuevos, pero estamos ganando en profundidad.

          El hombre camina y profundiza, empequeñeciéndose, para renacer en un nivel más alto y más grande.

          Este es el secreto sagrado que aguarda para revelarse, si tenemos la osadía y el coraje de dar los primeros pasos hacia el oriente,  donde nace la Luz.

 

 

 

52º.- El ideal es el medio, pero liberarse de él es la finalidad.

          Los ideales son instrumentos inapreciables para quien busca la Verdad donde quiera ella esté. Pero quien depende de ellos para su camino, es semejante al hombre que llevaba una guía para conocer la ciudad, y el día que la extravió, se perdió sin que fuera hallado.

          Cuando se puede prescindir de los ideales, surge la madurez espiritual, capaz de seguir su camino en la más absoluta oscuridad, sin guía ni luz alguna.

          "Padre, ¿por qué me has abandonado?”

   Y a continuación:

          "En tus manos encomiendo mi espíritu".

          Y la confianza vuelve al Maestro, que marcha solitario hacia su propia gloria.

 

 

 

53º.- El valor del sacrificio está en la espontaneidad.

          Nos fascina la niñez porque ella es toda espontaneidad. Con la llegada de la inteligencia y el raciocinio, la mente se hace calculadora y el encanto de la inocencia desaparece.

          Volver de nuevo a la espontaneidad es lo que hacemos después de sacrificar nuestros egos más apreciados y valiosos. Cuando son transformados en paz y armonía, llega la espontaneidad, la inocencia, que no conoce el bien ni el mal, porque alcanza el estado de pureza.

 

 

 

54º.- Cuando el avaro practica cualquier generosidad, la propaga a los cuatro vientos. 

          El espíritu de ganancia está en todas partes con poder dominador. Hasta lo que conocemos como generosidad, se pregona en la plaza pública en honor de los filántropos.

          Damos una limosna, hacemos una acción benéfica, y pretendemos extraer beneficios por estas acciones.

          El fariseísmo es un mal endémico en nuestra sociedad. El altruismo se anuncia en todas partes para reconocimiento popular y, por tanto, nos preparamos para recoger los intereses publicitarios que produce.

          Dice el Maestro que hagamos la limosna en secreto. Prudente y sabio es quien sigue el precepto fielmente.

 

 

 

55º.- Oculta tu bondad, para que ella no alcance los límites de tu vanidad.

          La bondad exteriorizada termina en vanidad interior.

          La simplicidad consiste en una bondad natural, no manipulada. Es un estado de gracia no provocado por nada.

          Las virtudes lo son por ser ocultas, formando parte intrínseca del carácter y se manifiestan espontáneamente. Si cualquiera de estas cualidades se expresara, eclipsando a las otras, la vanidad no tardaría en hacer su aparición anulando su valor.

          Callar es condición que oculta un gran poder para aquél que sabe.

 

 

 

 

56º.- Las almas grandes se transforman en corrientes de amor.

          Fluir es condición básica para que las almas puedan ser pescadas en las redes que lanzan los Maestros desde la orilla de la Eternidad.

          Como el agua que no puede dejar de correr para no contaminarse, el hombre ha de fluir en un eterno movimiento ascendente que llamamos aprendizaje, para no caer en la muerte del inmovilismo.

          "A nadie llames Maestro", dice Jesús a un oyente que le da este título. En verdad, la maestría en la tierra no es más que un grado superior del aprendiz.

          Seamos canales limpios y las mil vías del amor fluirán sin contaminarse y podamos darlo en su estado más puro.

 

 

 

57º.- Cuando el alma está en armonía con Dios, cualquier acto se transforma en música.

          No se explica el ritmo sin música, ni ésta sin armonía. El alma divina en estado de meditación o de inspiración, escribe la música del silencio sobre el tejido nervioso, produciendo vibraciones acompasadas, a las que llamamos melodía interior.

          La mano que bendice, la voz que consuela, la sonrisa que anima, la mirada que afirma, tienen su propia música y el hombre la hace sonar desde la caja sonora de su corazón.

 

 

58º.- El éxito se reserva al creyente porque lo avala la  fe.

          La llave del éxito se fabrica con materiales llamados fe, convicción, amor.

          El primer paso ha de ser dado depositando crédito en la propia persona. El segundo, por la convicción en nuestra propia valía y el tercero, viene con la sabiduría de que hemos corrido el velo y visto las potencialidades que poseíamos sin saberlo.

          Yo cambiaría la palabra creyente por sapiente, pues a la creencia  la puede sustituir con ventaja, el saber consciente.

 

 

59º.- Antes de buscar conocer la justicia de Dios, debemos ser justos con nosotros mismos.

          Lo transferimos todo al futuro. Hablamos de la justicia de Dios y la colocamos en el mañana. Nos juzgamos con indulgencia y complacencia y todo cuanto hacemos tiene justificación.

          Dice la Doctrina Secreta que si nos miramos imparcialmente, impersonalmente, sin juzgar, sin opinar, como simples testigos, la venda caería de nuestros ojos ciegos y veríamos, sin pensamiento de culpabilidad, lo que hay de imperfecto en nuestra superficie.

          Y, al mirarnos con ojos limpios, encontraremos la Justicia Divina.

 

 

60º.- Cuando la llamada del alumno alcanza un determinado diapasón llega el Maestro para responder.

          Tenemos la insólita creencia de que si un día estuviésemos suficientemente preparados, vendrá un Maestro a completar nuestra formación espiritual.

          El auténtico Maestro se conoce cuando nos habla desde el corazón con voz suave, a través de la intuición, de la meditación, de la contemplación, de la consciencia.

          Esa voz responde siempre y guía nuestros pasos para poder extraer lecciones desde cualquier punto de la existencia.

 

 

 

61º.- Todas las circunstancias en la vida es destinar a hacer sobresalir,  lo que es verdadero de lo que es falso.

          Pasamos por la vida con los ojos cerrados, como en un sueño, alterado a veces por golpes que quieren despertarnos, pero que apenas lo consiguen, volvemos a la inconsciencia.

          Todas las ocasiones que depara cada día de nuestra vida, son para que aprendamos y analicemos la lección que contiene.

          Para ello, hemos de estudiar y aprender la enseñanza que nos da la flor, el árbol, la nube, el río, el mar, la montaña, el viento, un rayo de sol y todo ser viviente, desde el más insignificante al más complejo. Y entenderemos que la sabiduría nos rodea por todas partes y el Maestro nos habla en todo momento.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

62º.- La vida es una oportunidad y causa gran pena que el hombre lo sepa demasiado tarde.

          ¿Nos preguntamos el por qué y el para qué de la vida? Vivimos simplemente sin saber de este misterio.

          Nos limitamos a disfrutar o sufrir la situación que la existencia nos depara, sin que dudas, temores o curiosidad, nos aproximen a estas preguntas.

          Hay una ley universal llamada "ley de los intereses", que nos obliga a caminar hacia adelante y hacia arriba, y a la que obedecemos ignorantes de su imperativo.

          Entretanto, evolucionamos siguiendo un camino del que no conocemos su origen ni final. Nos cubren los ojos las satisfacciones físicas, el poder, la gloria efímera, la erudición, el intelecto y otros egos que nos llevan tanteando por la senda, junto con la masa humana que aún desconoce la gloria que lleva consigo.

          Pidamos se haga la luz para todos.

 

 

63º.- La propia vida es, por sí sola, una sagrada escritura para el alma iluminada.

          Decir que la vida es sagrada, equivale a plantear una pregunta:

          ¿Es sagrada por el derecho a vivir o se sacraliza porque es una oportunidad, única en sí misma, para encontrar el camino que nos lleva a lo Divino?

          Si el hombre brilla con luz propia, entra en posesión del secreto de la vida y lee en ella los grandes y augustos misterios de la Naturaleza; se transforma en un ser que, desde un plano más alto, hace lectura de su vida y le da contenido, rumbo, objetivo y valor. Ideales de dicha llenan sus días, y con el poder de la Voluntad crea armonía y belleza en todo lo que toca.

 

 

64º.- Aquél que no puede creer en sí mismo es ateo.

          La fe es la gran desconocida de la mayoría de los creyentes. Confundimos el creer con la fe y perdemos la base de una espiritualidad auténtica.

          Decimos que es ateo quien confiesa no creer en Dios. ¿Acaso si creemos en Él, esto le da existencia?

          Creencia no es más que duda expresada de manera oscura. A veces creemos desde un raciocinio o una lógica básica.

          La ciencia oficial y el materialismo nivelan a Dios a través de una evolución puramente circunstancial o en el plano del materialismo grosero a partir de la fisiología.

          La fe que el hombre deposita en sí mismo le proyecta sobre todas las consideraciones del pensamiento materialista y lo transforma en un ser más real, valioso, armonioso y divino.

 

 

65º.- Lo que se da por amor tiene un valor sin límites.

          Actualmente, la acción de dar parece ser una moneda de cambio.

          Esperamos recibir una compensación por lo que entregamos y, finalmente, no hacemos más que negociar nuestras dádivas.

          Evidenciamos una falta de amor y devaluamos el acto más hermoso que hace el hombre, como es la filantropía, la generosidad, para hacer de ello un mercadillo, traficando con estos nobles sentimientos.

          Si la fuente de la que mana la vida, fluye con un amor impersonal hacia nuestro prójimo, el hombre queda crea la virtud y hace posible la inmortalidad.

 

 

 

66º.- El optimismo viene de Dios y el pesimismo nació en la mente humana.

          Si el alma canta y el corazón desborda de alegría, decimos que hay optimismo.

          Pero, si nos llenamos de pesares y el corazón sufre, nos lamentamos y el pesimismo ha llegado a nosotros.

          Coleccionamos tristezas y horrores con el mismo afán que el avaro atesora sus monedas de oro. Nos mentalizamos para el mal, la enfermedad, como si no tuviéramos más deseo que el de sentirnos en su compañía.

          El estado natural del hombre es la armonía, la risa, la canción, el amor, la salud; lo contrario es como desear vivir sin luz en la eterna oscuridad, con el llanto como único consuelo.

          Seamos inteligentes y sea nuestra elección el bien, porque lo contrario es locura irracional.

 

 

67º.- El místico comienza por admirar la vida, que es para él, a cada momento, un fenómeno.

          El objetivo de la vida es materia de estudio para el místico, que la aprecia como una gracia de Dios.

          Usa la vida para descubrir y desarrollar cuanto ella tiene de esencia y potencia. Invierte en lo cotidiano toda su experiencia para saborear y sentir placer hasta en las cosas más simples.

          Afina los sentidos para percibir el mundo en su profunda realidad y es sabio por el descubrimiento de la Verdad.

          Hace del cuerpo y la Naturaleza sus auténticos maestros y se convierte en un aplicado aprendiz de la Fraternidad Blanca.

 

 

 

68º.- Quien no puede sacar provecho de su primer error, está, sin duda, en el camino errado.

          El hombre común tropieza día tras día en sus errores sin aprender de ellos.

          El hombre prudente se corrige en el instante que yerra y sus experiencias enriquecen cada día que vive.

          El tiempo acumula un saber hacer, siempre que el individuo tenga sincero deseo de perfección.

          Desgraciado es, quien a pesar de sus desengaños y desilusiones, sigue empeñado en repetir una y otra vez sus mismas estupideces, sin ninguna intención de rectificarlas.

 

 

 

 

69º.- Un cuerpo puro refleja la pureza del alma y es el secreto de la salud.

          “Mente sana en cuerpo sano.”

          Es un hecho puramente científico que una mente sana, que produce pensamientos nobles y amorosos, construye un cuerpo saludable, pues las células y órganos internos se benefician de los impulsos de ondas electro-magnéticas que, con sus energías, edifican un cuerpo fuerte a nivel muscular y resistente a nivel nervioso.

          La limpieza del cuerpo y la mente, y la pureza del corazón y el alma, dota de inmunidad a nivel físico y fortalece el cuerpo anímico de la persona dueña de tan inestimables virtudes.

 

 

70º.- No hay otra fuente de felicidad sino en el corazón humano.

          Es el corazón del hombre fuente de dichas e infortunios. Depende de que cada persona cultive en sí las cualidades necesarias para producir cualquiera de los dos estados emocionales.

          Buscar la felicidad en el corazón no es lo que pensamos de un modo general. Es construir un templo sagrado en él, tan limpio y puro, que pueda ser habitado por la Divinidad.

          En ese instante, la felicidad se instala en nosotros definitivamente, ella es reflejada en el semblante y se transmite por palabras, sentimientos y pensamientos.

          “Por su hechos los conoceréis”, dice el Maestro Jesús. Él sabía que de la abundancia del corazón fluyen el amor y la paz con plenitud.

 

 

 

71º.- Sólo después que la sobriedad sustituye la embriaguez de la vida, comienza el hombre a reflexionar.

          La niñez y la juventud, con su exuberancia y riqueza de vida, embriaga a los hombres, sin dejar mucho espacio para la sensatez.

          Cuando llegamos al meridiano de la vida, nos hacemos más reflexivos y pensamos en el futuro, mirando el pasado con arrepentimiento o como experiencia.

          Se habla del fuego de la juventud como una excusa para ocultar que, en realidad, es una intoxicación orgánica causada por las glándulas internas y la libido realizando sus procesos naturales.

          Cuando las secreciones hormonales disminuyen, el ser humano recupera su capacidad de reflexión y decimos que adquiere madurez, aseveración que no es totalmente exacta, ya que la cuestión no es de capacidad de raciocinio sino que se trata de un hecho fisiológico natural.

 

 

 

72º.- La resistencia valora las cosas y enaltece a los hombres.

          Inercia es sinónimo de pereza, ya que ambas actúan desde un punto que tiene como objetivo la paralización de cualquier movimiento.

          La resistencia está en el polo opuesto y se origina en la voluntad, manteniendo el movimiento para evitar su declive.

          Cuando valoramos algo es porque resiste al tiempo, a su propia naturaleza, y eso eleva su apreciación.

          El hombre tiene en alta estima el valor de la resistencia y la adscribe a personas que, por su amor y dedicación a tareas nobles, han destacado sobre el pueblo y la Historia.

 

 

 

73º.- La realización de toda la actividad está en el equilibrio.

          La armonía que existe en el movimiento de los cuerpos celestes y entre los elementos que componen la naturaleza en todas sus manifestaciones, desde la mineral a la humana, no es más que una realización del equilibrio.

          Con relación al hombre, el equilibrio se acentúa en sus actividades físicas, emocionales y mentales. Buscamos el justo medio para evolucionar y realizarnos, tanto individual como socialmente.

          El hombre se equilibra materialmente en el amor por sí mismo, en la formación de una familia, en la creatividad de sus acciones, en la colaboración para una sociedad justa, a la que aporta dinamismo y capacidad de transformación para su desarrollo.

 

 

 

74º.- Donde va el cuerpo va la sombra. Así, la verdad es seguida por la mentira.

          ¿Cómo separar la verdad de la mentira? Mientras que la verdad confirma un hecho, la mentira lo simula. Pero ¿hasta cuando será mentira? Hasta que el simulo y la falsedad dejen de serlo.

          Todo es relativo. Hay sombras hasta que llega la luz. Nada parece ser inmutable. La ignorancia deja de serlo cuando llega el conocimiento.

          No debemos negar nada. Todo lo que existe es real. Dejemos que la mentira se disipe por sí misma o dejemos espacio y tiempo para que sea verdad, si tiene posibilidad de serlo.

 

 

 

75º.- Todo lo que despierta algún deseo al corazón, lo priva de libertad.

          La materia puede esclavizar al cuerpo de deseos del hombre, si éste se ata a sus exigencias.

          Es evidente que el deseo no viene solo, sino que es seguido por otros de su misma índole, que intentan por todos los medios, en especial por la mente inconsciente, quedar instalados en el cuerpo.

          Cuando aceptamos el vicio, una costumbre o un hábito, hay pérdida de una porción de libertad y nos privamos de hacer lo que debemos, porque nos lo impide lo que deseamos.

          Si nuestra voluntad es la de ser libres, pongamos en obra romper viejas dependencias castradoras y recuperemos espacio, tiempo, independencia, disciplina y libertad de elección.

 

 

 

76º.- Poco importa el fracaso en la vida. La mayor infelicidad es la inercia.

          Aquí se repite la afirmación de que la inercia es una infelicidad.

          Efectivamente, hacer bien o hacer mal, corresponde a las acciones cotidianas del ser humano pero, el no hacer, es rechazado con todo lo que comporta: pereza, abulia, dejadez, rendición, etc.

          Si el hombre tiene éxito en la vida, es admirado: si fracasa en su empresa, es compadecido; pero, si es perezoso, si se abandona a sí mismo y renuncia a actuar sobre el entorno, es despreciado y olvidado.

 

 

 

77º.- La indiferencia es la llave de todo el secreto de la vida.

          Esto parece ser misterioso, pues la indiferencia tiene entre nosotros aspectos negativos y su equivalente es el desprecio.

          Pero la Doctrina Secreta dice que ser indiferente es tener la llave del secreto de la vida, porque ella equivale a ser impersonal y, por tanto, el sentido de la palabra se modifica notablemente.

          Ser indiferente es sostener un equilibrio interior, no inclinarse hacia los opuestos, mantener una actitud imparcial ante la vida, ser testigo veraz de los acontecimientos.

          Es no identificarse con la mente ni con el cuerpo, para profundizar en el ser real que todos llevamos y que conocemos bajo el nombre de “espíritu de justicia.”

 

 

 

78º.- Si el hombre supiese lo que está oculto en su libre albedrío, nunca lo llamaría “mi voluntad.”

          No tenemos voluntad, sino que la utilizamos tomándola de la última capa de nuestra aura energética, allí donde comienza el espacio divino. Es por eso el dicho “ganar voluntad”.

          Llamamos libre albedrío al ejercicio de la voluntad, cuando no es más que la capacidad de decisión, de elegir entre dos opciones con toda libertad.

          Al trabajar con voluntad desconocemos que utilizamos la Voluntad Divina y que ella nos capacita para otras empresas de mayor nivel.

          Y, cuando lo hacemos, somos ayudados y sostenidos por fuerzas invisibles que nos rodean y a las que llamamos “inteligencias superiores.”

 

 

79º.- Únicamente la felicidad es natural y la alcanzamos viviendo naturalmente.

          Vivir naturalmente parecerá extraño a la gente común que ha olvidado el sentido de lo auténtico y real.

          Vivir naturalmente es aceptar la vida tal y como ella es, sin cambiar nada ni desvirtuar el mensaje que la Naturaleza transmite con mil voces.

          El árbol, la planta, la tierra, la fuente y el arroyo, la cascada y el lago, el río y el mar, el aire y la tormenta, envían mensajes de vida; las aves, los animales y los peces, nos transmiten la energía que fluye del vivir natural.

          ¡Y nosotros, ciegos y sordos, creamos un mundo de artificios, buscando la felicidad en la frivolidad, la oscuridad y aturdiéndonos con sensaciones entorpecedoras!

 

 

 

80º.- Es fácil llegar a ser maestro, pero es difícil conseguir ser un discípulo.

          Escuchar en silencio, ser paciente esperando la claridad, trabajar silenciosamente para que se diluya el espíritu de crítica, abandonar el egoísmo, rechazar la vanidad y otras disciplinas, son deberes del discípulo.

          El trabajo real es propio del alumno que cava sobre el carbón de su ignorancia para descubrir y tallar el diamante que guarda dentro de sí.

          Tiempo y paciencia, voluntad y disciplina, amor y generosidad, son las herramientas de las que dispone para acceder al conocimiento de sí mismo y alcanzar la sabiduría.

          Y la maestría va llegando gradualmente, como premio al vencedor, que celebra el triunfo de la vida sobre la muerte, y coloca sobre su cabeza la corona de la Paz.

 

 

81º.- La primera lección para quien busca la Verdad es aprender a ser sincero consigo mismo.

          Responsabilidad es la palabra clave para rasgar el velo de mentiras, excusas y disculpas que tratan vanamente de ocultar la verdad.

          Necesitamos grandes dosis de sinceridad para no mentirnos ni excusarnos y vernos tal como somos: imperfectos, cobardes, vanidosos, soberbios, mostrando una falsa dignidad y una personalidad presuntuosa, que oculta lacras, llagas y miserias que señalan nuestra carencia de veracidad, para que se haga la luz en nuestras zonas oscuras.

          No permitamos que pensamientos, sentimientos, palabras y conductas, nos aparten de la Realidad y seamos responsables ante ese Juez incorruptible que nos mira compasivamente desde nuestro corazón.

 

 

82º.- Quien vive de sentimientos elevados, vive en el cielo. Cuando intenta transformarlos en palabras, baja a la tierra.

          Sabemos el peligro que supone trabajar en lugares muy altos, donde el riesgo de caer está presente en cada movimiento que realizamos.

          Cada vez que deseamos llevar nuestras experiencias íntimas, así como los pensamientos e ideas, al terreno de las palabras, éstas se modifican, pierden brillo y autenticidad, para ir oscureciéndose a medida que descienden al plano material.

          Es por eso que el poeta y el místico se acercan al hombre para ofrecerle la creatividad de sus pensamientos como perlas extraídas por el genio desde las profundidades de la Eternidad.

 

 

 

83º.- La vida es toda un proceso químico y el conocimiento de ese proceso auxilia al hombre a tornar la vida feliz.

          Comprender un proceso químico es analizar la cadena de reacciones que se producen a partir del origen de una explosión de elementos o la conjunción de distintos sistemas unidos de modo matemático.

          El sabio une su cerebro con sus procesos de cálculo y el corazón con sus sentimientos compulsivos, para con esa mezcla originar nuevas vías de comunicaciones para el espíritu.

          La felicidad material es una combinación de pequeños accesos de alegrías con momentos de satisfacción orgánica, produciendo un estado de euforia más o menos controlada, pero circunstancial.

          Aprovechemos la lección y hagamos nuestras mejores combinaciones y mezclas, utilizando materiales tales como: ideales, generosidad, confianza, fe y otros de igual calidad, y alcancemos la felicidad en nuestra vida.

 

 

 

84º.- Después que alguien se vuelve honesto descubre ante sí el camino recto.

          Honestidad es el nombre de una de las luces que nos acompaña en el largo camino hacia las estrellas.

          El honor es el brillo que ilumina la capa material de la cotidianeidad; la rectitud lo sigue como su fiel compañera.

          El hombre recto y honesto abre nuevos horizontes en los que divisa valores eternos que han servido de faro y guía a las humanidades de todos los tiempos.

 

 

 

85º.- El secreto de la divinidad está en la belleza.

          Lo feo, lo malo, lo desagradable para nosotros, representa el mal, mientras que lo bello, lo bueno y lo agradable, es lo positivo y divino.

          En las expresiones, así como en las emociones, vemos cómo el alma se asoma a los semblantes humanos para revelar lo que está oculto en el interior de sus corazones.

          Lo Divino está en lo bello, sin que esta afirmación intente dar carácter de belleza a nuestros modelos plásticos. Lo bello está intrínseco en todas las formas que buscan la armonía de la figura, como un anhelo del alma que, inmersa en la materia, busca lo perfecto y sublime.

 

 

 

86º.- No hay mejor compañía que la soledad.

          Es en la soledad donde el hombre se encuentra a sí mismo.

          Cuando se alcanza la cima de la montaña donde reina la soledad, se disipan las cadenas que nos atan al mundo material y una nueva libertad es alcanzada en ese encuentro secreto con una dimensión superior.

          Esta nueva altura o dimensión, nos pone más cerca de la Inteligencia Solar y con libre acceso a la sabiduría del alma.

 

 

 

87º.- El que ama la Naturaleza es verdadero adorador de la Divinidad.

          La fuerza vital o el fuego de la vida, está inscrito en el proceso natural de las cosas que tienen existencia propia.

          La fuerza vital está en la Naturaleza y no es extraño que el hombre primitivo adorase los fenómenos naturales en todas sus manifestaciones.

          Las erupciones volcánicas, la lluvia, los truenos, rayos, etc., fueron adorados y temidos por los hombres hasta no hace mucho tiempo, porque intuían que alguna inteligencia oculta estaba tras el fenómeno.

          Pero el sabio conoce que los ritmos, los ciclos y la energía, se expresan por medio de la Naturaleza, y él la estudia, observa y reverencia, como expresión y lectura de la Voluntad Cósmica.

 

 

 

88º.- La vida es lo que es, no la podemos cambiar. Pero nosotros nos podemos modificar.

          El conocimiento de sí mismo, incluye la transmutación de la energía y la metamorfosis desde el mundo de la materia densa al de otra dimensión más sutil.

          Pero, la vida, el mundo, no lo podemos cambiar, porque el macrocosmos tiene sus propias leyes y no obedece a leyes humanas, pues si así fuera, todo el sistema planetario estaría en peligro potencial de incalculables consecuencias.

          El hombre que alcanza a conocer la existencia, consigue una armonía perfecta en su entorno y conoce el lenguaje de los mundos animal, vegetal y mineral, con los que actúa en fraternal colaboración.

 

 

 

89º.- Aquél que siempre encuentra reciprocidad en el amor no puede conocer su verdadero significado.

          El amor sigue siendo el gran desconocido en la mayoría de los hombres. Lo conocemos como un sentimiento espontáneo que busca la reciprocidad en otra persona.

          El verdadero significado del amor viene dado por su generosidad: dar sin medida, no esperando a cambio una respuesta idéntica.

          El amor no tiene carencias, se basta a sí mismo. Es feliz, alegre, confía, no expresa miedo ni temor, ni espera nada. No negocia su sentimiento con nadie, ni lo contrata, como compensación con otro sentimiento igual.

          Ama por el simple placer de amar. Ama, porque el amor es la vida expresándose en el calor de un sentimiento. Ama porque, cuando eres amor, eres Dios.

 

 

 

90º.- Es imposible ser objeto de elogios sin jamás incurrir en censura. Elogio y censura andan con manos unidas.

          El hombre es polar por naturaleza. Gusta de alabanzas y detesta la crítica a su persona o a su labor.

          El discípulo de la Escuela de Misterios sabe que, por la propia naturaleza de las cosas, todo ofrece dos aspectos principales: positivo y negativo. Entonces, sabe que las alabanzas llevan dentro de sí el germen de la crítica, como el mal lleva el bien, como la luz la sombra, como el ruido el silencio.

          Si el hombre llegara al conocimiento de los opuestos, a la Ley de Polaridad, alcanzaría el margen de evolución necesaria para saber y comprender su endeble naturaleza egoísta.

 

 

 

91º.- Si quieres seguir el camino de los Maestros, aprende antes a perdonar.

          Por el perdón podemos alcanzar el amor. El que sabe de perdón sabe de amor. Practicando el perdón, llegamos al fondo del alma de nuestros semejantes. Conociendo el perdón alcanzamos el nivel de consciencia de la realidad espiritual.

          El Maestro perdona porque aún queda en su Individualidad retazos del alma material. Cuando la pureza se unifica en un todo, el perdón deja de ser necesario, pues toda la pureza inofensiva del cielo hace nido en su alma y solamente siente  compasión por la material condición humana.

 

 

 

92º.- Aquél que no encuentra su Individualidad busca refugio en la gente.

          Los egos de la Personalidad tratan de hacer efectiva su separación de la Individualidad porque, caso contrario, supondría su entrega y disolución, aunque las palabras exactas serían, ser transformados e integrados.

          El encuentro con la Individualidad se produce cuando construimos el Templo del corazón y en él efectuamos el ritual de la Vida, la Luz y el Poder. Entonces, la Personalidad es atraída desde el corazón y ambas funden cálculo y amor, el pensamiento helado y el sentimiento ardiente, la idea práctica con el generoso amor.

          Si nos refugiamos en la sociedad, en los placeres materiales, en la rutina y las evasiones mentales, olvidamos el corazón y potenciamos el divorcio de estas dos inteligencias  - Personalidad e Individualidad  -  que deberían dar nacimiento al Ser inmortal, al Niño Divino que llevamos dentro.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

93º. El Camino nació antes que los cielos y la tierra. Es profundo, oscuro, silencioso, indefinido, con imágenes abstractas.

          El Infinito no tiene día y noche; representado no llena el hueco de la mano. Absorbe lo negativo y emite lo positivo. Se funde con la vida y la muerte.

          Lo incognoscible es el Origen, lo que llegó desde donde el tiempo no tiene límites; lo llamamos Infinito, como si fuese una frontera que señala el principio de la Eternidad.

          La Cábala lo define como Ain Soph Aur “más allá de la luz” y aún precisa más al señalar Ain Soph, “más allá” y acentúa Ain  “nada.”

          “En el principio era el Verbo . . .” dice Juan el Evangelista. Quien tiene la voluntad de andar por esta Senda, adopta el credo de buscar la perfección en la justicia, es decir: en el justo medio de las cosas.

          Gautama Buda lo comprendió, cuando afirma: “No hay otro camino, más que el camino del centro.”

          Ver unidad en la pluraridad, cesar de multiplicar para ser indiviso, ir más allá de las polaridades, pide comprensión al discípulo que inicia el Camino.

 

 

 

94º. El Camino natural da nacimiento a los seres, pero no los posee; engendra la evolución, pero no la gobierna. Todos mueren por su causa, pero ninguno queda resentido por ello. No se enriquece por la acumulación, ni se empobrece por el disfrute.

          La vida da con liberalidad y no exige de nosotros más que aceptación y conocimiento.

          Venimos al mundo para vivir y morir y de ello se vale la existencia para proyectar la perfección por medio de formas cambiantes y cada vez más bellas.

          A pesar de los esfuerzos del hombre para desviar el curso de la Naturaleza, ella continúa haciendo caso omiso de sus habitantes y elabora sus planes para la conclusión final de su programa cósmico, aunque en apariencia nos parezca que somos ajenos a este proceso natural.

 

 

 

95º El vacío significa que no hay peso dentro. Cuando no se tiene preferencias ni aversiones, es la ecuanimidad. Cuando se está unificado e inalterable, es la calma. Cuando no estamos implicados en las cosas, es la pureza.

          El espiritualista trabaja para que el vacío exterior y el interior se unifiquen; por ello se libera de hábitos, compromisos y otros egos que le atan a la existencia.

          “Venid a mi los que estáis cargados. . . .” dice el Maestro Jesús. Él explica cómo las cargas y el cansancio presionan al hombre materializándolo, no dejándole espacio suficiente para pensar en liberarse de la servidumbre de su condición humana.

          Ser de este mundo más no pertenecer a él, concreta la realidad del ser que hace su alma inmortal, transformando sus vicios en virtudes imperecederas.

 

 

 

96º La sabiduría es ordenarse a sí mismo. La nobleza no es poder ni rango, sino auto-realización, cuando el mundo está dentro de uno mismo.

          Confundir erudición con sabiduría es propio del intelectual común, que piensa en el conocimiento prestado como pura ciencia.

          El hombre que se gobierna a sí mismo, adquiere sabiduría, pues todo lo que ve, escucha y palpa, es saboreado con el placer del sabio y aprende de la propia naturaleza de las cosas.

          El mundo se hace dentro y fuera de nosotros mismos y la auto-realización ocurre espontáneamente, por un estado de gracia.

 

 

 

97º El Camino moldea, pero no tiene forma. Nada es suficientemente grande para estar fuera de él, ni bastante pequeño para estar dentro. No tiene morada, pero origina lo que existe y lo que no existe.

          La Vida no tiene existencia corpórea, pero da millones de formas para expresarse. No la podemos ubicar en un espacio definido, pero ella da la razón de existir o perecer, de la vida y la muerte.

          Todo se manifiesta en el movimiento de las cosas, en la escala vibratoria de los cuerpos y en los ritmos, causando su desarrollo hasta la extinción.

          Hace madurar el cuerpo y la mente, la planta y el grano, la nube y la lluvia, y el objeto de su método es prolongarse indefinidamente en el tiempo, aún sabiendo que hay un fin en sí misma.

 

 

 

98º Quien sirve a la vida se adapta a los cambios. Los cambios surgen de los tiempos; quien conoce los tiempos no se comporta de manera fija. Los caminos pueden ser guías, pero no senderos marcados; los nombres pueden señalarse, pero no son etiquetas fijadas.

          Quien se niega a los cambios rechaza la vida; ella es eternamente mutable y aunque sujeta a ciclos y ritmos, no los repite nunca.

          El sabio no adopta ninguna actitud predeterminada; él es mutante y obedece a las circunstancias tal como se presentan, siempre respondiendo al momento.

 

 

99º Quienes admiran las palabras son muchos, quienes las aplican son pocos; los que estiman las cosas son numerosos, quienes las ponen en práctica son escasos. La razón es que muchos se aferran a las cosas y están atados a lo mundano.

          “Del dicho al hecho. . . .”  Los hombres aprecian aquello que llaman “sus pertenencias”, por escasas y poco valiosas que sean. Estamos tan atados a las cosas de este mundo, que pocas veces notamos su peso y las cargamos toda la vida.

          La existencia material funciona como un sueño inacabable y cuando algo nos sobresalta tan bruscamente que provoca la consciencia, lo incorporamos al sueño, y seguimos durmiendo hasta la próxima vida.

          Comida, poder y sexo nos intoxican naturalmente, facilitando el sueño de la mente; es lo que llamamos inconsciencia.

          Y seguimos soñando en cambiar, en transformarnos, en ser cada día mejores, pensando que el sueño hace algo positivo por nosotros, hasta que algo o alguien nos despiertan y, mirando hacia atrás, lloramos el tiempo perdido.

 

 

100º Unidad significa ausencia de mente fundiéndose con el mundo.

          Nacemos unificados; después, crecemos y nos multiplicamos en tantos egos que atormentan la vida, robándonos el tiempo y el espacio necesarios para ver con claridad la realidad que somos.

          Cuando el pensamiento deja hueco al silencio y la mente se vacía de conceptos, el mundo se amplía de tal manera que el espacio interior se funde con el espacio exterior y conocemos intuitivamente el sabor que tiene lo Eterno.

 

 

101º Los deseos habituales son fardos de la vida. Si las personas pueden liberarse de estas cosas, se funden con la luz espiritual, con el logro de lo interno.

          Buscamos la perfección, no la espiritualidad. Los deseos actúan como anclas que nos detienen atados al puerto de la materia. Por esta razón decimos que las cosas de este mundo nos pesan como un fardo.

          Al liberarnos del cuerpo de deseos, sucede todo un proceso de liberación, que termina su primera fase cuando se encuentra luz en la mente, y damos como hecho concluido la conquista del cuerpo y sus sensaciones.

 

 

 

102º El Camino es muy grande. Cambia costumbres sin haber dado ninguna orden. Sólo es acción mental: todas las cosas tienen resultados, pero él va sólo a las raíces.

          El hombre ignorante es insensible a la sutilidad de su espíritu. El campo de acción es tan amplio que no hay nada que no abarque, y sus hilos trabajan tan finamente, que cambiamos modas, costumbres y actitudes sin apenas advertir las mudanzas. Actúa desde la mente, marcando diferencias entre razas, países, ciudades y hombres, creando en todo profundas raíces.

          Y así, cada uno se identifica con su familia, su pueblo, la nación y la raza, con todo lo que implica de creencias, cultura y civilización.

          A este espíritu le llamamos efecto electro-magnético, circulando alrededor del mundo como ondas de energías, en dirección oriente – occidente, marcando su sello en el gran libro del tiempo que llamamos Historia.

 

 

 

103º Utiliza lo pequeño para contener a lo grande; permanece en el centro para controlar lo externo. Sé flexible pero firme y no habrá poder que no puedas vencer.

          Sólo lo pequeño puede contener en sí todo lo que es grande. El niño contiene al hombre, la semilla al árbol, la gota de lluvia al río.

          El centro controla la periferia, el eje a la rueda, la capital a la nación, la cabeza al cuerpo.

          El poder se ejerce desde la autoridad aplicada con flexibilidad, en cada situación que sea conveniente.

          Por ley de analogía, el hombre experimenta estos preceptos en su vida, siendo los beneficios ilimitados cuando la justicia resplandece en sus acciones.

 

 

 

104º Cuando se promulga gran abundancia de leyes y de obligaciones, proliferan ladrones y bandidos.

          Las grandes legislaciones, Constituciones, Cartas Magnas y Mandamientos, fueron escritas con las palabras necesarias, sin permitir en ellas ningún exceso.

          Pero la vida se ha hecho tan diversa y heterogénea, que las leyes que hoy se promulgan pecan de tal fárrago de palabras, que se necesita mucho tiempo para definir un delito, su causa y la aplicación de la pena, amén de la interpretación jurídica.

          La conclusión es que, ante tal mixtura de leyes y distintas interpretaciones, se ha dado lugar a un especial caldo de cultivo donde germinan y crecen pícaros, granujas, etc., en una cadena que fatalmente acaba en el fraude y el encanallamiento de los sectores sociales que funcionan con toda una gama de actuaciones lucrativas incalificables, fuera del campo de aplicación del legislador, el cual se ve impotente y maniatado por sus propias leyes.

 

 

 

105º La amplitud y la riqueza son famosas; lo que es famoso es considerado noble y completo.

          Ser noble y completo en sí mismo, ser vasto como el mundo y rico con los dones naturales que da la existencia, es el destino que anhela cada hombre de una u otra manera.

          El conocimiento y conquista de sí mismo conduce a la nobleza del alma, y la mente libre de prejuicios y conceptos preconcebidos, deja paso a un espacio que le acerca al Infinito, haciéndole rico por la paradoja de no sentir necesidad de nada que el mundo material pueda dar.

 

 

 

106º El Camino almacena vitalidad en su interior y aloja el espíritu en la mente.

          Si hay causa para que la vida sea, ésta podría llamarse energía vital o fuego de la vida.

          Todo lo que late y vive, guarda dentro de sí energía vital, para que se cumpla el proceso de la vida: nacer, crecer, madurar, envejecer y morir.

          El Camino que lleva a la perfección está pleno de vitalidad, pues la Divinidad no es más que vida en todo su esplendor.

          El hombre vive en el cuerpo como un animal natural, pero la vida, tal como ella es, mora en su corazón donde la Luz hace su casa y habita en ella para siempre.

 

 

 

107º El cielo y la humanidad tienen interconexiones. . .  Aceptando la mente del cielo y la energía de la tierra, se afianzan a la energía y absorben la paz.

          Las raíces pertenecen a la tierra y las alas están hechas para ganar alturas. Ambas tienen su razón de ser, porque están interconectadas para mayor gloria del hombre.

          Si somos conscientes de las inteligencias aéreas que nos rodean, podríamos conectar con ellas y actuar conjuntamente para alcanzar una mayor cuota de felicidad.

          Y se concretaría en la receptividad y aceptación de una nueva energía y, al mismo tiempo, seríamos poseedores de una paz infinita.

 

 

 

 

108º Los sabios minimizan sus asuntos.  . .  Intentan tener poco y así tienen suficiente . . .  Ganan sin buscarlo, triunfan sin luchar. Sobre lo que trabajan es sobre la raíz.

          La pasiva actividad y el arte del no-hacer son secretos que guarda el sabio y que revela en su conducta.

          Nada es tan importante como para apartarlo de la Senda; hace de lo necesario su necesidad y no carece de nada cuando tiene lo que precisa. Aquello que le es necesario llega a él sin pedirlo y sus causas con los hombres las soluciona con la ayuda del tiempo.

          El sabio vive y trabaja con las causas que comprende y acepta y sus efectos le parecen normales por su naturaleza original.

 

 

 

109º Todos los seres acuden a la luz del Sol en invierno y a la sombra del Sol en verano, sin que nadie les coaccione a hacerlo.

          Volviendo a la mencionada ley de la necesidad, el hombre actúa inconscientemente de acuerdo con los ciclos naturales.

          Busca la luz, el conocimiento, la sabiduría, por un impulso atávico de separarse de la sombra, el frío, la ignorancia y el anonimato.

          Busca el amor, el afecto, la adhesión, la fidelidad, sin que haya sido orientado para ello, sino que por instinto desea encontrar lo mejor y lo hace a pesar de no ser consciente del por qué de sus inclinaciones.

          Aún el iletrado compra libros para adornar su estantería, como el viajero que llega del Norte y busca el calor para sus helados miembros.

 

 

 

110º Cuando el pueblo es influenciado por los gobernantes, no siguen sus palabras sino sus acciones.

          La cabeza ordena y los pies obedecen. Los pueblos son dominados e influenciados por su clase dirigente, que le da leyes y normas para su mejor gobierno.

          Pero, si los rectores de los destinos de los pueblos tienen conductas desordenadas e inmorales, el pueblo las adopta como suyas y prevalece la desobediencia, la pobreza, la astucia, el robo, como norma y el engaño como signo de inteligencia. Las leyes son burladas y la honradez, así como la modestia, son señaladas como estados de estupidez.

 

 

 

111º Los Maestros actúan mediante el conocimiento, no mediante el talento.

          El talento es coyuntural; tiene fases de evolución y otras de ineficacia. Hay obras de talento y otras anodinas, siendo ambas de la misma autoría.

          El conocimiento se labra día a día. No es espontáneo como el talento, sino que es fruto de un trabajo de investigación laboriosa y eficaz.

          El verdadero Maestro aplica el conocimiento en sus acciones y no deja nada a la improvisación, más propia del hombre de talento, capaz de una acción magistral, pero sin continuidad-

 

 

 

112º Cuando estás en calma, te fundes con la cualidad de la oscuridad; cuando estás activo, estás en la misma onda que la luz.

          Hay dentro del esoterismo profundo una relación entre luz y oscuridad, no siempre entendida.

          La actividad es un proceso que origina calor y, por tanto, luz. La quietud da nacimiento al frío y, como consecuencia, oscuridad. ¿Dónde está lo que nos conviene?

          Ambos lados son naturales y, por ello, lícitos para el alumno que alterna uno u otro período, viviendo en un equilibrio justo y perfecto.

 

 

 

113º El rango, el poder y la riqueza son cosas que la gente codicia, pero cuando se comparan con el cuerpo son insignificantes.

          ¿Qué y cuánto vale la vida? La entregamos o hipotecamos a cambio de algunos bienes materiales, como vivienda, relaciones frustrantes o morbosas, fanatismo o cualquier otra cosa que creemos necesaria o que pensamos puede hacernos feliz.

          Vendemos la vida a cambio de dinero o por alguna nota honorífica en nuestro pecho o apellido. Vendemos la vida por la satisfacción de un vicio. Vendemos la vida por un plato de comida o a cambio de una posición social.

          El valor de la vida es inestimable. ¡Cuánto ignoramos sobre nosotros! La primera enseñanza en el seno familiar, en la escuela o en la sociedad, es conocer cuánto vale una vida y sentir gratitud por estar en posesión de un tesoro de valor incalculable.

 

 

 

114º El espíritu se halla donde se reúne el conocimiento. . . El conocimiento es la sede del corazón.

          Conocer (con – el – ser), es la palabra mágica, pues al profundizar en su contenido entramos en el secreto que da sabiduría al hombre.

          El conocimiento pertenece a la cabeza, pero el corazón escucha y conoce, formando un lazo de unión imperecedero. “Lo que el hombre ata en el cielo, nadie lo desate en la tierra.”

          El ser crea un alma inmortal que sirve de ropaje de luz al espíritu y éste, acompañado por el conocimiento, levanta al hombre hasta el Templo de la Sabiduría.

 

 

 

115º La abstracción tranquila y la luminosidad del corazón son maneras de alimentar la vida.

          El cuerpo se nutre de diferentes alimentos que le proporciona aquello que necesita. El corazón se alimenta de sensaciones y sentimientos. El cerebro se nutre de ideas.

          La vida, que todo lo abarca, se alimenta por la meditación y la luz, que desde el corazón irradia por la forma corporal y exteriorizándose aclara el entorno donde actúa.

          El árbol de cuya raíz nace la vida real, se divide en estas ramas que completan el cuadro de necesidades humanas.

 

 

 

116º En el Camino, lo grande se hace gracias a lo pequeño, lo mucho está basado en lo poco.

          Cuando se da el primer paso, se inicia un camino. La primera Palabra, el Verbo, hizo los mundos. Una chispa es todo lo que se necesita para un incendio.

          La primera voluntad hacia la perfección, nos acerca a la Voluntad que todo lo completa. La primera oración, lleva a la paz universal.

          No desprecies nunca lo que nace; el principio es débil, desvalido, inocente, pero si le damos tiempo y lo cultivamos, se volverá poderoso e inmortal.

 

 

 

117º. . .  a todo el mundo le gusta el honor y le disgusta la humildad. La gente ordinaria lucha por esta razón y, por ello, no puede tener éxito; porque se agarran a algo no pueden dominarlo.

          La vanidad y la ambición son aliadas naturales y combaten la prudencia y la modestia, que son virtudes naturales en el sabio.

          Luchamos por el éxito y éste se burla de nosotros porque él no tiene dueño ni permite que lo domine ningún mortal que lo desee. Su principio de existencia es femenino y no se entrega a nadie.

          Al iluso que pretende atar la fortuna a su destino, le espera el desengaño, pues ella no sólo es esquiva sino que con sus hermanos, el éxito y la fama, actúan sin reglas y no obedecen sino a su propio arbitrio, de una manera incomprensible para la mente lógica.

Solamente se sienten atraídas hacia el sabio, pero éste no está interesado por ellas.

 

 

 

118º. . .  quienes comprenden la lógica de las funciones mentales consideran los deseos, las ansias, las preferencias y las aversiones como cosas externas. Todo es misteriosamente lo mismo; nada es erróneo, nada es correcto.

          La última ciencia conocida es la psicología, que profundiza en los secretos de la mente y el comportamiento de los seres vivos.

          Lao-Tsé es profundo al considerar como lógico el proceso mental que nos hace elegir, rechazar, desear, anhelar y otros estados carenciales del cuerpo, como externo a nuestra realidad.

          Afirma que los extremos son lo mismo y que no hay ni error ni acierto en las cosas.

          El sabio chino coincide con todos los maestros, ya que ellos viven en el mismo mundo del espíritu. Cuanto existe, o es real o no existe, depende de nuestra interpretación y las circunstancias en el tiempo que tienen lugar.

 

 

 

119º Por ello, quienes encarnan el Camino no se enfadan ni se alegran en exceso. Cuando se sientan, no están rumiando pensamientos; cuando duermen, no sueñan. Nombran a las cosas cuando las ven y responden a los acontecimientos a medida que se producen.

          Vivir el presente; actuar en el instante que la acción sucede; caminar por el filo de la navaja, del equilibrio. Estas son las reglas del sabio.

          Rechazar el pasado y vivir el presente. Esto implica responder al instante que nace la pregunta.

          Dice el sabio que la suma del conocimiento está en el presente: “cuando trabajo, trabajo; cuando tengo hambre, como; cuando tengo sed, bebo; cuando tengo sueño, duermo.”

          Vivir el momento es convertir cada segundo de tiempo en una intemporalidad. Es hacer eternos los latidos de la existencia.

 

 

 

120º.  . .  si quieres lo que es beneficioso, elimina primero lo que es dañino.

          La vida es una cuestión de espacios. Lo negativo, lo feo, la ignorancia, ha de dejar lugar a lo positivo, lo bello, lo inteligente.

          “El saber no ocupa lugar” es una sentencia poco conocida en profundidad, porque el conocimiento, la iluminación, no requiere de espacio material, sino que vive en el terno presente, donde el tiempo ni el espacio tienen cabida.

 

 

 

121º El logro es una cuestión de tiempo, no de competición; el orden se halla en el Camino, no en el gobernante.

          . . . los sabios no se agarran a nada y no pierden nada, no planifican nada y así no fallan en nada.

          La vida es competitiva. Y no es que en sí lo sea, sino que hemos invertido el orden natural de las cosas y lo que antes era dedicación, placer, paz, ilusión, lo hemos cambiado inconscientemente por prisas, excitación, ruidos, ansiedad, resultando en un hombre neurótico y activamente pasivo, es decir, con movimiento pero sin ningún objetivo.

          Hemos de ser aliados del tiempo y él nos entregará la esperanza, una de las llaves que abre las puertas de los mundos superiores

NOTA.- Los textos de estos Aforismos, han sido extraídos del libro “Wen-Tzu” , escrito hace más de 2.000 años y atribuido a Lao-Tsé y que abarca toda la gama del pensamiento taoísta. Los comentarios de estos textos son del autor.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

121º.- Si quieres seguir el camino  de los santos, aprende antes a perdonar.

          Aprender a perdonar es significativo, porque supone que la mente ha de ser tan inofensiva que el supuesto "ataque" no tiene respuesta en el sistema nervioso.

            La santidad no es más que el silencio total del cuerpo mental y emocional, donde el ruido de la vida material no llega y las ofensas o agravios se transmutan en la gracia de las bendiciones.

 

 

 

122º.- Así como la flor anuncia el fruto, así también la infancia del hombre es la promesa de su vida.

         Los siete primeros años de la vida infantil traza en la mente humana rasgos inalterables que la marcan para siempre.

         Después de ese tiempo, las líneas señaladas no hacen más que definir y profundizar en los orígenes, pero lo básico ya está impreso.

         No es extraño que sistemas sociales y religiosos acaparen la educación del niño durante sus primeros años de vida a causa de la receptividad y capacidad  plástica de estas mentes con las páginas completamente en blanco.

 

 

 

123º.- La indiferencia y la independencia son dos alas que permiten al alma volar para alcanzar sus objetivos.

 

 

 

        Indiferencia e independencia. La primera supone ir más allá del cambio y está por encima de la desigualdad. La segunda no depende nada más que de nosotros mismos.

          Ambos conceptos deben ser internos para poder convertirse en alas de libertad. El alma que por su trabajo y saber alcanza la virtud de ser indiferente a la negatividad y rompa las cadenas que la hacen depender del placer efímero, de su condición animal, donde los instintos tienen un lugar de privilegio, logra su objetivo: la independencia, y ambas son alas para volar hacia su destino divino, el Infinito,  y más allá la Eternidad.

 

 

 

124º.- La divinidad es la perfección human y la humanidad, la limitación divina.

         "Sed perfectos como vuestro Padre lo es". Esta frase evangélica alumbra el error humano de un hombre pecador que se cree sin redención posible. La perfección es legítima cuando se orienta hacia lo Divino, y factible la santidad para la persona que venció su Personalidad, uniéndola a la Individualidad para la consecución del Ser inmortal.

         Es evidente que vivir en un cuerpo es una limitación para el espíritu, pero la experiencia adquirida se transforma en sabiduría y, por consiguiente, en una liberación aún mayor en los campos de la Luz Divina.

 

 

 

125º.- No aceptes aquello que no puedas retribuir,  porque el equilibrio de la vida, consiste en la reciprocidad.

        Esta es una ley muy sutil, que corresponde a las enseñanzas de los Augustos Misterios de la Naturaleza.

        El hombre se considera merecedor de todo tipo de honores y gratificaciones, sean materiales o espirituales, pero no está a la altura del bien que recibe.

        Cuando aceptamos una cosa que ignoramos cómo devolver o por cualquier circunstancia no sabemos colocarnos en la debida posición para responsabilizarnos de la devolución de lo prestado, nos encadenamos y somos deudores y servidores, a veces durante toda la vida.

        Aprendamos a tomar aquella cantidad de beneficio que podamos devolver y recuperemos la paz perdida por la ambición, la codicia o la ignorancia.

 

 

 

126º.- Seguir el camino de la desarmonía equivale a entrar en las fauces del lobo.

        La desarmonía obedece a una precaria educación infantil, que luego nos lleva a la violencia y al odio.

          En los hogares donde los progenitores son fuente de discordias, desavenencias, mentiras e indiferencias mutuas, donde no hay amor expresado directamente y cariño con ternura y afecto, se produce el caldo de cultivo que nutre y marca al niño con el desamor y la agresividad del frustrado.

         Sirva de advertencia, para rectificar a tiempo la conducta de padres sin vocación de serlo, manipuladores de sus hijos, sádicos o indiferentes a las vidas que crean.

 

 

 

127º.- Un único espíritu y una sola vida nos acompañan a todos; ¿cómo podemos, entonces, ser felices si nuestro prójimo está triste?

           Ningún hombre es una isla.

           Podemos vivir en soledad interior, pero nunca sordos al llanto de un hermano. La vida es Una en millones de formas. El espíritu es uno en millones de chispas, pero nadie vive aislado.

           Desde la soledad, si vives en lo alto, tiende la mano al que viene sufriendo y al que busca perdido sin ver ninguna salida, pues no sabe que hay puertas o sendas por dónde escapar de la alienación.

           Nadie será completamente feliz hasta no ver a esa familia que llamamos humanidad, a salvo de la noche, del miedo a las sombras de la oscuridad.

 

 

 

128º.- El corazón humano es la morada del alma y de esa morada dependen su bienestar y el poder.

        Hasta que no descubramos el corazón, no habrá poder que nos libere de los grilletes de esta prisión terrenal.

           En el corazón está el Templo donde el alma inmortal hace su morada y habita en ella; en ese Santuario descubre y se alía con el poder de los elementos naturales que dominan la Tierra.

           Hagamos el corazón limpio para que el Templo brille con luz propia y sea refugio donde el dolor, la sangre, el llanto y la desilusión encuentren la paz que necesitan.

           Descubre el corazón y el alma celebrará en él sus bodas con el Espíritu, fundiéndose en un amor eterno que los llevará a disolverse en Dios.

 

 

 

129º.- La resignación no tiene valor, sino cuando se hace una cosa que no se puede deshacer.

         Tomamos las palabras por su valor literal y olvidamos que ellas fueron hechas para, en su contenido, expresar ideas.

            No hay resignación más que ante hechos consumados, incambiables. El hombre es luchador por naturaleza propia y la resignación no es un vocabulario propio de guerreros.

            Vivimos en una lucha permanente buscando la paz. La nación, la sociedad, el pueblo, la familia, la persona, desean la paz para descansar de la lucha.

             Resignación no es valor, ni combate, es pasividad, conformidad, y eso sólo es posible cuando lo que está hecho no sabemos modificarlo porque desconocemos las posibilidades de nuestro saber.

 

 

 

130.- La mayor tragedia del mundo es la falta de evolución general.

           ¿Por qué el hombre ofrece resistencia a la evolución?

            Psicológicamente ha de haber en la mente un mecanismo que nos preserva contra alguna forma de cambio brusco, temiendo al pensamiento de convertirnos en inadaptados sociales.

            A veces pienso en el niño que llora porque lo bañan, o el que no le agrada le limpien la cara de mocos, o en el hombre que ama su ropa vieja y raída, o el que tiene cariño por la maloliente pipa que lleva todo el día entre los dientes.

            Tenemos que liberarnos del miedo al cambio. Hay que estar en permanente rebelión. Estar dispuestos a dejarlo todo para seguir buscando una estrella.

 

 

 

131º.- El perdón pertenece a Dios.

          Se convierte en privilegio para el hombre únicamente cuando es pedido por su prójimo.

            Dios no es la idea de un Juez que castiga o premia, según el comportamiento que muestra el hombre, de acuerdo con unas reglas filosóficas o morales.

            El perdón Le pertenece, pero no por ello Lo da como un ejercicio de poder, sino que se Lo asignamos como atributo. Él no castiga ni perdona, pues está más allá del bien y del mal, de la moral y la razón.

            El hombre, en su esfuerzo para llegar a la perfección, no deja lugar para el odio ni tiene necesidad de perdonar, a menos que esa sabiduría venga desde el exterior, en cuyo caso ejerce la generosidad sin humillar al que ha tenido el coraje de pedir disculpas por los errores que haya podido cometer.

 

 

 

132º.- Nuestra percepción del tiempo que pasa no es propiamente el tiempo.

         Porque el tiempo es Dios y Dios es eterno.

           Hemos asimilado el tiempo real a nuestras pequeñas medidas en siglos, años, meses, semanas, días, horas, minutos y segundos.

           Y ese no es el verdadero tiempo, porque el tiempo no tiene medidas ni espacios, sino que fluye interminablemente, como un río que no tuviera principio ni final.

           Aprehendemos este Tiempo Real por medio de la meditación y la contemplación, gustamos el néctar de la eternidad por breves instantes y quedamos con la esperanza de una Vida Eterna a través del río del Tiempo rumbo a las playas del Infinito.

 

 

 

133º.- El hombre aprende la primera lección de amor,  amando a una criatura humana pero, en realidad, ese amor pertenece solamente a Dios.

          El amor es una virtud que pocos elegidos abarcan en toda su magnitud.

            Mientras tanto nos limitamos al amor personal con todo lo que tiene de posesivo y egoísta.

             Hay un amor original y material, que es el amor por sí mismo. Cuando lo profundizamos, podemos abarcar con él a nuestro prójimo, pero sin perder en ningún momento la certeza de que todo amor viene de una Fuente única, de un plano superior que designamos con el nombre de Dios.

 

 

 

134º.- La espiritualidad es la armonía del corazón.

          No la podemos obtener por el estudio ni por la devoción.

             Corazón  ( - cor - a - son - ), sonido del color; sinfonía cósmica de un inmenso arco iris que se escucha en la cámara secreta del corazón humano.

              Si todas las notas posibles se fundieran en el corazón del hombre, percibiríamos una armonía especial que se uniría a todas las músicas de la Naturaleza, produciendo un silencio entre un millón de notas, y la meditación llegaría con espontaneidad, con frescura.

              Ni la mente intelectual ni la devoción del creyente, alcanza el nivel espiritual al que llega nuestro corazón cuando es consagrado en cuerpo y alma en su Templo de Luz.

 

 

 

135º.- La confianza es sí mismo debe culminar en la fe en Dios, pues la fe es confianza viva.

          La fe original es el crédito que nos damos confiando, sin duda, en no ser defraudados.

             No vivimos nuestras virtudes sino que nos limitamos a tenerlas y conservarlas, sin potenciarlas, ni darles vida propia.

             Y así, estas cualidades se anquilosan y transforman en moral social, con un alto contenido de hipocresía.

 

 

 

136º.- Toda experiencia, buena o mala, es un paso dado en la evolución de la humanidad.

             Negarnos la experiencia es como negarnos el progreso, la evolución.

             La vida es dinámica, activa, entrelazada con fases pasivas, que colaboran como descanso para la consecución de formas y manifestaciones espirituales y materiales.

             No podemos calificar a ninguna experiencia de "buena" o "mala", porque todas son piedras de construcción que nos impulsan hacia la Sabiduría.

 

 

 

137º.- El amor se eleva en la emoción pero decae en la pasión.

            El tema del amor se mueve en diferentes niveles: romance, veneración, adoración, sentimiento, ternura, pasión, lujuria y un número amplio de calificativos para designar los grados de la escala de esta virtud que mueve al mundo.

            Pero, como si fuera un termómetro y el calor con su vibración marcara los grados, el hombre se eleva y cae en el amor, teniendo en él su gloria o su infierno.

            Sea el amor dar, entregar, fluir y no estanquemos este sentimiento, ni lo limitemos, recibiéndolo como si fuera un premio a nuestra personalidad.

             El amor es la Sabiduría de Dios.

 

 

 

138º.- La respuesta está en la propia pregunta.

          No hay pregunta sin respuesta.

            ¿Por qué muchas preguntas no obtienen respuestas satisfactorias?

             Saber preguntar es signo de inteligencia, si la pregunta busca una respuesta comprensible, de acuerdo con las posibilidades de ambos interlocutores.

              Hay respuestas directas, concretas y analógicas. Se responde con parábolas, con metáforas, con analogía, con una historia, a veces basta una sugerencia, un mito. La luz se hace si la mente del interrogador se aclara lo suficiente para aceptar la sugestión del interrogado.

              Preguntar y responder es un juego de dos inteligencias que desean encontrar la Realidad.

139º.- Se aprende a raciocinar por la inestabilidad de la vida.

         Pero la sabiduría proviene de la esencia de la propia vida.

          La razón busca el equilibrio en los opuestos y este contraste aparente justifica el raciocinio.

             Saber que se sabe es una muestra de racionalidad humana, igual que pensar en el futuro o en nuestras posibilidades de sobrevivencia dentro del espacio-tiempo.

             El sabio estudia profundamente, más allá de la razón, más allá de las demostraciones tangibles e indaga en la pura esencia de las cosas, lo que está dentro y fuera de las raíces, lo que justifica la vida, lo que da forma a las múltiples existencias.

             Y sabe que las formas desaparecen cuando no hay razón para existir y son sustituidas por otras más capaces y perfectas.

             La vida es el camino de la perfección y la belleza.

140º.- El místico es su propio rey.

          Él se gobierna a sí mismo.

          El primer paso de un discípulo es el conocimiento de sí mismo y ello comprende el gobierno del cuerpo físico y la educación del cuerpo emocional y  el mental. Esto es, esencialmente, una mística en su primer grado básico: el dominio de sus tres cuerpos: físico, emocional y mental.

            Sin este primer paso, pocas cosas son posibles, porque la duda, el miedo, la depresión y la inercia, aparecerán cada vez con mayor frecuencia, haciendo presa en el discípulo presuntuoso que ha llegado a creer que le bastaba un vocabulario exótico, algunas meditaciones inconexas, mal llevadas e intermitentes, y mucha lectura de esoterismo-ficción, para creer que había subido a alguna altura espiritual, desconociendo el ridículo de la postura adoptada con aires de suficiencia.

141º.- El secreto de la divinidad está en la belleza.

            El arte, en cualquiera de sus expresiones, no es más que ver la belleza en las formas, en los sonidos, en el color.

            Detrás de la belleza está la vida activa creando, destruyendo y volviendo a crear millones de formas, colores y sonidos, llevando la perfección dentro de sí.

            Hay una esencia delicada, elemental, que labora incansablemente para que este pensamiento de belleza se materialice. Ella es pensante, sensible y constante.

            Pero la idea, el impulso vital, las energías que alimentan el proceso, es ajena a la Tierra. Es el secreto que llamamos Dios.

142º.- La sabiduría sólo se adquiere en la soledad.

             La soledad es el punto más alto donde se puede posicionar el hombre para encontrar el reflejo de la Divinidad.

             En ella circulan energías siderales que cuando tocan al hombre permeable a ellas, se transforman en Sabiduría. El individuo alcanza la maestría y es iniciado en la magia divina; es un hombre de luz propia.

           No encontraremos sabiduría en ningún otro lugar, a menos que sea el conocimiento prestado por otros y que confundimos con el saber original.

143.- El estado actual de la humanidad tiene el mercantilismo como corona y el materialismo como trono.

          No hay más pecado que el de la ignorancia. Pero ella tiene algunas hermanas, como: la vanidad, el orgullo, el espíritu de ganancias y otros que cristalizan a los hombres, convirtiéndolos en groseras formas dominadas por vicios sin justificación.

          El materialismo tiene un ejército de psicólogos que tratan con su inteligencia explicar la animalidad humana, estableciendo pautas para justificarla, clasificándolas con brillantez bajo rótulos, tales como: emprendedor, instintos básicos, egolatría, carisma y otras palabras que tratan infructuosamente de disimular la miseria espiritual del hombre.

          Nos ocultamos tras nuestras pasiones y vivimos alimentados por ellas, sirviéndonos de su manipulación para ejercer más poder sobre nuestro prójimo.

 

 

 

144º.- Cuanto más el hombre se procura conocer, tanto mayor poder descubre en sí mismo.

           El ejercicio del poder real es el conocimiento propio. Si ahondamos más allá de la personalidad encontramos el misterio de la vida y el principio de la perfección.

              Mientras profundizamos en el corazón y la mente, vamos adoptando el saber consciente acumulado por millones de años y del que nuestras células son depositarias.

              Y este saber que sabe aflora al influjo de los ritmos naturales del cuerpo, del planeta y del Universo, en forma de belleza y perfección, y señala la huella de nuestro paso.

 

 

 

145º.- Es más fácil hablar que vivir con sabiduría.

         El orador expresivo, comunica con palabras los argumentos y pensamientos que expresan el sentir o el deseo del tema que le ocupa.

           La vivencia es vital en el sentido de que se vuelve hacia sí misma y en su íntimo revela la alegría, el amor, la fe y la felicidad.

         La distancia entre el que dice vivir y el que vive, es abismal, como el que cree que vive y el que sabe que vive cada momento de su existencia.

 

 

 

146.- Todo lo que no es fácil es un enigma.

       La sabiduría es un enigma para la mente vulgar.

        Caer, quejarse, llorar y extender la mano para que nos levanten y consuelen, son actitudes infantiles que cargamos durante muchos años de nuestra vida.

          La vida es un enigma cuando no nos explicamos comportamientos que aceptamos como naturales y formando parte de nuestro carácter. Nos negamos a analizarnos por miedo, pereza o indiferencia.

          Nos vulgarizamos, no porque seamos vulgares, sino porque hacemos dejación de nuestro deber a acceder a una educación, a una disciplina, a un perfeccionamiento que tenemos como derecho, si lo reclamáramos como herencia humana.

          Todo es noche, oscuridad, cuando no hay luz ni lámpara que ilumine la Senda.

 

 

 

147º.- El guía espiritual representa el papel de Cupido, aproximando a Dios a aquellos que lo buscan.

          El amor es la llamada que la Divinidad hace al hombre para llevarlo a la unión con su Creador.

             El guía espiritual es como el mensajero que trae la misiva divina, para que sea leída y contestada por nosotros.

             Hay quien responde inmediatamente y otros tardan algún tiempo en contestar. La mayoría se extasía con el mensajero, olvidando leer la carta y pierden el contenido de la misiva amorosa al que tienen derecho.

 

 

 

148º.- El Creador está oculto en su propia creación.

         Buscar a Dios es difícil para quien complica cualquier acto humano, creyendo que una empresa de tal magnitud pide gente especial y condiciones excepcionales.

           Pero el Creador no es difícil de encontrar; de hecho, está ante nuestros ojos. En la lluvia, en la fuente, en la flor, en el Sol y en millones de formas que  sonríen y hablan de la grandeza de la Creación.

 

 

 

149º.- La religión natural es la religión de la belleza.

            La religión es un medio no natural para convencer al hombre de la necesidad de despertar, de luz y de salvación.

            La religión natural es la que sigue la senda de la Naturaleza que trabaja en la perfección de sus formas con la ayuda del tiempo.

            El hombre siempre ha buscado la belleza, porque en el fondo de su corazón late el impulso divino de encontrar la perfección en toda la manifestación.

 

 

 

130º.- Dios habla al profeta en lenguaje divino,  y el profeta lo transmuta en lenguaje humano.

          Hablamos cosas sin sentido aparente: "hago las cosas como Dios manda", "así lo ha querido Dios"  y otras de parecido significado.

          Dios no habla, no hay una Voz para poderla escuchar. Pero, hay un lenguaje especial y un hombre preparado para comprender y traducirlo en algo comprensible para sus semejantes.

            Y los creyentes llegan a los pies del Maestro y ven al hombre capaz de recibir la Palabra y darla como lluvia a la tierra sedienta y dejarla preñada de vida.

 

 

 

 

151º.- La vida es la principal cosa a considerar y la verdadera vida es la vida interior, que es la comprensión de Dios.

         No hay más vida que la que se vive. Esta afirmación es real cuando sabemos que la calidad de la vida es la base de todo desarrollo en la comunidad humana.

           Pero, es la vida interior la que califica el equilibrio exterior; es lo oscuro lo que hace germinar lo luminoso; es el vientre fértil el que da a luz la nueva vida; lo esotérico que justifica lo exotérico; la muerte sirviendo de fermento a la vida.

           Comprendamos la polaridad de los opuestos y veremos a Dios en el centro de todas las cosas, en la columna central del Árbol de la Vida.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

152º.- Cuando un defecto  se torna común, es considerado, en la mayor parte de los casos, como estado normal.

          Estamos llenos de vicios adoptados como virtudes. Ahora, la práctica del sexo es,"hacer el amor"; al enriquecimiento ilegal, lo calificamos como "negocios lucrativos"; del hombre ansioso de poder, decimos  que es "alguien con futuro".

          Ejercer la violencia, hurtar, acosar, mentir, prevaricar, son modos normales de conducta que a nadie sorprende y, en muchos, despierta admiración.

          Necesitamos urgentemente un examen de conciencia para reprogramar una escala de los valores que hemos perdido y volver al equilibrio que necesitamos.

          Vamos, como ciegos guiados por otros ciegos, constantemente caminando por el borde del abismo, habiendo perdido la cordura y aparentemente impotentes para rectificar.

 

 

 

153ºº.- La misma luz que es fuego en la tierra, es sol en el firmamento, y Dios en el cielo.

Hay luz creada y hay luz increada.

Hubo primero un "hágase la luz"  y un después, "y creó el cielo y las estrellas".

Sea la luz del Sol, el brillo de la inteligencia o el esplendor de la sabiduría, todo no es más que diferentes gradaciones de una sola Luz.

Dios es Luz, la razón es Luz, la felicidad y la alegría es Luz. Cultivar la Luz es cultivar la vida. Y aunque todo germina en la oscuridad, es cierto que solamente se crece y desarrollamos en la Luz.

 

 

 

154º.- La Creación no es sólo la naturaleza de Dios, sino aún más, el arte que de ella dimana.

          No se entiende el arte sin creatividad ni comprendemos la creatividad sin arte.

          El cuerpo humano, el de los mamíferos, aves y toda la escala zoológica, así como la botánica y la Naturaleza en suma, es una obra de arte donde la creatividad se expresa ampliamente con una riqueza de formas infinita que hace al hombre admirar constantemente tanta belleza.

          Nada se repite y cada cuerpo, cada flor, cada paisaje es único en sí mismo, irrepetible.

          Y el místico contempla la obra de la augusta Naturaleza, reflejando en su mente toda la gama de líneas y colores que la Creación despliega ante sus ojos con generosidad.

 

 

 

155º.- La vanidad es la suma total de cada actividad en el mundo.

 Las obras del hombre sobre la tierra tienen el acento de la vanidad.

 Desde los mausoleos hasta los obeliscos; desde los Arcos de Triunfos hasta las obras de corte faraónico, todo proclama la soberbia humana intentando perpetuarse en sus obras, para dejar señales de su paso sobre el planeta.

 Los estímulos que recibimos provocan nuestra vanidad, en forma de medallas, cruces, títulos, uniformes y  una variada exposición de feria de vanidades que halagan, pero que ofenden nuestra inteligencia.

 

 

 

 

156º.- Toda belleza es oculta por la naturaleza y mientras mayor fuera, tanto más cubierta estará.

          Pocos hombres son capaces de ver la belleza en la Naturaleza. La persona con la pasión del arte en su alma, descubre la belleza en todo lo que ve y que es desapercibida para los demás.

          Pocos admiran el amanecer o el ocaso. El Sol, la Luna, el cielo estrellado, pasan cada día con todo su esplendor ante los ojos indiferentes del hombre, que vive de espaldas a la armonía, el ritmo y la simetría de la Naturaleza, realzada con una escala de colores y formas que parecen inagotables.

          Vivimos con la cabeza inclinada hacia el barro, olvidando la luz que nos alumbra. Curvamos la cintura y la cabeza en un gesto inconsciente de vencidos sin batallas ni rebeldías.

          ¡Mira hacia arriba y descubre las maravillas de un mundo generoso en bellezas y en luz, y serás recompensado al verlas reflejadas en tu corazón!

 

 

 

157º.- Los infelices procuran siempre disculpas para su infelicidad.

          La infelicidad ha sido aceptada como un estado natural en el ser humano.

          Lo triste de la condición humana es que, habituada a ese estado de ser, lo vivimos con resignación, sin hacer nada positivo para desprendernos de tan pesada carga.

          No se nos ocurre pensar que la felicidad es nuestro derecho natural ni hacemos nada por conseguirla, siguiendo una vida aburrida, sin luces, alternando el llanto con la risa, la depresión con la euforia, hundiéndonos poco a poco en la miseria de una vida sin relieves ni horizontes, sin color ni armonía.

 

 

 

158º.- Nunca se debe agradar a un ignorante.

        Si le damos una flor él nos devuelve una piedra.

          La verdadera sabiduría se esconde al ignorante, al presuntuoso y al falso discípulo.

          Cuando se habla de una clase espiritual privilegiada, esto no representa una arbitrariedad, sino la necesidad y el interés de una selección, para que la Verdad pueda seguir transmitiéndose, conservándose y enriqueciéndose.

          Cuando el necio se queja de que se le es negada la sabiduría, ha de mirar hacia sí mismo y preguntarse: ¿soy merecedor de ella? ¿Seré capaz de comprenderla y llevarla a la práctica, sólo por amor a ella?

          Las respuestas son difíciles, si es que hay sinceridad y sentido de justicia. No estamos en el centro del Universo, pero sí que podemos ocupar ese lugar,  mas para ello hay que merecerlo.

 

 

 

159 º.-  Ningún lazo te podrá atar si tu corazón fuera libre.

          Muy pocas personas tienen el corazón libre. Ni lo desean.

          Nos enseñan a llenarlo con amores, amistades, deseos de bienestar y múltiples ilusiones que encantan la vida. También el lado opuesto tiene su lugar en el corazón, por medio del odio, la envidia, los celos y otras pasiones envilecidas.

          La libertad comienza cuando el corazón está vacío de cristalizaciones y cosas tangibles. Experimentamos el vacío y la paz con amplitud nunca antes soñada.

          El amor, la ternura, la bondad, el altruismo, pueden fluir libremente, sin muros de contención que personalizaban a personas, animales y objetos, con sus preferencias y rechazos. No hay lugar para discriminar, separar y juzgar. Comienza la Unidad.

 

 

 

160º.- El éxito real se prueba  por su durabilidad.

          El tiempo es el único factor o elemento capaz de dar a cada acción su justo valor. Nada puede ocultarse ni tiene poder, cuando el tiempo pasa.

          Lo que subsiste, a pesar del transcurso de los siglos, es la Realidad, lo auténtico, porque ella es eterna, intemporal en sí misma.

          El tiempo cura, olvida, calma, da sabiduría, crecimiento y muerte. El hombre que se asocia con el tiempo, se vuelve prudente y sabio.

          "Todo es cuestión de tiempo", dice el dicho popular. "El tiempo todo lo cura", dice la sentencia de los ancianos. El éxito real vive en el tiempo, porque su esencia tiene sabor a Eternidad.

 

 

 

161º.- La razón es la maestra del ateo y la esclava del creyente.

          Hay lógica y hay razón. Parecen lo mismo, pero no lo es. La primera es utilizada por el Padre de la Mentira para seducir al mundo. Con la lógica te salvan o te condenan. Los argumentos lógicos son hábiles artificios, utilizados para seducir, mentir o convencer a los espíritus débiles. Otras veces, la lógica tiene consecuencias favorables, pero siempre inestables.

          La razón es sólida y tiene su propio camino; no se pierde por los vericuetos sinuosos de la lógica.

          El hombre de fe se vale de la razón como una herramienta para evolucionar, porque la vida no es más que la concretización de la Razón pura.

          El que vacila, el hombre de poca fe, lleva el peso de la corrección al que le somete la razón, rectificando una y otra vez sus errores emocionales, compulsivos y animales, que obedecen a la lógica superficial del materialismo efímero y circunstancial.

 

 

 

162º.- Solamente la verdad puede tener éxito; mentir es desperdiciar tiempo y energía.

          Verdad y mentira se manifiestan como expresión del pensamiento humano. Ambas califican a la persona que las pronuncian.

          En profundidad, ambas parten de una núcleo de energía en forma de deseo o expresión de voluntad, hasta el punto que un testigo imparcial puede decir que nos desgastamos mintiendo o que nos beneficiamos siendo veraces.

          La verdad es inamovible, mientras que la mentira hace constantes cambios para sostenerse en el tiempo. Es como la roca y la arena. Mientras la primera es sólida, la segunda se mueve y no resiste cualquier peso.

          Éxito y verdad, si van juntos, son intemporales. Lo falso no resiste el tiempo y se deshace como polvo, carente de solidez, siguiendo su propia naturaleza.

 

 

 

163º.- El éxito da cierta apariencia de realidad, incluso a las cosas falsas.

          Comparamos el éxito súbito al relumbrón fugaz del cohete, como la ilusión que imaginamos brillar en el espacio durante un corto período de tiempo.

          Pero lo que es falso, negativo, lo que promete riquezas de un día para otro, lo que apasiona hasta que pierde objetividad, no tiene realidad, por ser hijo bastardo del tiempo, mortal y perecedero, con sus días contados.

 

 

 

164º.- Como la sombra que se ve y no existe, así es el mal.

          Uno de los problemas del hombre es parecerle ver el mal o su posibilidad, en todas partes.

          Los sabios han dicho en todos los tiempos que el mal es oscuro. Si reflexionamos unos instantes, pensaríamos que la oscuridad se disipa con la luz.

          Entonces, ¿por qué vemos la oscuridad, el mal? Porque miramos sin luz y de esta manera extendemos en el tiempo las sombras, la penumbra.

          Veamos primero la luz en nosotros; vamos a descubrir el velo de la ignorancia y, al hacerlo, la luz, la primera chispa, comenzará a crecer hasta ser luz propia y se proyectará hacia todo lo que vemos.

          El mal es una sombra y la luz la disipa, por grande que ella sea.

 

 

 

165º.-  No hay una religión que produzca espiritualidad en el hombre.

          La espiritualidad depende de la armonía del alma.

          Para que una religión sea llamada como tal ha de poseer dogma y ritual. Estas dos premisas producen en los creyentes devoción, credulidad y hasta fanatismo, pero el fin principal y para lo que está constituida, como es la espiritualidad, es casi imposible que pueda enseñarla, porque la auténtica religión es individual, personal e intransferible.

          Recibir la iniciación de mano de un maestro es algo que perdimos y con ello la posibilidad de ascender hacia las más altas esferas de la luz del espíritu.

          Y andamos vacilantes, mascullando rezos, siguiendo rituales torpemente, sin  entender y pensando en un Dios humanizado, vengativo, celoso y juez de todos nuestros actos, sentimientos y pensamientos.

 

 

 

166º.- Para alcanzar nuestro ideal primero hacemos locuras; después, nos esforzamos para mejorar, convencidos de que nos podemos corregir.

          La juventud, que todo idealiza, es capaz de locuras con tal de llegar cuanto antes posible a obtener lo que desea.

          Cuando alcanzamos la madurez, perdemos un tiempo precioso en reparar los daños causados y después en arrepentirnos de lo acaecido.

          Desde nuestro desarrollo personal dejemos que todo vaya fluyendo hacia su destino por el impulso natural de las cosas, sin hacer nada para detener o modificar el destino.

 

 

 

167º.- Así como el agua lava y purifica los elementos del mundo físico, así también el amor cumple el mismo fin, en planos más elevados.

          El agua es bendición en los rituales sagrados, constituyéndose en símbolo de purificación de aquello que toca.

          En la Naturaleza cumple el mismo papel que hace la sangre con el cuerpo: vivifica y multiplica dando vida a todo aquello que recibe su toque mágico.

          En un plano superior, el amor cumple idéntica función. Lava y purifica, dejando su luz por donde pasa. Transforma temores en confianza; celos en seguridad; lo falso en verdad.

          Dice la Doctrina Secreta que somos "hijos del sudor", y no es por casualidad que el cuerpo esté compuesto en casi su totalidad de agua, pero nada sería posible si no interviene el plano superior del Amor, para que esa agua sea tocada por el Espíritu que flota sobre ella.

 

 

 

168º.- Quien es bueno y orgulloso de su bondad transforma perlas en piedras comunes.

         Quien es malo y tiene pesar del mal que practicó puede transformar piedras vulgares en  piedras preciosas

          El hombre es como el rey Midas que al pedir transformar en oro cuanto  tocara, murió de hambre.

          Somos poseídos por la Personalidad y actuamos manejados por la soberbia, la vanidad y la creencia de tener la Verdad de nuestra parte, y nuestra pretendida bondad y rectitud se diluye y pierde en el vacío.

          Estar atentos y ser conscientes,  es el modo positivo de no dejarse arrastrar por la corriente donde transcurren los milagros, los poderes, las curaciones prodigiosas, las conversiones de masas; todo es luz para un día, sin señal de intemporalidad, inconsistente como la materia.

          Es más positivo rectificar un error que afirmar la bondad de nuestra actitud.

 

 

 

169º.- No es bastante la cruda verdad. Es necesaria que ella sea transmitida con sabiduría.

        ¿Y qué es sabiduría?

        Sabiduría es el ropaje de la verdad.

 Se necesita mucha comprensión para situar dentro de un orden de cosas estas afirmaciones.

 La verdad es como una persona y la sabiduría las ropas con las que se viste. Tantas veces como utiliza la Sabiduría, la Verdad va cambiando de aspecto; pero, en su interior,  en su desnudez,  es la misma.

          La Sabiduría es el instrumento a través del cual se transmite la Verdad. La palabra, el ejemplo, la escritura, el amor, son medios de los que se vale el Sabio para llegar a sus discípulos, como distintos lenguajes para entenderse en esta Torre de Babel.

 

 

 

170º.- Alegría y tristeza se completan.

         Si no hubiese alegría, la tristeza no existiría.

         Del mismo modo, si no hubiese tristeza no sentiríamos alegría.

          Así como lo alto y lo bajo, la tristeza y la alegría son complementarias. Ambas son opuestas, pero son polares. No se concibe la una sin la otra.

          Al amanecer lo completa el ocaso; ambos son diferentes, pero idénticos en esencia.

          Si esto es asumido y comprendido, no será difícil entender el por qué de la risa y el dolor, el nacimiento y la muerte, el ser y el no-ser, y así hasta el infinito. . .

 

 

 

 

171º.- El hombre se preocupa con el pasado y el futuro.

         ¡Qué bueno sería si sólo tuviese la preocupación del presente!

          Prestar atención a la periferia y olvidar el centro ha sido y es el problema vital del hombre.

          La memoria del pasado la recogemos como una pesada herencia que cargamos y el futuro lo divisamos en razón del pasado que conocemos.

          Partir desde el centro y actuar hacia la periferia es la actitud razonable que nunca coincide con lo que hacemos, pues somos influidos por motivos exteriores que nos motivan con misteriosos hilos, sin que entendamos la razón y el por qué.

          Partir del centro, del presente, es ser tú mismo, actuar con tus poderes y confirmarte en cada cosa que haces.

 

 

 

172º.- El espíritu de disciplina alarga la visión.

         Adquirirlo es la cosa más necesaria en la travesía del camino espiritual.

          No hay caminos, obras ni objetivos, que se puedan alcanzar, si no hay una disciplina.

          Las pruebas iniciáticas, desde los tiempos más primitivos, consisten en probar la disciplina y el valor de los futuros iniciados.

          Todo demuestra que el uso continuo de la disciplina da bases consistentes para ampliar el campo de visión espiritual, condición imprescindible para una jornada mística donde la meditación, la contemplación  y el correcto vivir en la materia estén unificados.

 

 

 

173º.- En ti mismo debes encontrar tu ideal.

         Ningún otro en la vida será perdurable y verdadero como aquél que creas tu mismo.

          Los ideales prestados son como bellas muletas que sirven para hacer un determinado trecho del camino.

          El auténtico ideal, es el que nace y  desarrolla en nuestro interior, con su particular motivación y qué, finalmente, nos lleva al conocimiento, la sabiduría y el amor.

          ¡Busca tu ideal de dicha! ¡Créalo! Y deja que se procese en ti para que te lleve mucho más allá del corazón; a la dimensión donde todo se disuelve en Luz y Amor.

 

 

 

174º.- El poder, la mayoría de las veces, cuesta más de lo que vale.

         Quien lo alcanza, sin conocer su valor, lo pierde finalmente.

        Porque todo lo que es alcanzado a la fuerza se rebela contra su poseedor algún día.

          Luchar para obtener poder, da motivos a situaciones irónicas.

          Los luchadores que han vivido, combatiendo y hasta matando para obtener el poder, han sido obligados a aceptar que los carroñeros, que medraban a su lado, se llevaran los beneficios que habían conquistado. Para ellos la gloria y, para las rapaces que esperaban la victoria, las ganancias que da la victoria sobre las personas y los pueblos.

          Y este espectáculo o farsa de la vida, se mantiene indefinidamente, pues si el héroe se rebelara o hiciera algún movimiento inesperado, los mantenedores del poder saldrían corriendo abandonándolo, porque ese es el precio del poder: la soledad.

 

 

 

175º.- La carencia de generosidad indica que las puertas del corazón están cerradas.

         Nadie entra ni sale de ahí.

          La generosidad y el altruismo, son las puertas abiertas del corazón.

          Un pecho cerrado evidencia codicia y egoísmo.

          Es como la corriente y el río, el hombre y el Camino. No puede haber compartimentos estancos; el riesgo de podredumbre está presente.

          Lo que detiene, paraliza, cierra o corta, es negativo, pues la vida no es algo fijo, sino que fluye continuamente desde el Infinito, trazando círculos cósmicos.

 

 

 

176º.- La expresión del sentimiento hace que la energía del corazón se disperse.

          Si fuera conservada, sería la propia fuerza.

          Si no sintiéramos la urgente necesidad de expresar la alegría o cualquier otra cualidad sentimental, sabríamos  cuánta es su fuerza.

          Si estos sentimientos no son expresados exteriormente, sino que se transmutan en energías, la suma de ellos es una fuerza pura que podemos utilizar para impulsar nuestro poder hacia la meta común de esta humanidad: la liberación de la ignorancia.

 

 

 

177º.- La verdad purifica.

         Es digna de ser apreciada, proporciona pureza y paz.

         Pero, ¿qué es la Verdad?

         Verdad es aquello que no puede expresarse con palabras.

          Aquí nos encontramos con el Tao de Lao-Tse. La Verdad que puede ser conocida no es la Verdad. Es lo que no puede expresarse con palabras.

          Pero, ¿por qué?

          Cuando el Iniciado llega ante la Verdad sin velos, queda mudo para siempre. Ella es tan grande que no basta el lenguaje para describirla. No hay puente de comunicación. Solamente alguien con la misma capacidad de conocimiento podría entenderlo, y esta comunicación no sería verbal.

          Hablamos, escuchamos y entendemos, pero no es suficiente. También el amor tiene un lenguaje menos articulado y sonoro, pero hay siempre un más allá, otra puerta. Esa es la dirección más correcta.

 

 

 

178º.- La lección de paciencia es la que me doy a mí mismo,  desde que comencé a vivir.

          Desde entonces, procuro practicarla, sin jamás haber aprendido bastante.

          Nada se hace ni consigue, si no es a través del tiempo. Y él lleva implícito los ritmos de espera, los cuales no pueden ser separados sin desnaturalizar la propia esencia de las cosas.

          Aprendemos paciencia porque ella es la llave maestra que abre las puertas de los secretos de la Madre Naturaleza, secretos iniciáticos que son entregados a los aprendices que osan traspasar el muro del tiempo que nos cierra el Camino.

          La ciencia de la paz, no es más que la paz-ciencia en su más simple manifestación.

 

 

 

179º.- No censuro a nadie por haber practicado el mal.

         Pero nunca le aconsejo proseguir por ese camino.

          Aquí se resalta el no juzgar, pues evidenciamos la falta de justicia cuando lo hacemos, ya que al pesar las culpas ajenas en nuestra balanza, quedamos implicados en el juicio.

          Pero, si bien no juzgo, del mismo modo no participo de la misma manera en aconsejar la delincuencia en ninguna de las formas que el hombre conoce.

 

 

 

 

180º.- Nada parece demasiado bueno o malo.

         No conozco distinción alguna entre el justo y el pecador, porque la vida es única y en todo se manifiesta.

          La vida se manifiesta en millones de facetas, en la multiplicidad. Todo es vida.

          El bien y el mal, como todos los opuestos, conviven en una armonía interior. La vida es oposición: luces y sombras.

          El infortunio humano consiste en ver la vida de manera unilateral, despreciando la parte opuesta, la que completa y unifica la visión de conjunto.

          Aceptemos los opuestos y entraremos en la Unidad paradojal de la Vida.

 

 

 

 

181º.- Estoy dispuesto a aprender con aquellos que me quieran enseñar

         y deseo enseñar a aquellos que quieren aprender.

          Si olvidamos la capacidad de aprender, perdemos la más querida de las cualidades que la vida nos da: el ejercicio de la creatividad.

          Por ello, deseo aprender eternamente, hasta ser un recipiente insondable del Conocimiento y, entonces verterme, como el Cuerno de la Abundancia (espíritu de la Navidad), y dar sin tasa ni medida a los que quieren aprender y transmutarse de receptores en dadores del Agua de la Vida.

 

 

 

 

182º.- Cuando el hombre calla, Dios habla.

          ¿Cómo el hombre puede interrogar a Dios? Este dilema se hace bíblico en Job, poema cósmico no estudiado en toda su complejidad.

          El hombre calla ante Dios y la mente, fundida con la Divinidad, recibe el Mensaje de Gloria que ha de bajar desde muchos planos, cada uno de ellos más denso que el anterior, para transformarse en lenguaje humano.

          Callemos ante la Gloria, ante el Misterio, ante la Luz increada, y con reverencia dejemos que Su Mano escriba el Mensaje en nuestra frente.

          Sea para nosotros el Siglo XXI, el tiempo en que las Escrituras y la Palabra lleguen a ser la Revelación más auténtica posible.

          ¡Vamos a hacerla un objetivo, un ideal; escribirla en el corazón y cumplirla en nuestra mente!  Guardemos esta promesa silenciosamente en el corazón y pidamos a la Voluntad que se cumpla en nuestro Destino. En un lugar sin tiempo ni espacio y alguien nos bendecirá por este primer paso desde la mente al corazón.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

183º.- Quien lucha contra la propia naturaleza  por un  ideal es santo. Quien sacrifica ese ideal por realizar la verdad es Maestro.

          La conquista de sí mismo es para los hombres el ideal que señala su capacidad de evolución, y lo llamamos santidad.

          Pero, la búsqueda de la verdad, sacrificando lo que llamamos valores de este mundo, demuestra la maestría del Iniciado.

          Lo primero, es cómo obtener una ganancia lícita o un premio por la victoria alcanzada.

          Lo segundo, es la renuncia a cualquier recompensa, dejando que la verdad brille por sí misma sin la sombra del que ha llegado a ella.

 

 

 

184º.- Para el alma el amor significa gloria.  Para el alma humana, afecto. Para el materialista, pasión.

          Los grados del amor son como las mil caras de Dios, expresadas en este sentimiento.

          La pasión es como la génesis de la luz y después el fuego devorador.

          El afecto es el corazón con su dulzura tibia y suave.

          La gloria es el cuerpo, el corazón y la consciencia, vibrando al compás de una melodía desconocida.

 

 

 

185º.- Haz tu corazón moldeable como la cera para que pueda simpatizar con otro. Pero duro como el acero para registrar los golpes.

          La amistad necesita de la flexibilidad, la comprensión  y el afecto, para albergar en nuestro corazón a la criatura humana y construir un lazo de hermandad en el amor.

          Pero hemos de ser fuertes, resistentes y corajosos para resistir los golpes que nos llegan desde la discordia, la envidia y el recelo, hijos del rencor y la ignorancia.

 

 

 

186º.- Del amor material viene la reciprocidad. Del amor espiritual, la benevolencia.  Pero de la esencia del amor nace la renuncia.

          Los hombres aman y exigen amor.

          Algunos aman sin pedir más que aquello que de buen grado les dan.

          Pocos aman sin esperar recibir nada a cambio.

          Muchos comparten el amor.

          Pocos esperan.

El amor esencial nunca ha sido moneda de cambio.

 

 

 

 

187º.- Quien desconoce la verdad es un inconsciente. Quien la busca es consciente. Pero quien la encontró es un alma experimentada.

          El inconsciente es autómata y  no encuentra la superación de la realidad.

          El consciente es sabio y amigo de la Verdad.

          Cuando la inteligencia experimenta el sabor de lo Real, como la abeja liba la miel en la flor, la Sabiduría se entrega al hombre.

 

 

 

188º.- Quien gastó, aprovechó.  Quien coleccionó, perdió.  Pero quien dio acumuló su tesoro para siempre.

          El espíritu de ganancia utiliza la vida como un negocio de beneficio calculado.

          Otros dejan de especular y atesoran en sus almacenes lo conseguido, lejos de la polilla y la herrumbre.

          Quien que siembra y recoge su cosecha, cumple con la Ley.

 

 

 

189º.- La pasión es el humo y la emoción el combustible de la llama del amor. El desprendimiento es la chispa divina que ilumina el camino.

          Conocemos el amor que es llama y su combustible lo agotamos con el paso del tiempo. Pasión y emoción se devoran mutuamente.

          La renuncia y la generosidad, son faros alumbrando el camino de las naves que flotan en el mar de los sentimientos, buscando una ruta segura.

 

 

 

190º.- Ser sutil e inteligente es natural. Pero ser sabio y simple es un misterio.

          La inteligencia es natural en el hombre, así como la sutilidad forma parte de la sabiduría de vivir plenamente la experiencia de la existencia.

          La simplicidad, lo natural, es señal de sabiduría y no se tiene con el nacimiento, sino que se necesita nacer dos veces para su tenencia y disfrute.

          Ella es un misterio, porque pertenecemos a la clase de hombres del primer grupo y difícilmente alcanzamos realizar la segunda definición que, sin embargo, es la que nos pertenece por derecho divino.

 

 

 

191º.- Luchar contra otro es hacer la guerra.  Luchar consigo mismo es traer la paz a la propia alma.

          Pedimos en el exterior lo que  negamos realizar en nuestro ser. Esa es nuestra lucha y nuestro fracaso.

          Cuando volvemos derrotados, cansados de que nuestra mano derecha luche inútilmente contra la izquierda, encontramos que toda conquista es hacia el interior.

          Y el Ser se encuentra frente al No-Ser, en un abrazo amoroso para fundirse en la Luz  y en una re-conciliación al fin encontrada.

 

 

 

192º.- El hombre es la causa de su propia muerte. Su alma fue creada para vivir eternamente.

          La materia está destinada a morir y el ser humano es causante de que su muerte se precipite en el tiempo, debido a la enfermedad y la ignorancia de sus  fuentes energéticas.

          La mente y sus otros vehículos más sutiles fueron creados para vivir un espacio más dilatado de tiempo, incluso más allá de la muerte física.

          Cuando obtenemos el conocimiento de nuestras diversas existencias, somos maestros de la vida y tenemos la primera visión del significado de la Eternidad.

193º.- El insensato come más de lo que puede digerir, junta mayor peso de lo que puede cargar, corta la rama del árbol en que está sentado y esparce espinas en su propio camino.

          La ignorancia es el origen del pecado. La llamamos egoísmo, codicia, insensatez y otros calificativos más, pero básicamente es ignorancia.

          Nos llamamos desgraciados cuando no conocemos, porque la vida no nos da lo que de ella exigimos. Fracasamos y culpamos de ello a los otros, que no reconocen nuestros pretendidos méritos. Sembramos la confusión o el desamor y esperamos respeto o gratitud.

          A las circunstancias accidentales respondemos que no las merecemos y actuamos sin consciencia ni sentido alguno del equilibrio.

 

 

194º.- Si quieres te obedezcan, aprende a obedecer. Si quieres crean en ti, es necesario aprender a creer en ti mismo. Si quieres te respeten, aprende a respetarte. Si quieres confíen en ti, debes aprender a confiar  en ti mismo.

          Nadie puede esperar aquello que no merece, y menos aún si no ha hecho méritos suficientes para ello.

          Tenemos que ser autores y actores de nuestra propia vida sin esperar que nuestras actuaciones provoquen forzosamente reacciones favorables a nuestros intereses cuando actuamos con malicia y  cálculo egoísta. 

 

 

195º.- El amor del cielo es comprensión.  El de la tierra devoción.

          Si Dios fuese un ente tangible y sujeto a razón, sería la mínima comprensión ante la estupidez humana. No es así, porque está más allá de cualquier juicio u opinión humana. No obstante, desde cualquier dimensión situada por encima de la humana, la comprensión es lógica y razonable.

          Como contrapartida y con un efecto que va desde abajo hacia arriba, la devoción humana actúa como reacción natural, por la necesidad de una gratitud hacia ese favor que recibimos.

 

 

 

196º.- La conquista de la espiritualidad es volverse consciente del ser perfecto que habita en nuestro corazón. 

          Volver a la realidad,  ser consciente, realizar el nacimiento del Ser en nuestro corazón, es lo que llamamos Iniciación.

          Despertar a este conocimiento es tener la certeza de que, tomando el gobierno de nuestro Destino, vamos sin vacilar a nuestra morada estelar.

 

 

 

197º.- La bendición es para todas las almas. Porque cualquier alma, sea cual sea su fe o creencia, pertenece a Dios.

          El fanatismo divide a los hombres haciendo distinciones entre dogmas y dioses, como si fuesen poseedores de la única Verdad y sus dioses compitieran entre sí.

          Dios es el Señor de todas las cosas y no hace diferencias entre colores, culturas, ritos, creencias y otras inexplicables confesiones que "fabricamos" para ser diferentes.

          Todos, sin excepción, desde el santo al criminal, estamos sujetos a la Ley de la Evolución y sean cuales sean las circunstancias, hemos de progresar de buen grado o por obligación forzosa.

 

 

 

198º.- Cada uno de nosotros crea su propio Dios,  imaginando la forma, y no la esencia, creando así muchos dioses en vez de un único Ser.

          Cada cultura, dependiendo de la evolución propia y sus Maestros espirituales, crea un dios, hecho a imagen y semejanza de sus necesidades materiales y espirituales.

          Los panteones están llenos de dioses menores y santos para atender nuestras variadas miserias y carencias. Pero, vana es la llamada suplicante del devoto si lo que pide son bienes materiales, con olvido de la esencia divina que guarda en su interior que ignora o tiene en poca consideración.

 

 

 

199º.- El amor no me enaltece ni el odio me deprime, pues todo me parece natural.  La vida es un sueño que cambia eternamente.

          Amor y odio son pasiones que, de alguna manera, tratamos de controlar o minimizar, para no perder el control o gobierno de nuestras mediocres pasiones.

          Decimos que la vida es sueño, pero opino que es una ensoñación inconscientemente medida y pesada, con sus pensamientos y emociones particulares, y que llega hasta el límite del despertar, pero cuidando de no hacerlo, para que las ilusiones y espejismos sigan sosteniendo y soportando nuestras apariencias de vida.

 

 

 

200º.- Perder en la vida es igual que deshacerse de ropas viejas y ser sustituidas por otras nuevas. Lo nuevo es mejor que lo muy gastado.

          Si vemos la vida desde un plano superior, las cosas cambian su polaridad y lo que ganamos lo vemos como perdido, mientras que lo que perdemos es contemplado como la oportunidad de mudar hacia una situación más cómoda.

          El cambio desde la positividad, es la constante renovación de nuestro estado de inercia, hacia una actividad rítimica que tiene como finalidad la ampliación de un estado de consciencia que nos haga  menos vulgar y mediocre.

 

 

 

201º.- Al dejar el mundo no será el número de los que me acompañen  lo que me llenará de orgullo,  sino la idea de haber dado el conocimiento de la  Divinidad a algunas almas y la seguridad de haberlos ayudado a través de la vida.

          Servir, es la clave mágica que hemos de poseer si queremos dar luz a quienes la buscan y ayudar desinteresadamente a los que saben luchar por su elevación espiritual.

          El conocimiento de Dios es el diamante que, cuando encontrado, podemos ofrecer a los auténticos héroes que tienen la Sabiduría como objetivo de su batalla interior, y por ello trabajan hasta más allá de sus fuerzas para someterse a su Justicia y Perfección.

 

 

 

202º.- La lente refleja el interior del Sol. El corazón contemplativo refleja  las cualidades divinas.

          Somos espejos que reflejan la luz que llevamos dentro.

          Si somos luminosos o brillantes, es porque nuestro espíritu está en ese estado y lo proyecta desde los pensamientos y sentimientos personales.

          Si estamos tristes o deprimidos, es porque nuestro espíritu está oculto y las nubes negras del corazón y la mente, órganos de expresión vital, no dejan pasar la luz que llevan dentro.

          Evolucionar es comenzar a limpiar la polución mental y la negatividad que corroe nuestras vidas; abrir puertas y ventanas para que la luz y el aire entren sin medida que los disminuya ni debilite.

          Escoger lo mejor de la vida, es dar preferencia a la calidad sobre lo vulgar, lo gris y lo que no tiene valor en el tiempo.

 

 

 

203º.- La verdad evidencia a Dios.  Dios hace evidente la verdad.

          Verdad es aquello que el tiempo no altera ni cambia. Es la evidencia de su naturaleza inmortal o su Realidad.

          La verdad es real e incambiable y lo contrario es ilusorio y movible, por lo que buscamos en todo la verdad que nos da fe y seguridad interna, pues ello comporta el nivel de creencias, tanto en nosotros mismos como en nuestro entorno.

          El tiempo trabaja a favor de la Verdad y ella se revela para hacer real lo Divino.

 

 

204º.- El desarrollo espiritual de cada uno depende del ritmo de su vida.

          Si conocemos la Ley del Ritmo, hemos de convenir que dependemos de su puesta en práctica para que se mueva al compás de los ideales que desarrollan los primeros brotes de la primavera espiritual y nos lleven al pleno sol de la Iniciación espiritual.

          Si nuestros ritmos personales son lentos o de baja calidad, el desarrollo queda estancado o bajo mínimos, sin evidenciar ningún nivel que comporte altura y objetividad.

 

 

 

205º.- Todo lo que buscas en Dios como luz, vida, fuerza, alegría y paz, se puede encontrar en la Verdad.

          Procurar a Dios sin la debida sabiduría, es como conducir un automóvil sin ruedas.

          Hemos de limpiar primero nuestras vestiduras, tal como: pensamientos, sentimientos y actitudes y con este primer paso se inicia el encuentro hacia la Verdad, que encontraremos cuando estemos poseídos por la pureza de intenciones.

          Y si la verdad es hallada, entramos en posesión de la Luz, de la Vida y disfrutaremos de sus dones, que son: energía, armonía y equilibrio.

 

 

 

206º.- Verdad y mentira parecen como el hombre y su sombra. La diferencia es la vida y la muerte.

          Verdad es vida. Mentira es muerte. Ambas son extremos entre los que la existencia se desarrolla y evoluciona.

          Para el hombre materialista, verdad es todo aquello que le conviene y protege sus intereses en la Tierra. Mentira es cuanto se enfrenta a sus ambiciones y motivaciones para el goce y disfrute de su paso por la vida.

          Como vemos, ambos conceptos son manipulados por la mente humana que hace opaca toda luz que toca, pues no se siente bien con la claridad y armoniza con las sombras y las penumbras, porque ellas le dan sentido de existencia, aunque esta sea grosera. La luz motivaría la desaparición y muerte súbita de sus egos.

 

 

 

207º.- Si te elevas sobre la materia, el mundo estará a tus pies. Si te apegas a las cosas el mundo te dominará.

          Escoger dónde estar es responsabilidad de cada uno. Riqueza y miseria son escogidas por nosotros, porque la capacidad de optar por lo positivo o negativo es siempre elección personal.

          Cuando nos ofrecen el poder, es siempre a costa de nuestra conciencia y el resultado es encontrar nuestra voluntad encadenada a la miseria de los vicios, antiguos unos y adquiridos otros.

          Vivir apegados a las personas o los objetos o ambos a la vez, es condenarse al dolor y el llanto, porque el cuerpo de deseos obligarán a la mente para que acepte el papel de menesterosa, implorando eternamente migajas de efímero placer.

 

 

 

208º.-Puedo envidiar al que ama sin esperar ser retribuido.

          Cada vez que sentimos algo tan digno del calificativo de maravilloso, como es el amor, quedamos esperando algún tipo de reconocimiento por parte de la otra persona.

          La ceguera y el egoísmo es tal, que nos comportamos como personajes inmaduros, pretendiendo que todo marche en órbitas que giren a nuestro alrededor.

          La evolución da la madurez necesaria para no esperar ni carecer de amor.

 

 

 

209º.- La vida es lucha, y triunfa el que se vence a sí mismo.

          La lucha por la vida se concibe hacia el exterior: el hombre contra la naturaleza y la sociedad.

          Y es ilusorio pensar así, pues el mundo de los efectos nos llevaría constantemente al fracaso, porque naturaleza y sociedad son más fuertes y poderosas que el individuo.

          Autenticidad es un nombre para la batalla que entabla el hombre para vencerse a sí mismo. Forjarse un carácter, crear un deseo para uncirlo a la voluntad, unir mente y corazón, compartir personalidad e individualidad y coordinarlo todo hacia un alto ideal de armonía y belleza.

Entonces y sólo entonces, nos descubrimos en nuestra realidad y por el descubrimiento de sí mismo, la vida se revela y entrega con todos sus misterios y secretos.

 

 

 

210º.- El lenguaje espiritual habla la verdad y no el lenguaje de la carne.

          Llamamos lenguaje de la carne al modo de expresión del ego que lo hace a través de la lógica y la retórica.

          Decimos lenguaje del espíritu al que se revela con síntesis y simple naturalidad.

          Cada día y momento, hemos de elegir entre ambos lenguajes, cuando en nuestra cotidianeidad nos relacionamos con el prójimo.

          Y cada opción retrata nuestra evolución, momento a momento.

 

 

 

211º.- ¡Bendito mi exilio desde el Jardín del Edén a la Tierra!  Si no hubiese pecado no tendría la oportunidad de conocer los abismos de la vida.

          La experiencia es la riqueza que lleva el alma cuando se desprende del cuerpo que la contenía y cubriendo al espíritu va de regreso a su patria original, a la Casa del Padre; ella, en su luminosidad, es como un faro que guía al viajero en medio de la oscura noche de los tiempos.

          El conocimiento de la dualidad material del mundo es análogo al Árbol de la Vida y de la Ciencia, donde el Iluminado avanza desde la Puerta de los Hombres hacia más allá del Sol, hacia la Puerta de los Dioses, donde es recibida en su auténtico estado de Pureza, Justicia y Perfección, pues ha sido previamente purificada en la Tierra.

 

 

 

212º.- Una vida improductiva es una vida inútil.

          La vida comienza por un "venir a ser" para concluir en un "servir". Si no se da cualquiera de los dos supuestos, decimos que la vida a nivel material ha sido inútil o que,  a un nivel superior, no ha progresado en su misión de prueba.

          La existencia es demasiado valiosa para que nos sea indiferente o la malgastemos en frivolidades. Cada uno es responsable de la vida que ha recibido y esa obligación hemos de realizarla con el mayor respeto, hasta que nuestros días en la tierra se hayan cumplido.

 

 

 

 

                                                             

                                                                      

 

 

213º.- En esencia, todo ser humano es Cristo.

 

         Hemos de tener consciencia que nuestra verdadera naturaleza, nuestra esencia, es ser tanto Hijo del Hombre como Hijo de Dios, perfecto, armonioso, rico y libre. Por la práctica diaria de la meditación, tendremos una más exacta medida de nuestra Esencia Divina y comprenderemos la perfección magnífica e incomparable de todos los seres del cielo y de la tierra.

 

 

 

214º.- Cuando tenemos consciencia de nuestra perfección interior, admiraremos la perfección interior de toda persona.

 

         Si sentimos admiración por algo, en verdad estamos queriendo tomar consciencia de su perfección interior. Cuando la Luz del Amor de Dios nos ilumina, somos generosos y amamos sinceramente a todo y a todos; sólo tenemos palabras de admiración y surge el Paraíso ante nosotros. Observando el mundo con mente optimista, recibimos la Luz de Dios.

 

 

 

 

215º.- Si tienes una buena idea, da el primer paso para concretizarla.

 

         Si tu mente está sintonizada con la mente de Dios y tienes la idea de realizar una buena acción, es porque llegó la hora de ponerla en práctica, pues ha habido un proceso de maduración interior inconsciente. No dudes. La oportunidad es como una persona calva que tiene cabellos solamente en la frente. Es necesario agarrarlos cuando se aproxima, pues sería imposible hacerlo después de haber pasado.

 

 

 

 

 

 

 

216º.- El ser humano es la más bella de las flores porque en él se manifiesta la gran vida del Universo.

 

         El hombre, como hijo de Dios, recibe los cuidados amorosos de sus padres en el plano terrenal y se desarrolla teniendo el ambiente como tierra y las múltiples experiencias como fertilizante; crece su tronco, se llena de hojas, absorbe la luz de todas las circunstancias positivas; su alma se llena de profundidades y se amplía; las ramas crecen y brotan los botones que anuncian las próximas flores; viene el exuberante florecer y, finalmente, produce frutos bellos y perfectos, que a su vez guardan dentro de sí las semillas para la próxima siembra.

 

 

 

 

217º.- Recibimos al final aquello que damos desde el principio.

 

         Se recibe lo que se da: esta es la ley universal. Es la ley de causa y efecto. Trabajar para los demás es trabajar para sí mismo. Esto es porque el otro y tú forman la unidad humana; tu vida es, en el fondo, la misma vida del otro. Quien da en abundancia recoge en abundancia, pues la cosecha viene del cielo.

 

 

 

 

218º.- Siembra en la mente de tus hijos el sueño de una vida bella, benéfica y noble.

 

         No destruyas el sueño de tus hijos. Estimúlalos para que tengan un grande y noble ideal. Fija como objetivo algo bien alto, tanto como el Sol, y que lancen el dardo del idealismo; y, aunque no alcancen la altura deseada, la flecha volará muy alto. Ayúdales a idealizar metas cada vez más elevadas.

 

 

 

219º.- Quien acepta los buenos consejos con docilidad, progresará siempre.

 

         Admitamos con prontitud nuestros errores. Nada enseña más que la propia experiencia y la consciencia de habernos equivocados. No consideremos desfasados los consejos de los padres o de los buenos amigos y consejeros. Existen positivas experiencias que se mantienen inalterables a través del tiempo. Quien escucha humildemente a las personas de más experiencia, progresa siempre.

 

 

 

 

220º.- El trabajo hecho con alma es siempre una obra prima.

 

         En la sociedad pasada, predominaban los hombres de espíritu elevado, que no trabajaban exclusivamente por intereses económicos. Debemos imitarlos dedicando lo mejor de nosotros a todo lo que hacemos. Así nacen las más nobles virtudes, las artes y las ciencias de la Humanidad. Dedicar la vida a algo noble es lo mismo que entregarnos a la edificación de un alma inmortal, amar impersonalmente a todo cuanto late con vida en el cosmos.

 

 

 

 

221º.- Dedicándonos totalmente a la felicidad de los otros, es como seremos felices.

 

         El esfuerzo para hacer felices a otros, también nos trae la felicidad. Obtendremos la verdadera dicha cuando la alegría de nuestro prójimo resplandezca en nuestro corazón. Abandonar el egoísmo y proporcionar a los demás todo lo que poseemos de noble y verdadero, y eso trae felicidad real.

 

 

 

222º.- Quien es sabio, reverencia todos los seres del cielo y de la tierra.

 

         Si estamos llenos de la sabiduría espiritual, conoceremos las leyes de la mente. Reverenciaremos en cada persona la verdadera naturaleza, perfecta y divina que manifiesta, y dejamos de ver sus defectos. Así nacen a nuestro alrededor la paz y la armonía.

 

 

 

 

223º.- Abramos los ojos de la mente y el corazón y veamos que la gracia de Dios brilla en todas partes.

 

         Veamos la luz que se encuentra en el interior de todas las cosas. La Vida resplandece en la atmósfera; respirar el aire es respirar la Vida. El amor brilla en el agua que corre; beber el agua es beber el Amor. La gracia de Dios está en todos los alimentos; comer es absorber la gracia de Dios.

 

 

 

 

 

224º.- A quien se encuentra enfermo, perdón, amor y paz son indispensables para su curación.

 

         El enfermo que desea curarse debe visualizar las personas por las que siente odio, rencor o esté simplemente en desarmonía con ellas y, con las manos juntas, orar en los siguientes términos: "Yo perdono a estas personas (citar nombres) y las acojo en mi corazón con el amor de Dios. Igualmente, Dios me perdona y me envuelve con Su infinito amor". Es una de las mejores medicinas que se conocen porque elimina todas las toxinas de la mente y del corazón.

 

 

 

 

225º.- Vivir el  "ahora" es dedicarse al trabajo    del cuerpo y del alma.

 

         Si deseamos vivificar el  "ahora", demos totalmente la vida al objetivo fijado, cualquiera sea. Concentremos toda la atención y sea una entrega total a nuestro qué hacer.

 

 

 

226º.- Si abandonamos el ego y lo anulamos  por nuestra entrega a los demás, fluirá para nosotros la Sabiduría Divina.

 

         Concentra tus esfuerzos en aquello que beneficia al mayor número de personas y ejecuta lo que fuera necesario para ello. En el momento que abandonas totalmente el ego, una nueva fuerza te orientará con sabiduría superior. Después,  cuando abandonas el Yo y te entregas a Dios, se abre el canal que te une con la Armonía Divina.

 

 

 

 

227º.- Cuando te encuentres ante una dificultad, sabe que  Dios te está probando.

 

         Actuando según la sabiduría humana, es imposible percibir la necesidad de cambiar el rumbo de nuestra vida. En muchas ocasiones, Dios nos alerta a través de inesperados obstáculos, obligándonos a desviarnos del camino equivocado. Por eso, es importante orar siempre y contar con la Sabiduría de Dios, creyendo que no existen problemas, por más complejos que sean, que no puedan ser solucionados con Su ayuda.

 

 

 

 

 

228º.- Cuando tú te esfuerzas hasta más allá del  límite de tus capacidades,  se realiza lo que deseas.

 

         Jamás perdamos la esperanza desistiendo de un ideal, porque en el mundo mental él está camino de la materialización. Además del amor, esfuerzo y oración, es necesaria la alegría para concretizarlo. Vamos a esforzarnos con mente alegre para alcanzar el objetivo que nos proponemos en la vida.

 

 

 

 

229º.- El hombre fue creado para ser feliz. De nosotros depende volver al estado original.

 

         El niño, gateando y agarrándose a alguna cosa, se esfuerza por conseguir andar. El esfuerzo en busca de la felicidad es un comportamiento propio de quien nació para ser feliz. A través de múltiples tentativas, el ser humano es capaz de alcanzar su objetivo.

 

 

 

 

230º.- Muchos hombres sanarían si aceptaran con gratitud  lo que la vida les da.

 

         Cuando se alcanza un estado espiritual capaz de aceptarlo todo con gratitud, desaparece el miedo. El temor permanece en cuanto la persona esté buscando el camino de evadirse de todas las cosas. Digamos: "No escaparé más. Venga lo que venga, estoy preparado para aceptarlo",  y cuando se toma esta decisión, el miedo se disipa y se cura la enfermedad. Agradecerlo todo es reconciliarse con todo.

 

 

 

231º.- Quien aprende y progresa diariamente no envejece. Cuando dejamos de aprender y progresar, comienza la vejez.

 

         Quien siempre avanza y mejora, teniendo consciencia de que está creciendo interiormente de alguna manera, no envejece. La predisposición para renovarse, proporciona rejuvenecimiento físico. Esto no significa correr tras las modas, sino absorber diariamente nutrientes para el alma y elevarse cada día. Escuchemos siempre la Verdad que canta su melodía eterna en el alma.

 

 

 

 

 

232º.- Las palabras alegres iluminan el alma de quien las dice y las escucha.  Actúa con alegría y todo será alcanzado.

 

         Las palabras alegres y positivas vivifican, tanto a nosotros como a los demás. Pronunciar palabras optimistas y esperanzadoras es una caridad mucho mayor que una limosna. Quien proporciona alegría a su semejante recibe cien por uno. Esta es la llave para ser felices y hacer lo a los demás.

 

 

 

 

233º.- El secreto de la belleza del cuerpo es mantener un ideal en la mente y avanzar hacia adelante y hacia arriba.

 

         Si tienes un ideal y esperanza de alcanzarlo, posees una expresión fisonómica viva, luminosa y bella, independientemente de tus facciones físicas. El rostro de una persona se vuelve agresivo o bondadoso, malicioso o puro, dependiendo de la naturaleza del sentimiento que cultiva diariamente en su interior. Es importante, pues, irrigar la mente y el corazón con amor y mantenerlas limpia de impurezas y malicias.

 

 

 

 

234º.- Ser honesto hasta el fin es una virtud. Sin la honestidad, ningún acto es virtuoso.

 

         Para mantener la honestidad ante las presiones del mundo material, es necesario tener coraje. Obviamente, necesitamos la virtud de la paciencia y la armonía con todos, pero sin tener connivencia con equívocos ni falsedades. Ante la firme decisión de mantener la honestidad hasta el fin, los obstáculos ceden y dan paso al hombre recto.

 

 

 

 

235º.- Lo que hace opaca nuestra infinita capacidad, es la mente presuntuosa que dice: "Ya progresé lo suficiente".

 

         "Aún estoy en el comienzo". Quien piensa así, con modestia y humildad, no sufre decepciones. Siendo el hombre hijo de Dios, por más alto que llegue, aún posee una infinita capacidad que ha de ser manifestada. Creerse un ser divino, es pensar: "Aún estoy en el comienzo".

 

 

 

236º.- Lo que se mentaliza o pronuncia  con hondo sentimiento constituye una eficaz oración.

 

         Lo que piensas o pronuncias, todo es oración. Orar no es solamente aplicar unos minutos al día ante un altar, un oratorio o en el silencio de un espacio determinado. Quien piensa permanentemente en algo, está orando para su realización. Por eso, es importante pensar o hablar constantemente, en sentido positivo y bueno, de cualquier cosa que sea tema de evolución o de proyecto.

 

 

 

 

237º.- El hogar es la escuela de la vida. La verdadera escuela del alma tiene su comienzo en la vida familiar.

 

         El hogar es la primera escuela donde el alma comienza su aprendizaje. La familia está constituida por almas que poseen vibraciones semejantes. El estado de nuestras mentes aparece proyectado en el temperamento de los niños, en el estado de salud de los familiares, en la actitud de los padres. Si corregimos nuestras mentes y actitudes, los otros cambiarán espontáneamente de comportamiento.

 

 

 

 

238º.- Si piensas sinceramente todo el tiempo en la felicidad de tu prójimo olvidando tus propios problemas, estos desaparecerán.

 

         Pensando con devoción por la felicidad ajena, mentalizando nuestra perfección y armonía interiores, nuestra alma se purifica y eleva. Y, poniendo en práctica las enseñanzas del amor, el alma se llena de contento, la Vida vibra de alegría. Y cuando la Vida vibra, se recupera naturalmente la salud del cuerpo y la del alma.

 

 

 

 

239º.- La represión provoca resentimiento. Las palabras amables son dócilmente cumplidas.

 

         Las represiones exaltadas no mejoran a las personas; por el contrario, provocan rebeldía y traumas internos. Las palabras suaves armonizan los sentimientos, hace cesar la discordia, traen paz y transforman el ambiente en un paraíso. La agitación desaparece ante las palabras amables.

 

 

 

 

240º.- Todo ha sido creado con alegría. La alegría es una fuerza creadora.

 

         Dios creó el universo y al hombre con la alegría de la Vida. Todo lo que existe es manifestación de la alegría divina. Y, siendo el ser humano una manifestación de Dios, cuando él se alegra, Dios se alegra. Sin alegría el hombre no consigue llegar a la creatividad, aquello que le identifica con su Creador.

 

 

 

 

241º.- Dios jamás creó la enfermedad; por tanto, ella no existe. La enfermedad es manifestación ilusoria. La ilusión es el juego de la mente.

 

         Dios no creó la enfermedad, por más real que ella parezca no pasa de ser una imagen ilusoria. Es lo mismo que estar enfermo durante una pesadilla; no es una existencia verdadera. ¡Despierta de ese sueño! ¡Abandona los sentimientos hostiles y las tristezas! ¡Abandona los sentimientos que están proyectando la dolencia! Veremos que así ella desaparecerá.

 

 

 

 

242º.- Se tiene la verdadera libertad cuando la mente se libera de los apegos.

 

         No confundamos el amor con los apegos. El verdadero amor consiste en alegrase con la felicidad del otro y concederle libertad, sin apegarse a él. El ser humano aprende las primeras lecciones de amor a través del apego, pero, cuando libera a la persona amada, ese amor madura. Se obtiene libertad total cuando el apego cesa.

 

 

 

 

243º.- Lo que aparenta ser adversidad es un aviso para que corrijas tu camino.

 

         Las contrariedades son una invitación para desarrollar la capacidad infinita de soluciones que se aloja en nuestro interior. No aparecen para contrariarnos, y sí para que tengamos oportunidad de exteriorizar el amor, la sabiduría y la capacidad de nuestro ser interno. La Vida jamás crea obstáculos que impidan el progreso del ser humano.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

244º.- Si tu prójimo no te paga sus deudas, soporta eso con paciencia. Día vendrá en que céntimo por céntimo te será pagado con intereses.

          Cada uno de nosotros vive bajo la Ley de la Compensación y del Equilibrio.

El Iniciado no se siente perjudicado cuando algo material le es arrebatado o si sus haberes no le son abonados. Sabe que hay un poder que actúa compensando los desniveles humanos.

          La existencia actúa con un programa elaborado por inteligencias superiores y lo comprobamos al recibir de ella todo cuanto hemos sembrado positivamente y sin interés egoísta.

 

 

 

245º.- ¡Vanidad!

          Tanto el justo como el pecador beben de su taza.

          ¿Cuántas cosas se han hecho con la vanidad que se esconde tras la voluntad ejecutora humana?

          Sería complicado estar separando de cada acto humano la impura voluntad de la vanidad; pero el individuo debería tener consciencia de su voluntad y deseo para depurar la simple intención de la estúpida vanidad.

 

 

 

246º.- Cielo e infierno no son más que manifestación de pensamientos         agradables o desagradables.

          Los estados psíquicos han sido comparados a los cielos e infiernos bíblicos.

          Pienso que en un estado de total carencia, donde el deseo es sentido en extremo sin poder ser satisfecho en lo más mínimo, el infierno estará presente desde el primer momento.

          Los pensamientos armónicos y positivos tienen en sí la potencia necesaria para que estemos a placer en cualquier situación de nuestra vida, incluso en posturas que nos hubieran sido difíciles solucionar en otro tiempo pasado.

 

 

 

247º.-La verdad es una herencia divina que se halla en el fondo del corazón humano.

          Llegar al fondo de la verdad, es como tocar el corazón humano en profundidad.

          Supone gran esfuerzo llegar a esa dimensión, desconocida para millones de hombres, porque el corazón humano se distrae demasiado en el juego de la superficialidad.

          Evitamos el encuentro con nuestra divinidad interna, por miedo a la propia responsabilidad, sin querer asumirla y temiendo contemplar nuestra cara original que preferimos ignorar.

           Y renunciamos a nuestra legítima herencia para seguir con los viejos miedos sin que renunciemos a la falsedad de nuestra vida.

 

 

 

248º.- Antes un pecador sensible que un justo sin indulgencia para con su prójimo.

          Los conceptos de pecado y justicia han de ser flexibles para llegar al entendimiento global de la sentencia.

          Quiero decir que el hombre ha de ser más sensible y real para llegar al recto entendimiento, caso contrario, estarían nuestras vidas bajo una suerte de represiones.

          El justo sin caridad no suena, no cumple con su responsabilidad, decía Pablo el apóstol. El sensitivo, aún siendo culpable, obtiene más posibilidades de alcanzar el Conocimiento de lo Divino.

 

 

 

249º.- El hombre raciocina de acuerdo con las propias conveniencias.

          Si reflexionamos con imparcialidad llegaríamos a esta conclusión: pensamos y racionalizamos, teniendo como objetivo final el bien ganancial o una manera egoísta de aumentar el bienestar futuro.

          No se nos ocurre pensar en el afán de lucro en que incurrimos, sino que lo contemplamos como de uso natural, ya que nuestra naturaleza material tiende a ello.

          Incluso el hombre religioso cae frecuentemente en el error de confundir los bienes materiales con el goce espiritual,  mezclar la paz y el amor en la tierra, con la promesa de bienaventuranza en la otra orilla de la vida.

 

 

 

250º.- Cuando el hombre se eleva por encima del sentimiento del deber eso se torna en su propio placer.

          El deber es la ética del hombre que acepta plenamente su cuota de responsabilidad en la existencia.

          Elevarse a un nivel más alto, es superar la ética para transformarla en segunda naturaleza y ello conlleva el placer de mostrarnos tal como somos, haciendo con naturalidad lo que para otro es forzar la voluntad.

 

 

 

251.- Sufrir con paciencia es señal de progreso.

          La frase "sufrir con paciencia", no debe producir  pensamientos de dolor, sino que ha de expresar un sentimiento de paz y comprensión (paz-ciencia). La misma palabra "sufrir", sugiere la tolerancia con paciencia.

          El progreso está en la total aceptación del sentido de la palabra y saber que de ella se deriva: tolerar, tener paciencia ante el dolor y saber que todo ha de pasar con el ritmo inevitable del tiempo, que hace justicia a todo acto humano.

          A la luz de la paciencia, vamos todo hacia el futuro, que no es más que la Luz que ha de llegar a cada hombre que se levanta y anda.

 

 

 

252º.- Cuando la envidia se transforma en celos, la aspereza del corazón se reviste de amargura.

          El corazón, sede de los sentimientos, tiene una delicada labor: separar lo auténtico de lo falso, la verdad de la mentira.

          Sentir envidia o celos es como devorar la sal creyendo que tiene un dulce sabor. Mentiras como: "la venganza es dulce", se propala entre la gente que ha llegado a creer en su realidad.

          Hay que dejar de vivir bajo el signo de la mentira. Ver con claridad y equilibrio cómo el gusano de la envidia o el demonio verde de los celos envilece y perturba nuestra paz. No demos crédito a estos malos consejeros y hagamos como dijera un filósofo, dirigiéndose al célebre conquistador Alejandro: "Si no te conquistas a ti mismo, vano será haber conquistado la tierra conocida".

 

 

 

253º.- El ideal es el medio, pero liberarse de él es la finalidad.

             Los ideales son metas trazadas con el propósito de trabajar para cumplirlos, llegando así a la superación de nuestra vida material.

                Una vez alcanzadas, las metas han de ser eliminadas, pues caso contrario llegaríamos al vacío existencial. Metas cada vez más altas y  apuestas cada vez más fuertes, porque ese es el propósito de la vida.

 

 

 

254º.- El valor del sacrificio está en la espontaneidad.

             El sacrificio como obligatoriedad o por deber y hasta para hacer el bien, carece de espontaneidad. Hay un punto de cálculo en estas tres posibilidades, pero en la espontaneidad está la verdad sin cálculo; es como un no-hacer, donde todo se produce de manera natural.

             Cuando sacrificamos algo propio y querido a cambio de un bien general o beneficiando a otro, la virtud está en el propio acto sin esperar ningún otro tipo de compensación, pues en tal caso quedaríamos atados a la espera de una recompensa en esta vida o en la otra.

 

 

 

255º.- El optimismo es el resultado del amor.

             Todo amor es luz y a su intensidad debemos la claridad que recibimos por medio de él.

             El calor es energía y su consecuencia es luz, que en el hombre se revela por su visión positiva de las cosas.

             El optimista renace en la luz y con ella vive y triunfa, haciendo su felicidad y la de quien es tocado por él, transformando su vida en una lámpara que alumbra desde lo alto el sendero de los caminantes del desierto.

 

 

 

256º.- Todo lo que retiene al hombre en su jornada para el fin deseado, es tentación.

            La renuncia es la llave que abre la puerta de lo desconocido. Las tentaciones y seducciones nos sujetan a la materia pesada e impiden el libre acceso a una dimensión superior.

              Hay una larga lista de tentaciones que nos manipulan secretamente, desde el orgullo a la ambición natural y se enmascara de razonamientos lógicos para conseguir sus propósitos, que es el de embaucarnos para seguir mintiéndonos eternamente, haciendo más duradero el sufrimiento en la tierra.

 

 

 

257º.- Cuando alguien niega las deudas que tiene contigo, esas deudas son pasadas a las cuentas de Dios.

               Hemos de aprender a no dejarnos sorprender por gentes que niegan favores, gratitudes y cualquier otra cosa, de las que no se sienten deudores.

               Al contrario, veamos compasivamente como estos débitos son tomados por la Existencia y cargados en la cuenta particular de cada uno, para ser facturados y pasados al cobro el día que nadie conoce.

                Y clamarán en vano, pidiendo a gritos justicia, al verse desposeídos de bienes y honores, sin saber el por qué de lo que creen un castigo de la Fatalidad.

 

 

 

258º.- Desear ardientemente venganza  es desear veneno.

             No desear es la norma cotidiana del Iniciado. Porque, cuando no deseamos venganza, nos liberamos de la muerte, pues el cuerpo, los sentimientos y la razón, toman el deseo como un veneno letal, capaz de destruirlos en poco tiempo.

              La venganza da al rostro apariencia innoble y el individuo poseído por ella, pierde sus valores personales y en nombre de una justicia que no representa, comete acciones reprobables y, finalmente, es reo del Tribunal de la Conciencia, por el desconocimiento que tiene sobre la tiranía de sus pasiones.

 

 

259º.- Las almas grandes se transforman en  corrientes de amor.

              La grandeza se mide por la capacidad de dar.

              Altruismo, generosidad, amor. . . son hechos palpables de la grandeza del alma que ejerce estas virtudes con simplicidad y humildad.

              Las corrientes de amor son como esas corrientes de aire caliente que sostienen a las aves para que vuelen sin esfuerzos ni fatigas siendo utilizadas inteligentemente por ellas.

               Seamos conscientes de estas corrientes de amor que nos traen los Maestros y vamos a usarlas con perseverancia, pues vienen de la Gracia.

 

 

 

260º.- Nadie pasará en la vida por aquello que no le fue destinado.

             Decimos no es justo lo que nos sucede en la vida, inconscientes de la verdad que proclama que todos tenemos aquellos problemas que podemos soportar.

             La suma de aciertos o errores cometidos en el transcurso de la existencia, nos sigue como una sombra o zona oscura de nuestra vida, y se presenta en momentos coyunturales para ofrecernos los resultados de nuestra labor.

             Así, el Destino que generalmente nos parece ciego, se muestra justo y severo o generoso y benevolente, de acuerdo con nuestros comportamientos pasados. Y lo que para el ignorante es Fatalidad, es Providencia para el sabio.

 

 

 

261º.- Cuando la llamada del discípulo alcanza cierto tono, llega el maestro para responderle.

               Vibración y ritmo son leyes que, utilizadas sabiamente, nos llevan a la realización de nuestro Maestro Interno.

                 Las vibraciones correctas dentro del ritmo adecuado, consiguen que los cuerpos inferiores alcancen el nivel suficiente para que escuchemos la voz del Íntimo que nos  instruirá día y noche.

                  Entender esto es ya entender mucho.

 

 

 

262º.- El mejor modo de vivir es llevar una vida natural.

             ¿Qué es la vida natural? Situarse exactamente en el justo medio de las cosas. La utilización prudente de los elementos sin llegar a la avaricia o el abuso.

              A esto le llamamos equilibrio.

              Cuando comemos, bebemos, trabajamos y dormimos, nos implicamos en el acto sin distraer la mente en otra cosa; y no hay nada de más natural que esto.

              La mente estará en lo que hace el cuerpo, sin proyectarse hacia el pasado o el futuro. En esto reside la naturalidad.

 

 

 

 

263º.- No tomes el ejemplo de otro como disculpa para tus faltas.

             ¿Dónde encontrar un hombre que se juzgue culpable de sus faltas?

             Somos proclives a ver en los usos y costumbres de la mayoría, la excusa posible que corra un velo sobre nuestras faltas.

             "Como Dios manda"; "como todos lo hacen. . ."; "es la costumbre"; "lo que siempre se ha hecho"; "la costumbre es ley";  estos son algunos ejemplos de la estupidez que hemos de soportar de tantos estúpidos y enemigos de la inteligencia que pululan en nuestro planeta.

             Seamos sinceros y afrontemos con valor nuestros despropósitos haciendo una auto-crítica veraz de nuestra conducta en la más clara consciencia.

 

 

 

264º.- La indiferencia y la independencia son dos alas que permiten al alma volar para alcanzar su objetivo.

           Implicarse en el mundo de las cosas, supone estar atado a las circunstancias y al Destino.

             El hombre que confía en la Providencia es indiferente a los cambios y mudanzas, porque vive su presente con plenitud y aceptación, como Job en el mito bíblico obteniendo la liberación de los deseos y pasiones materiales, que salen a su encuentro en cualquier tiempo de su vida: sexo, dinero, honores, fama, posesiones, que ahora pasarán como un desfile de encantadores mágicos que no merecen ni su más mínima aprobación ni aplauso.

 

 

 

265º.- Ofender a una persona es lo que mismo que tirar una piedra en el barro y recibir las salpicaduras.

            El concepto de unidad es la base de la solidaridad humana.

            No hay ofensa ni agravio de cualquier clase que hagamos a una persona, que no alcance de alguna manera a todo el género humano.

            Es como llevar un traje limpio y pensar que una mancha en el pantalón no afecta al conjunto de la ropa.

            Al mirar y proyectar nuestra consciencia sobre nuestro prójimo, no olvidemos que lo que vemos no es más que un reflejo de nuestro interior. No juzguemos, pues si lo hacemos nos acusaríamos sin piedad del mismo defecto que pensamos vemos en nuestro semejante.

 

 

 

266º.- La divinidad es la perfección humana y la humanidad, la limitación divina.

            La meta y el punto de partida parecen antagónicos, pero se encuentran juntos ante la mirada del sabio.

              Ir hacia arriba y buscar la no-forma o ir hacia abajo para tomar forma, tiene un punto de encuentro: la Meditación.

             Cuando lo entendemos, la multiplicidad se agota en la Unidad del Cosmos. Y la Realidad vive en nosotros, tomando el cuerpo físico como su Templo.

 

 

 

267º.- Muchos admiten la verdad para ellos mismos, pocos la ven en los demás.

            El ego se hace más sutil y astuto a medida que evolucionamos hacia la perfección.

           Encontramos verdades que nos impulsan hacia dimensiones más luminosas, pero no concedemos valor a los espacios que antes habíamos ocupado, donde otros seres se debaten en la oscuridad. Esto es ya una falta de consciencia.

             Y lo que agrava aún más nuestra situación, es que no vemos la verdad en aquellos que nos acompañan en el camino, suponiendo que sus verdades son espejismos y que la soberbia les impide verlo, siendo nosotros los que realmente hemos caído en el error.

 

 

 

268º.- Seguir el camino de la desarmonía equivale a caer en la boca del dragón.

             En algunos mitos los dragones que guardaban tesoros y doncellas fueron asimilados a los poderes del mal.

            Cuando descuidamos la disciplina, la meditación, la contemplación y el trabajo, se inicia un proceso inestable que nos arrastra a la inercia, la pereza, la gula y otros desórdenes de conducta. A eso le llamamos "caer en la boca del dragón".

             Hay que vigilar día y noche, haciendo caso omiso de tentaciones y deseos que intentan seducirnos para materializar nuestras vidas y convertirlas en rutina, comodidad y sueño.

 

 

 

269º.- Un único espíritu y una única vida nos acompaña a todos;

             ¿cómo podemos, entonces, ser felices si  nuestro prójimo está triste?

               Si entendemos esto, acabaremos con los nacionalismos, las políticas, las sectas, las guerras, la xenofobia, el hambre y otras epidemias que son como sarna en la piel de la Tierra.

               Todo es vida y Una sola vida. Muerte natural es más vida natural. El llanto de cualquier ser humano lo provoca la ignorancia de su prójimo.

               Si este concepto fuera una asignatura obligada en todas las escuelas del mundo, las nuevas generaciones harían del planeta una casa común, para que toda la familia humana viva bajo un mismo suelo y un solo cielo.

 

 

 

 

270º.- Cada momento de vida vale más que cualquier otra cosa en el mundo.

               Cada segundo de vida es una plenitud cuando hay entrega absoluta.

               Vivir momento a momento es religioso y da un sello de autenticidad a la vida. Para obtener este regalo de la existencia, seamos simples, profundos y reales para todo lo que nos habita y rodea, respirándolo, estudiándolo y escuchando la sabiduría que nos transmite cada átomo que palpita en nuestro cuerpo.

 

 

 

 

271º.- La autocompasión es la causa de toda lágrima en la vida.

             Arrepentimiento y culpabilidad van de la mano, causando infelicidad y miserias.

               Si sustituimos estos complejos del ego por la firme determinación de no repetir los errores que provocan nuestra ceguera, las lágrimas serían transmutadas en alegría y paz.

                Vano es mirar hacia atrás para recrearnos en la memoria de nuestras faltas. Positivo sería mirar hacia adelante, habiendo aprendido a dar los pasos firmes en dirección a nuestra libertad.

 

 

 

272º.- El hombre aprende la primera lección de amor, amando a una criatura humana pero, en realidad, ese amor pertenece a Dios.

            Todo amor es divino. Cualquiera sea el grado de sentimiento por otro ser humano, este impulso viene de una dimensión cósmica de alta frecuencia a la que llamamos amor.

             Desde el sentimiento de deseo más grosero al más alto poema de amor, todo está una escala vibratoria con la que Dios se manifiesta en sus creaciones.

            Un día entenderemos que no hay inferior ni superior, ni bueno ni malo, positivo o negativo, sino una infinita gradación de la manifestación del Creador, a la que llamamos Sabiduría, Amor, Voluntad y Poder.

 

 

 

273º.- Una vida sana y una consciencia limpia son como el pan y el vino para el alma.

              El pan representa a la Madre-Tierra y el vino, el fuego del Espíritu del Padre. La vida sana es la dádiva de la Madre, cuando cumplimos sus preceptos naturales, y la consciencia es la plenitud de vida que da el Padre.

               El secreto de la Eucaristía, del pan y el vino, la salud y la consciencia, son los tesoros de la Iniciación. Si lo comprendemos y llevamos a la acción, sabríamos qué significan las misteriosas palabras del Maestro: "... el Reino de los cielos está dentro de vosotros".

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

274.- El que está en el error intenta imponerlo a los demás.

          La obstinación es uno de los perfiles de la ignorancia.

          Cuando ella es maliciosa repite el error mil veces hasta convertirlo en verdad.

          Por consiguiente, muchas creencias se sostienen sobre mentiras impuestas, que el tiempo ha cubierto bajo el manto de la tradición.

          Cuando sentimos la tentación de instruir con nuestros errores al prójimo y somos rechazados, perseveramos repitiéndolos, ajenos al daño que hacemos.

 

 

 

275.- Los hombres puros llegan hasta Dios, sin clérigos y sin sabios.

          Si la fe viene del conocimiento intelectual, no hay pureza en el corazón, sino cálculo nacido del estudio enciclopédico.

          Si la fe viene del ser y del conocer, hay luz en el alma y la naturaleza nos da la sabiduría.

          El conocimiento intelectual es siempre un préstamo de los demás y no el camino natural hacia la evolución espiritual.

          Conocer (con-el-ser) es la experiencia sin fin que nos lleva a la Unidad Suprema.

 

 

 

276º.- El hombre superior evita a los demás el mal que él ha vencido.

          Si un alma superior descubre un misterio y lo revela al mundo, lo hace conocido y cualquier persona accede a ese conocimiento en breve tiempo.

          Y evita con su trabajo y generosidad, esfuerzos y años de estudio a sus semejantes, que pasan a disfrutar de su altruismo.

          Vencer el mal, la ignorancia y otros demonios que aún permanecen en las sombras, es la tarea de los seres de luz encarnados en cuerpos mortales.

 

 

 

277º.- Solamente el que tiene el poder de hacer revivir, tiene el derecho de matar.

          Palabras extrañas para los que sólo conocen el lenguaje de la materia.

          El hombre que ha nacido del espíritu sabe que todo iniciado tiene el derecho de matar cualquier sombra, error, duda, equivocación y otros males que nos persiguen y secuestran cada día.

          Y, cuando la oscuridad deja paso a la comprensión y la confianza, da vida a las semillas del bien en el jardín que ha sido preparado y abonado en el corazón de cada hombre.

 

 

 

278º.-  No hay salvación colectiva, es una creencia de mediocres y de perezosos.

          Los humanos hemos sido creados individualmente. Es natural que la salvación llegue a cada uno y no a un grupo o colectividad.

          Es positivo saber que somos una comunidad, una raza, una humanidad; pero la naturaleza nos ha creado a todos con diferencias tan singulares, que no hay dos seres exactamente iguales.

          Por la misma razón, no hay dos espíritus idénticos, ni una consciencia gemela, sino que cada individuo es una arquitectura definida original.

          Hagamos cada cual nuestro camino. Y digo más: es imposible que dos seres tengan el mismo camino, pues si así fuera, uno sería falso.

 

 

 

279º.- Lo más fácil de enseñar es lo más difícil de comprender.

          El corazón enseña y la mente comprende. Al divorcio entre los dos centros es llamado traición.

Jesús es el corazón y Judas Iscariote es la cabeza.

          El día que el cordero (Aries), pueda pastar con el león (Leo), se darán las condiciones para que la personalidad (la mente) y la individualidad (el corazón), puedan unirse en santo matrimonio y procrear al Ser inmortal que ha de reinar para siempre.

 

 

 

280º.- Los muertos se reúnen para orar. Los vivientes se aíslan para conversar con Dios.

          Rezar es una petición que hacemos al Padre, solicitando algún servicio o ayuda. Ella implica un estado de separación no amoroso, circunstancial. Es indicativo de un futuro despertar.

          Hablar con Dios expresa un sentido de unidad eterna y, por tanto, de vida infinita.

          Hablar y escuchar son dos maneras de conversar. Oración es hablar y después esperar ser escuchado.

          La sutilidad es que las dos expresiones marcan la diferencia entre la muerte con esperanzas de resurrección y la vida como estado de ser.

 

 

 

281º.- Muchos han llegado y no han partido jamás.

          La vida es circular. Los últimos son los primeros. Las dos orillas son opuestas e iguales. Lo que está arriba es semejante a lo que está abajo. Es la serpiente mordiendo con su cabeza (la sabiduría), la cola (la ignorancia).

          Llegar es semejante a volver. Todo regresa a su fuente original. El hombre como creación divina, procedente de un espacio que llamamos Paraíso o Casa del Padre, después de un largo viaje por el círculo zodiacal, ha de regresar hasta su casa, su morada.

          Es como un navegante que después de una dilatada travesía por el espacio, vuelve purificado al hogar de donde partió un día, enriquecido de experiencias.

 

 

 

282º.- El día que sigamos a una persona, dejará de existir la verdad.

          La verdad es intemporal y el hombre está sujeto al tiempo. El ejemplo de mirar el dedo que señala y olvidar el objetivo que apunta, es totalmente acertado.

          Las personas reflejan y proyectan verdades en el tiempo. Una vez el individuo pasa, la verdad se va con él, quedando aquí las semillas que han de ser plantadas nuevamente, para que otro hombre represente la nueva verdad.

          Pero las personas no son la verdad, aunque la manifiesten. Seguir al hombre es olvidar que es humano e imperfecto. La verdad fue hecha para el hombre y él no hace la verdad sino que la interpreta.

 

 

 

283.- La condición esencial de toda curación, es la voluntad de sanar.

          La voluntad crea un clima de luz donde entidades solares actúan para provocar un estado de santidad.

          Cuando la voluntad no es activada, queda sustituida por fuerzas oscuras de inercia, que impulsan el proceso morboso del sufrimiento.

          Si la primera condición no se hace presente, el enfermo queda abandonado a sus propias fuerzas, cayendo en manos del Destino, para que se cumpla la ley de causa y efecto.

 

 

 

284º.- Regar piedras para obtener frutos, es más  fácil que hablar de Dios a los bromistas para instruirlos.

          El trabajo del sembrador es ingrato bajo el punto de vista humano, pues las semillas no caen todas en el surco; unas son comidas por las aves y otras caen sobre piedras o tierra estéril.

          Los hombres son objeto de siembra por parte de la Divinidad, pero los sordos, los dormidos, los burlones, los soberbios y los ciegos, rechazan la simiente y se pierden en las sombras.

          Dios es Luz y los ojos no la soportan. Dios es un clamor y los oídos están sordos. Dios es sabiduría y las bocas no Lo saborean. Dios es perfume y nadie percibe Su aroma. Dios está llamando sin descanso en nuestra puerta, pero la hemos cerrado con dureza.

 

 

 

285.- El instruido no desprecia ninguna religión ni ninguna enseñanza.

          La religión crea un cáncer llamado fanatismo. La ignorancia se revela en el rechazo del conocimiento que renueva las viejas normas.

          La libertad y la verdad se encuentran en el hombre abierto a todas las ideas, dispuesto a transformarse en savia joven para dar hojas verdes y frutos maduros a sus hermanos, que avanzan imperceptiblemente y contra su voluntad, hacia la evolución del espíritu.

 

 

 

286º.- Se llega más fácilmente a Dios por el hombre,     que por el Universo entero.

          Cristo nos hizo saber que el Reino de los Cielos está dentro de nosotros y Pablo, en sus Epístolas, afirma que somos templo del Dios vivo.

          Si el Creador hace sus obras a su imagen y semejanza, admitamos que el hombre es un ser sobrenatural, ignorante de sus fuerzas, viviendo un exilio que no sabe evitar.

          Una vez llegado a este conocimiento, comprenderemos en toda su grandeza el marco donde se mueve esa Obra Suprema que llamamos Hombre, que desdeñamos, ignoramos, odiamos, destruimos o nos es indiferente.

          Vivamos conscientemente como la Obra Prima del Universo, y amemos al Creador de este milagro.

 

 

 

287º.- Instruir a hombres vulgares de los secretos de Dios, es suscitar el deseo y el orgullo delirantes.

          Colocar vino nuevo en odres viejos es locura, señala Jesús con sus palabras.

          Un hombre vulgar es el que no camina en dirección a la luz, acomodado en su bienestar material. Si damos a éste los secretos de la sabiduría, sólo servirá para aumentar la potencia de sus pasiones.

          Esa ciencia de la que algunos se vanagloria no se la deben a ellos mismos, sino al callado esfuerzo de los humildes sabios que profundizaron en el corazón de la naturaleza.

 

 

 

288º.- Hay tanto mérito en callar cuando hemos encontrado, como en buscar cuando no se conoce nada.

          El Camino no puede ser llamado por su nombre. El silencio pertenece a la grandeza, como el vacío pertenece a la eternidad. Todo lo que es guardado en el corazón sale a la luz como creatividad.

          Al principio hay que andar por el desierto tras la voz que anuncia la llegada de la Luz; el final, es guardar silencio ante la grandeza del Sol de todos los soles.

          En el silencio y la soledad es donde reside el sacrificio y la resurrección, pero en otras dimensiones del Ser.

 

 

 

 

289º.- Cuando ofrecemos el agua pura, responden: "Devolvednos el veneno al cual estamos acostumbrados".

          Vivimos profundamente inmersos en la adulteración de todas las cosas. Desde el pensamiento hasta nuestros actos, el agua cenagosa va subiendo y aumentando su fetidez.

          Si damos al hombre el conocimiento de la verdad en toda su pureza, argumentará queriendo volver al sabor de antaño, aún presintiendo que es ilusorio y estéril.

          Por ello, no hemos de ofrecer el Agua de la Vida que viene del Hijo, sino darla por la gracia al que la merece por su peregrinaje por los eriales del mundo.

 

 

 

290º.- No hay verdadera fuerza ni verdadera flaqueza, más que la del corazón.

          El coraje del león es su fuerza. La cobardía de la hiena es su característica principal. Ambas cualidades son frutos del corazón.

          El ánimo como el ánima, llega como una corriente fluida que va desde el corazón a las terminales nerviosas del cuerpo, convirtiéndonos en animosos o medrosos ante las situaciones que vivimos.

          Si la paz ha sido ganada en una batalla interior, los canales se limpian y la serenidad participa con la confianza de sí mismo y nos proclamamos vencedores de la materialidad densa que nos asfixia.

 

 

 

291º.- La imaginación es el utensilio que descubre a Dios.

          Cuando el hombre imagina, comienza el acto creador.

          El sabio entender de los secretos de la imaginación, nos hace poderosos y divinos.

          Técnicas como la del desarrollo de la glándula pineal o "tercer ojo", la clarividencia, las causalidades y otros poderes, son consecuencia de la utilización de la imaginación con profundo conocimiento de causa.

 

 

 

292º.- Cuando Iglesias y Estados se apoyan en la  fuerza del mundo, se someten a la muerte.

          Basar en la razón de la fuerza la justificación del poder, es poner límites al tiempo de vida de cualquier entidad social, religiosa o personal.

          Si bien las ideas son intemporales, su aplicación se desarrolla en el tiempo y, por tanto, sujetas al cambio de la evolución que avanza sin que nada pueda detenerla.

          El ciclo de nacimientos, vidas y muertes, es constante dentro del espacio-tiempo o mundo de la manifestación, y nada ni nadie que se justifique materialmente, escapa a su destino.

 

 

293º.- Dios se burla de las ciencias, de las leyes, y de la moral de los hombres.

          Cuando la sabiduría humana juzga estar por encima de cualquier error, la Vida le muestra su burla o indiferencia.

          La historia real es la crónica de los fracasos humanos, que abarca desde las ciencias exactas, a las leyes variables o la moral circunstancial.

          ¿Dónde están los teóricos que afirmaban ciegamente que éramos el centro del Universo? ¿Dónde las leyes que han intentado vanamente mejorar al hombre con castigos? ¿Dónde la moral hipócrita que los siglos ha ido derribando y creando modelos nuevos de conducta.

          A estas preguntas sólo responde las miradas silenciosas de las estrellas que nos ven pasar, indiferentes y frías, contemplando nuestros desvaríos y desatinos.

 

 

 

294º.- Todos los acontecimientos buenos o malos son útiles a aquél que los emplea para instruirse

          Decir "bueno" o "malo", es calificar lo que no sabemos, por ignorancia o ceguera de la inteligencia que contempla las cosas en  tiempo y espacio.

          Sabio es quien hace cualquier circunstancia favorable a sus intereses y aprende continuamente de ellas las lecciones que la Madre Naturaleza le da.

          Lograr que cualquiera sea la dirección del viento, este sople favorable a nuestras velas, es lo que hace al hombre digno hijo de su Padre.

 

 

 

295º.- No hay una nueva Verdad. Hay solamente formas y expresiones nuevas de la vida eterna muy escondida y evidente.

          Vivir en mundos diferentes o vivir en un mismo mundo: esa es la cuestión básica del hombre ante la Verdad.

          El ser humano está en todo tiempo, confeccionando distintas interpretaciones de la Realidad. Estas interpretaciones se ajustan al tiempo en que viven los actores.

          Error es pensar que en espiritualidad todo puede ser diferente y su aplicación cambiante. El hombre que vive en el mundo de la Verdad sabe que ella es una sola, porque es Eterna; su Luz pasa ante nosotros y solamente llegamos a distinguirla por las sombras que provocamos al proyectarla en nuestras mentes.

 

 

 

296º.- Es necesario ser muy instruido y poderoso para volverse sencillo y humilde como un niño.

          La sencillez, la prudencia, así como la inocencia, son estados de bienaventuranzas que el hombre alcanza por la Gracia.

          Pero antes de llegar a ese estado de Ser, ha de pasar por la experiencia de las lecciones que la vida ofrece cotidianamente. Tomar el poder que nos lleva a ser nada y aceptarlo desde un estado de pureza mental.

 

 

 

297º.- Dios permite la tentación a fin de que seamos juzgados equitativamente por nosotros mismos.

          Nada material tiene garantías si no ha sido sometido a un tiempo de prueba para constatar su calidad.

          Las tentaciones son el banco de pruebas donde demostramos nuestra altura espiritual, sin los falsos espejismos de la moral o la religión seca y árida, con sus caminos trazados previamente, de acuerdo con rituales formularios.

          Para llegar a ser nuestros propios jueces, necesitamos una mente clara, sin prejuicios, imparcial, para leer con claridad en los pliegues más ocultos del ropaje del alma.

 

 

 

298º.- El que trabaja más de lo que exigen las necesidades naturales, se casa con el infierno y la muerte.

          La ambición es el infierno de los eternamente insatisfechos; es la muerte de aquellos que nacieron para vivir como inmortales.

          El que trabaja sin descanso buscando bienes materiales, arde en la hoguera de las frustraciones. No llega nunca al descanso porque cada meta alcanzada se transforma en un tránsito hacia otra más distante.

 

 

 

299º.- El Maestro puede liberar a los presos arrepentidos, pero no a los esclavos voluntarios de la muerte.

          La libertad no se da, sino que se merece. Un Maestro ayuda a los que quieren iniciar el camino de regreso, pero le es imposible auxiliar a los que no quieren ver ni escuchar.

          Estos esclavos voluntarios de la muerte del alma, se han encadenado al más grosero materialismo, negándose a cualquier tipo de luz que no sea la de sus intereses materiales.

          Los que desean ardientemente la liberación de sus grilletes, se impulsan hacia el Sol Central, como la flor se abre al sentir el calor de los primeros rayos de nuestra estrella.

 

 

 

300º.- Dios ha creado el mundo que se perpetúa a sí mismo. Aquí se encuentra la única enseñanza.

          El hombre materialista, con su instinto natural, anhela perpetuarse a través del sexo.

          El espiritualista, con su luz interior, labora para que nunca se apague la esperanza en la raza humana.

          Las ideas, las virtudes, las bienaventuranzas, trabajan noche y día para mantener encendida la doctrina que se transforma sin cesar en vida, ciclo tras ciclo, hasta que el tiempo acabe.

 

 

301º.- El que ha obtenido la amistad de Dios, no está ni alegre ni triste. Permanece en la Paz del Perfecto y ayuda a los hombres reconciliados con la Madre.

          La templanza, la serenidad, el perfecto equilibrio, es el estado del hombre que sabe de Dios. La alegría y el dolor son para él las partes complementarias de un cuadro llamado Vida.

          Cuando un hombre se reconcilia con la Madre Naturaleza y participa de sus misterios, se hace acreedor de la ayuda de un Maestro, que le asesora para que un día, en la Gracia del Hijo, pueda ver la Faz del Padre.

 

 

 

302º.- Conocer los tres fundamentos hereditarios del hombre, es poseer la ciencia.

          Las bases humanas se sostienen en el alimento, el poder y el sexo.

          Cuando nos son conocidas, dominamos la primera, renunciamos a la segunda y controlamos la tercera y última, porque es ella la que suministra la energía necesaria para alcanzar el plano de la virtud y la belleza.

          Toda la ciencia humana comienza con este conocimiento. Fuera de él, las posibilidades de crecimiento son anuladas antes de cristalizarse.

 

 

 

303º.- No hay mayor maldición que estar encerrado en el orgullo del espíritu y en la grosería de los sentimientos.

          Pobreza de espíritu es la gloria del hombre perfecto.

          Desdichado de aquél que anhela poderes y conocimientos para enriquecerse, olvidando el bienestar de sus semejantes.

          Este hombre será esclavo de sus pasiones, pues cuando el saber y el poder que lleva anejo, no va acompañado de suficiente luz, se transforma en una tela de araña donde es atrapado por las fuerzas del frío y la soledad, lógico final de los egos que viven en la torre de la vanidad.

 

 

 

304º.- La simplicidad y pereza de las multitudes hacen del Dios viviente un ídolo, y de la religión el miedo.

          Por simplicidad entiendo aquí un estado de ser donde las creencias usurpan el lugar de la fe. Ser creyente religioso es el paso previo para tener probabilidades de llegar al miedo o al fanatismo. Los dioses pasan a ser otorgadores de bienes variados a cambio del cultivo de ceremonias en su honor.

          El hombre se ha perdido en el ritual externo, en posiciones dogmáticas y ha olvidado la frescura de la vida, por inercia rutinaria y se ha extraviado en el desierto de las obras muertas.

 

 

 

 

 

 

305ª.- El que quiera hacer las paces con Dios, debe      primeramente hacer las paces con los hombres y    consigo mismo.

          El Maestro Jesús decía que antes de llegar al juez deberíamos pactar con nuestro adversario.

          El profundo significado de esta advertencia, es hallar primero la paz en nosotros mismos, proyectarla en nuestros hermanos y con la mente en estado de inofensividad, acercarnos a la Divinidad y ofrecerle los frutos de esta victoria.

          La violencia mental, las pasiones y los actos de crueldad, son la perversión de la ignorancia humana, manoteando ciegamente en el lodazal del egoísmo irracional.

 

 

 

306ª.- El único trabajo que cuenta, es el que hacemos sobre nosotros mismos. El resto son soluciones provisionales a las necesidades de nuestras vidas.

          La conquista de sí mismo es el mérito singular del luchador espiritual, del guerrero de Dios.

          Salir victorioso de las pruebas de corrupción y decadencia que la vida nos presenta cotidianamente, es lo que cuenta en nuestro haber individual.

          Lo que nos queda después de esto, no son más que comentarios anecdóticos sin trascendencia, y que sirven solamente de elementos para sobrevivir físicamente.

 

 

 

307ª.- Cuando las pasiones se elevan, el mundo se pone en movimiento; pero si se apaciguan, no se ve más que la vulgaridad de la duda.

                    Las pasiones son el caldo de cultivo donde nacen las virtudes. El amor, la fe, el entusiasmo, son flores que nacen del lodo de las pasiones, y son preciosas cuando se cultivan con la debida atención.

          Una persona que reduce su fuego interior a cenizas, viviendo de rescoldos, por su tibieza es precipitado en el fondo de la mediocridad y el olvido.

          Pablo de Tarso, Francisco de Asís, Teresa de Ávila, entre los místicos; Miguel Hernández, Gustavo A. Bécquer, Rubén Darío, entre los poetas y muchos otros que han dado luz a la humanidad, son ejemplos de pasiones, cuando pasadas por el crisol de la consciencia se transmutan en virtuosismo.

 

 

 

308ª.- El Maligno parece meloso, adulador y seductor. El mundo lo busca y cae en sus redes; su salario es el engaño, el tormento y la muerte.

          Si el pecado fuese amoroso, sano, positivo, no sería este mundo una prueba de dolor y sufrimiento.

          Somos engañados y seducidos por lo dulce o salado de las cosas materiales; continuamente caemos en los abismos de nuestra ambición, codicia y soberbia, en nombre de la lucha por la vida, la familia o la patria.

          Si nuestra conciencia tuviera voz la estrangularíamos con nuestras manos, antes que la vergüenza y el deshonor nos ahogasen.

 

 

 

309ª.- El santo parece duro y grosero, severo y ofensivo, todos le huyen, su regalo es la verdad, el consuelo, la paz y la vida.

          La disciplina nos parece dura e injusta porque ella tiene su propio camino, que rara vez coincide con el de nuestros deseos.

          La santidad llega por el rigor y la batalla diaria contra los apetitos desordenados del cuerpo y la precipitación insensata de la mente contra la voracidad del corazón. Así encuentra la paz y la vida perdurable.

          El pueblo se inclina por las fiestas y el regalo del cuerpo, cubriendo sus conciencias con creencias, supersticiones, fanatismos y obras muertas.

 

 

 

310ª.- El artista es un perpetuo recién nacido que se asombra de la creación aparente.

          El mundo del arte es el universo del asombro interminable.

          El alma donde el arte anida, es un semillero de ideas, colores y formas, y van naciendo a la luz después de los dolores de las contracciones del útero del genio.

          La naturaleza siempre es neutra, pero el artista le da sentido, proyección y lenguaje comprensible, para que los hombres entiendan lo que está oculto y comprendan lo visible.

 

 

 

311ª.- Todos estamos dotados para los goces materiales,     porque halagan a la bestia interior y no piden ningún esfuerzo.

          El cuerpo y sus sentidos buscan todos los días de su vida el goce y la complacencia de los deseos, porque la dimensión es física.

Nuestro problema consiste en que los sentimientos y los pensamientos son atraídos por el cuerpo que los contiene y participan de sus apetitos.

          La sabiduría aconseja que cada cuerpo viva y evolucione en su dimensión natural y quede libre de los lazos que se han ido creando al identificarse con el cuerpo.

          Y así crece la consciencia y nos eleva hasta el mundo de los dioses, donde somos recibidos para recoger nuestra herencia.

 

 

 

312ª.- La luz nos habita y nos circunda, pero permanecemos en las tinieblas de la duda o de la creencia.

          El hombre es luz y vive en medio de un fenómeno luminoso que llamamos Sol.

          Si nos cerramos para vivir con la ira, la cólera o la venganza, ellas se posicionarán de nuestra mente por tiempo indefinido, y seríamos poseídos por esa sustancia mental llegando a causarnos todo tipo de perturbaciones.

          La ley del perdón y el olvido, es el medio de anular este daño que nos causamos y que nos ata irresponsablemente a la ley de acción y reacción, por la que somos bendecidos o castigados de conformidad con nuestra conducta.

 

 

 

313º.- Son los nombres los que forjan las cosas.

          Si ponemos nombres para conocer las cosas, las fijamos y damos existencia material.

          Estos nombres ayudan a que nos sintamos físicamente seguros y atados de alguna manera al universo manifestado.

          Los nombres son las referencias de identidad, los rótulos que nos hacen sentir que existimos, que somos alguien.

          Tener un nombre, alcanzarlo, son anhelos del ego humano cuyas consecuencias han sido tantas luchas y derramamientos de sangre.

 

 

 

314ª.- Imitemos los procedimientos de la naturaleza, pero no copiemos sus apariencias engañosas.

          La Madre-Naturaleza, a través de sus ritmos y ciclos, da lecciones de crecimiento y madurez. El eterno retorno enseña la rueda a la que vivimos sujetos para alcanzar la perfección final.

          Este proceder del cuerpo vivo de Gaya, ha de ser profundizado para saber de la Obra Cósmica, pero sepamos ver entre las formas, pues el continente no es lo que queremos visualizar realmente, sino el contenido, que es la esencia de la vida.

 

 

 

315ª.- ¿Por qué mendigar a los hombres, quienes no dan      más que gruñendo, y no pedir jamás nada a Dios, quien da más generosamente?

          Si un ser humano pudiera pedir sin límites de cantidad y calidad, el recuerdo de Dios sería colocado al final de sus peticiones.

          Nos sentimos mal cuando tenemos que pedir a los demás; somos miserables, porque la necesidad toca diariamente en nuestra puerta y tenemos que humillarnos para satisfacerla y cubrirla.

          No le pedimos al Padre que está en los Cielos porque no lo conocemos, ni sabemos pedir o no se nos ocurre la idea. Decimos: "¡Son cosas de beatos o supersticiones!"

          No hay fe en nuestras fuerzas y lloriqueamos, ignorando que vivimos junto a la despensa más generosa del Universo y que sólo tenemos que extender las manos para tomar lo que precisamos aquí y ahora.

 

 

 

316ª.- ¿Quién puede extinguir el movimiento de la vida? La muerte lo disfraza, pero no lo suprime.

          La vida es eterna como el Ser que la creó. Ella tiene sus ciclos de aparición y desaparición, pero no muere sino que se oculta.

          Después del invierno llega inexorablemente la primavera; después de la noche viene el día; cuando expiramos, vuelve la respiración. Todo tiene un ritmo y con él la vida retorna.

          No existe la inmovilidad, porque la muerte no es más que una palabra para designar el descanso antes de la acción que lo sigue para iniciar un nuevo ciclo.

 

 

 

317ª.- Examinándose naturalmente hasta el corazón y reposando en el mundo, se llega pronto a Dios.

          Consciencia y paz son dos palancas donde nos apoyamos para llegar pronto hasta Dios.

          Necesitamos la paz del mundo para tener los pies sólidamente enraizados en nuestra naturaleza y disponer de la luz necesaria en la consciencia para degustar la sabiduría divina.

          Sin estas dos virtudes, difícilmente podríamos caminar con rectitud y una multitud de sendas similares nos llevarían al engaño y a la pérdida de la orientación real.

 

 

 

318ª.- Muchos han creído hacer bien deseando ser mártires, pero nadie lo ha seguido en la resurrección.

          Cuando llegamos cerca de Dios el martirio es innecesario, porque carece de sentido y razón. Un mártir, por su propio sacrificio, evidencia su no-conocimiento de Dios.

          La vida que anhelamos no llega por la vía del sacrificio, sino por la misericordia, el amor y la sabiduría del Hijo, después de traspasar la esfera de la Madre, que nos dota con la entrada en el Camino de los Hombres bajo el peso de la ley y la comprensión de su naturaleza material, natural y divina.

 

 

 

319ª.- Todo ha sido dicho y todo será repetido, hasta que los elegidos entren en el secreto luminoso de la Palabra de Vida.

          La Verdad es una y muchas las interpretaciones que cada Maestro da en el tiempo y el espacio; él va repitiendo e insistiendo, para que toquemos con nuestras manos la luz que desprenden sus palabras.

          Si las mil caras del diamante de la Verdad las llegáramos a conocer, el secreto nos sería revelado y el Padre reflejará su cara en nuestro espíritu.

 

 

 

320ª.- Quien está desatado del mundo, lo puede ver y escuchar todo sin perjuicio; quien no está desnudo puede morir, incluso de la verdad.

          Cuando el vacío es parte integrante de lo que vivimos, se produce la no-identificación con el cuerpo y sus circunstancias; la objetividad está a nuestro alcance, y los prejuicios se diluyen; quien vive de conceptos y tradiciones, puede perder su vida, aun en medio de la luz creadora.

"No todos los que dicen: - "Señor, señor! expulsamos demonios en tu nombre" - son dignos del Reino. Yo les diré: - "No os conozco".

 

 

321ª.- Defendamos la joya, pero no la mugre que la cubre, teniendo buen cuidado de no arrojar la joya al mismo tiempo.

          La verdad es tan común que pasa desapercibida entre millones de conceptos, teorías y palabras. Podemos encontrarla cada día, tomarla en las manos y no distinguirla entre otras parecidas o falsificadas.

          “Dicen que alguien buscaba la verdad y un sabio le indicó que estaba en una piedra muy caliente depositada en la orilla de un río y daba a su poseedor la virtud del conocimiento multidimensional.

          El buscador llegó a la orilla del río y encontró que las dos riberas  estaban llenas de piedras de todos los tamaños. Desesperado, resolvió ir tirando las piedras al río para deshacerse de ellas, comprobando antes que no se trataba de la piedra de fuego que deseaba.

          Durante muchos años tiró piedras al río y eso se convirtió en una rutina. Un día, al tirar una piedra, una más entre miles que había arrojado, se dio cuenta de que era la piedra ardiente que buscaba, pero la piedra estaba en el lecho del río, confundida con las otras sin valor.”

 

 

 

322ª.- Cada imaginación parece absurda hasta que está realizada en el mundo.

          La mente es el hogar donde nacen las fantasías y los sueños de la razón.

          De su irracionalidad o de su objetividad, depende la calificación de subconsciente desbocado o de consciencia creadora.

          Los sueños que se hicieron realidad señalan a los hombres que escribieron la historia del mundo. Los sueños que se evaporaron como nubes, han sido enterrados en las fosas del olvido.

 

 

 

323ª.- Sobriedad, sencillez y caridad, son los médicos del     cuerpo, alma y espíritu, pero el amor es el único remedio a nuestro destierro.

          Dice Pablo de Tarso que si no hubiera amor nada habría que lo sustituyese y nada valdría si no subyaciera implícito en todo.

          Virtudes como la de ser sobrio, simple y compasivo, son necesarias para que la vida se disfrute con plenitud, pero siempre faltaría la cualidad del amor para que fuera perfecta.

          El amor es como la sal que nos hace distinguir el sabor de un alimento de otro y, sin amor, no habría fórmula capaz de romper la monotonía de una vida forzosamente insípida.

 

 

324ª.- Es mejor tratar con mil incrédulos que con un solo sectario ciego e ignorante.

          Se ha dicho hasta la saciedad que el fanatismo es el cáncer de la religión.

          Los sectarios son ofensivos y sordos a cualquier conversión, así como a los razonamientos de sus oponentes, por lo que es inútil el trato con ellos por la pérdida de tiempo que acarrea.

          El incrédulo está más abierto y escucha sin rechazar previamente cualquier argumento, por lo que es accesible a una enseñanza o a cualquier conocimiento.

 

 

 

325ª.- Muchos pretenden el monopolio de Dios, y así, cada uno excomulga al vecino en nombre de la Gracia y del Amor que no posee.

          De cualquier explotación que el hombre haya hecho a su semejante, ninguna ha sido tan manipuladora como el uso del nombre de Dios.

          El nombre de Dios ha sido y es utilizado para castigar, condenar o institucionalizar nuestros errores, ambiciones e ignorancias, un gesto inútil de justificar las demandas de nuestros innumerables egoísmos.

          Las Cruzadas, Guerras Santas, costumbres, moralidades y educación, se justifican poniendo el nombre de Dios como bandera que encubra nuestras inconfesables intenciones, maquinando la explotación de nuestros semejantes, utilizando la fe y la esperanza que ponemos al invocar este Nombre, para sus depravados fines.

 

 

 

326ª.- El hombre puro no dobla la cintura ante el dinero, y es un signo raro y precioso entre todos.

          "Todo tiene un precio y todo se puede comprar", dice el hombre materialista. Pero toda regla tiene su excepción y en este caso ella es: la renuncia.

          Quien ha sabido renunciar no se inclina ante nada que no sea la Realidad, la Verdad. Sabe que nada es eterno en este mundo, que los espejismos forman parte de nuestra vida y que no existe aquí, en la Tierra, un "para siempre".

          Cuando este concepto se asume y estamos convencido de ello, encontramos nuestro punto de equilibrio y el Tentador sufre el rechazo que viene  de nuestro vacío interior.

 

 

 

327ª.- La cantidad de creyentes importa poco ante Dios, es su calidad que cuenta solamente.

          La multiplicación es una manifestación de la mente humana, que se complace en el deterioro del alma de todas las cosas, de eso que llamamos calidad, por su contenido de calor y profundidad.

          Las religiones, las ideas políticas, la sociedad en suma, busca el crecimiento masivo, sin preocuparse por la elección de sus componentes, porque la masa tiene la idea del número como protección y afirmación de su ideario, olvidando que "muchos son los llamados y pocos los elegidos".

 

 

 

328ª.- La verdadera filosofía descansa sobre el conocimiento del contenido del núcleo de toda cosa, y no sobre principios morales ni rituales minuciosos.

          El hombre está perdido entre reglas,  ritos, ceremonias y toda una tramoya de vanas ideas sobre el destino, la vida y la sabiduría, provocando dentro de sí un desierto existencial que desea solucionar acudiendo a la Filosofía, la Lógica o la Psicología.

          La Verdad es conocer la profundidad que existe dentro de cada cosa que nos rodea. Nos enseña y educa el viento, el fuego, el mar y la lluvia, la tierra y todo lo que tiene manifestación sobre ella, y luego el cielo con sus estrellas, planetas y lo que contiene de esperanza sustancial, para quien sabe leer y comprender los mensajes que recibimos a cada instante.

 

 

 

329ª.- Ser indiferentes a los bienes materiales y como ausentes a los dones espirituales, es la beatitud de la unión divina.

          Quien se acerca a la espiritualidad deseando tener poderes, encuentra las baratijas de los curanderos, hechiceros, pitonisas, videntes y otros elementos que han sido presos por el bajo astral y se debaten entre los hilos de esa tela de araña del país encantado de los Elfos.

          Los buscadores de milagros son los frustrados y decepcionados del futuro, porque lo que encuentran es el poder material y una fama e influencia sobre sus semejantes que no es válida para darles luz.

          Creemos en la salud del cuerpo físico y en el equilibrio emocional y mental; tenemos fe en que hay una paz del corazón y un vacío mental, pero nada de eso es suficiente: son vías por donde los ciegos y sordos van a morir con las manos vacías.

 

 

 

330ª.- La peor tentación es querer reformar y salvar el mundo, en lugar de la propia felicidad y salvación.

          El planeta Tierra ha dado a luz muchos visionarios e iluminados que han pretendido guiar y educar a los pueblos con ideas de libertad.

          No hemos entendido que puede haber un hombre sin dios ni religión, pero nunca un pueblo sin estos elementos que constituyen la suma de sus creencias.

          No comprendemos que pueda haber un hombre libre, pero nunca habrá un pueblo con ideas y disfrute de una libertad.

          La Historia es el relato de sus fracasos.

 

 

 

331ª.- La creación es como la imaginación de Dios coagulada por el Verbo.

          Aprehender lo inaprensible, es como tomar un puñado de aire cerrando la mano.

          Lewis Carrol dió una idea sobre ello cuando dijo que somos parte del sueño de Dios hasta que Él despierte, pues vivimos en el  séptimo día, que corresponde a su descanso y que nosotros simbolizamos con un día para descansar cada siete, haciendo buena la idea de que lo que está arriba es semejante a lo que está abajo.

          El Verbo, el sonido o el Big-Ban, dio principio al sueño de la vida qu