MEDICINA NATURAL

Salvador Navarro Zamorano

NOVIEMBRE 2002 (1)

 

 

                                       CAFÉ, EL ENEMIGO DEL SUEÑO

            Muchas veces, el insomnio, ese auténtico flagelo del hombre moderno, se esconde tras de una inocente taza de café.

            Atendí a un hombre, hace mucho tiempo, que sufría de insomnio. Era un comerciante de mediana edad. El “terrible padecimiento” según él, duraba 15 años y no encontraba solución.

            Conforme su relato, tenía dificultad en conciliar el sueño. Dormía cuando se acostaba, pero despertaba pronto y quedaba en claro toda la madrugada. Se levantaba,. veía la T.V., procuraba leer. A veces, de cansancio, dormitaba un poco sobre las seis y media de la mañana. Una hora después sonaba el despertador que le alertaba para ir al trabajo. Se sentía agotado y con la sensación de los ojos llenos de arena.

            Últimamente tomaba medicamentos para dormir. Pero estos no le proporcionaba un sueño reparador. Al día siguiente, dejaba la cama después de dormir pero con la cabeza pesada.

            Para tener un cuadro más completo del problema, diré que este paciente gozaba de buena salud. Se descartó posibles problemas financieros, familiares o sexuales. No era portador de diabetes, presión alta o cualquier enfermedad crónica que pudiese interferir en su salud. Su sistema nervioso era normal. Se había sometido a tratamiento terapéutico sin ningún resultado.

            En cuanto a su alimentación, el relato del paciente fue bastante minucioso, citando todos los alimentos y bebidas que acostumbraba ingerir. Noté, especialmente, la costumbre de tomar varias tazas de café durante el día.

            He observado que el insomnio es un problema muy frecuente en nuestra sociedad. De cada cinco personas que procuran un especialista en sistema nervioso, una o dos se quejan de la falta de sueño como causa esencial o paralela a su consulta.

            Seguidamente, recomendé dejar de tomar café. Simplemente, es el principal causante del insomnio entre nosotros. Por eso, en principio, recomendé que dejara el café durante treinta días. Recomendé unas vitaminas y minerales.

            Entre las xantinas, substancias estimulantes del sistema nervioso, la más importante es la cafeína. Ella no está presente sólo en el café, sino en el mate, guaraná, refrescos a base de cola, varios medicamentos para el dolor de cabeza, inhibidores del apetito, diuréticos y otros.

            El café es muy usado para mantener el estado de vigilia cuando una persona necesita estar despierta. Ahí se ve como el problema del insomnio puede ser el resultado natural del consumo excesivo del café.

            Por otro lado, la experiencia muestra cómo la sensibilidad a la cafeína es variable. Algunas personas pierden el sueño por tomar una o dos tazas de café al día, mientras que otras no tienen esta clase de problemas.

            Lo fundamental es saber que las consecuencias  de la intoxicación crónica por el café no cesan de pronto, siendo necesario abstenerse durante muchos días, a veces un mes, para que los efectos adversos desaparezcan.

            La cafeína no es responsable sólo del insomnio: provoca irritabilidad, cambios de humor con tendencia a la depresión, agitación, euforia exagerada, dolor de cabeza, temblores, contracciones musculares y otros problemas.

            Además, actuando en conjunto con otras drogas, como píldoras anticonceptivas, medicamentos adelgazantes, para tiróides, algunos jarabes que contienen substancias estimulantes, potencia sus efectos colaterales. También ejerce una acción contra los sedantes, disminuyendo los efectos de estos medicamentos.

            Con relación a los nutrientes, la cafeína facilita la eliminación de vitaminas del complejo B, vitamina C, minerales como el zinc y el potasio; dificulta la absorción de las vitaminas liposolubles A,D y E, del calcio, magnesio y hierro.

            Como estimulante del músculo cardíaco, la cafeína puede originar dolores en el pecho, palpitaciones y taquicardias. El riesgo de infarto es mayor en los consumidores de café.

            Cerca de un tercio de los bebedores de café presentan problemas digestivos, como acidez, irritación estomacal, sensación de plenitud, diarreas, exceso de gases. Agrava la úlcera péptica, por excitar las secreciones ácidas del estómago.

            El café es uno de los principales agentes implicados en las displasia fibrosa del seno o displasia mamaria. Un investigador norte-americano de la Ohío State University College of Medicine en Columbus, Ohío, eliminó el café y otros productos que contenían xantina de la dieta de mujeres portadoras de esta enfermedad. El 65% presentaron una mejoría notable después de seis meses. No solamente los dolores y nódulos desaparecieron, sino la necesidad de biopsia fue desechada.

            Estudios de la Universidad de Harvard, patrocinados por el Instituto Nacional del Cáncer de los E.U.A., indican una peligrosa relación de los tumores malignos del páncreas con el consumo de café. Fueron investigados 1.013 enfermos con ese tipo de cáncer. La conclusión fue alarmante: personas que beben más de tres tazas de café diarias quedan tres veces más sujetas a la aparición de estos tumores. El riesgo aumenta si la persona es fumadora.

            Se ha demostrado que en el proceso de torrefacción del café se forman varios componentes extraños, muchos de los cuales tienen actividad cancerígena.

            En cuanto al café descafeínado, para algunos una posibilidad de neutralizar los efectos de la bebida, ciertas investigaciones muestran exactamente lo contrario. Afirman que es más perjudicial, respondiendo a una mayor incidencia de tumores, pues el proceso implica el uso de productos químicos nocivos.

            Naturalmente, no podemos omitir que esas investigaciones, como aquellas asociando café con cánceres de vejiga, reciben severas críticas, con varios tipos de respuestas, incluso negando su validez.

            ¿El café causa cáncer? Nadie puede afirmarlo; pero, existe una serie de evidencias sugiriendo que, si quieres evitar ciertos tipos de cáncer, se ha de abandonar el hábito del café.

            Mi cliente dejó el café y otros productos que contenían cafeína. Un tiempo después me contaba satisfecho como dormía mejor. Ya no despierta de madrugada y por la mañana se levanta dispuesto a trabajar y con la cabeza fresca.

                                                                                              Salvador Navarro Zamorano

                                                                                              Especialista en Homeopatía.

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