MEDICINA NATURAL

Salvador Navarro Zamorano

DICIEMBRE 2002

 

              

 

 

 

 

 

                                                                LA CALVICIE

 

 

          Vamos a entender por qué los cabellos caen y cuando es posible evitarlo. Pero no vayamos a creer en milagros. Los investigadores aún no han descubierto un remedio eficaz.

 

          Después de una noche de un sueño reposado, despertamos, entramos en la ducha y, al comenzar a lavar la cabeza, vemos como numerosos cabellos van quedando en nuestras manos. Una vez más la duda: ¿Me estaré volviendo calvo? Hace mucho tiempo que no veía caer tanto pelo.

 

          Al contrario de lo que se pueda imaginar, no hay nada extraño en esto: la caída del cabello, un problema que alcanza a más hombres que mujeres, es cíclica. Los pelos caen de tiempo en tiempo, en períodos variables para cada persona. Cuando menos se espera, la pesadilla vuelve . . .

 

          Aun así, vamos a calmarnos; tal vez la situación no sea preocupante. “El primer cuidado que una persona debe tener al constatar la pérdida de cabello es procurar un especialista”, dicen los dermatólogos. Eso es, porque la alopecia puede tener varias causas, localizadas o difusas.

 

          La caída de cabellos provocada por causas localizadas, puede ser reversible (área celsi) o definitiva (alopecia). La reversible, de fácil diagnóstico, surge de procesos alérgicos, stress, micosis simple (en niños). La irreversible es causada por molestias dermatológicas, como lupus eritematoso (alteración en el sistema inmunológico de causa desconocida), que alcanza toda la piel o solamente el cuero cabelludo; o quemaduras que destruyen los folículos pilosos.

 

          Proporcionalmente, son pocos los casos de caída localizada. La pérdida difusa de cabellos, causante de la calvicie, alcanza a la mayoría de las personas.

 

          Ahora, vamos a lo que nos debemos estar preguntando: ¿hay manera de detenerla? La cura depende del factor desencadenante de la pérdida. Enfermedades de la sangre como la sífilis, y hasta el post-parto, pueden provocar alopecia. El contacto con metales pesados, como el plomo y el arsénico, tienen el mismo efecto. En tales casos la calvicie es temporal, cesando cuando se deja de manipular tales sustancias tóxicas.

 

          Hay otros factores externos que perjudican el cabello: ciertos medicamentos para inhibir el apetito; algunas drogas usadas en el tratamiento del cáncer; antimicóticos, administrados por vía oral; disfunciones del tiroide (hipo e hipertiroidismo); fiebre alta durantes varios días seguidos. Todos esos casos, a los cuales están sujetos hombres y mujeres, debidamente tratados, son reversibles.

 

          Existe todavía un tipo de alopecia difusa, cuyas causas la medicina no ha conseguido explicar positivamente (posiblemente un proceso de inmunodeficiencia). Ella deja a la persona sin pelos en el cuerpo. En muchos casos, los cabellos vuelven a nacer espontáneamente. Mientras tanto, la alopecia más preocupante y común es la androcronogenética. Por un motivo simple: hasta ahora no se ha descubierto la posibilidad de detenerla.

 

          Vamos a entender la razón de esta palabra: en griego, andro quiere decir hombre; crono, tiempo. Por tanto, esta calvicie está ligada a la hormona masculina (testosterona), la edad y la existencia de casos en la familia (herencia genética). Veamos como ocurren:

 

          El niño recibe dos pares de genes que van a definir el color de los ojos, la forma de la corona dentaria, la altura y todas las características físicas. En relación al cabello, la herencia señala el color, grosor, tipo, tendencia a la calvicie, además de la sensibilidad o no a la testosterona, hormona sexual masculina que más tarde va a producir el organismo. Si la persona recibe el gen de los cabellos conteniendo información sobre la calvicie y sensibilidad a la testosterona, con el paso del tiempo se produce la caída del cabello.

 

          Esta teoría genética ha sido comprobada con dos gemelos univitelinos de edad adulta, 40 años aproximadamente. Uno de ellos había sufrido un accidente y quedó sin testículos desde muy joven; por tanto, no poseía testosterona en su organismo. En la edad madura, no perdió su cabello. El otro, normal, era casi completamente calvo. Administraron al primero dosis de testosterona; pasados seis meses, el paciente quedó tan calvo como su hermano.

 

          Se probó entonces que no importa la edad. Si la persona fuera sensible a la acción hormonal y tuviera el gen de la calvicie, un día sus cabellos caerán.

 

          Vale insistir que no queda sin cabello de una hora para otra. Perdemos normalmente de 60 a 100 cabellos diarios. El mismo folículo piloso genera de 17 a 20 cabellos durante toda la vida y cada uno dura de dos a seis años.

 

          La caída acentuada y periódica, genera la calvicie. Ella es fácilmente reconocida. Los cabellos van cayendo bastante durante un tiempo, paran y luego vuelven a caer. Nacen entonces cabellos más débiles, menos y más finos, que caen nuevamente y no renacen más.

 

          La caida, en general, ocurre en la región frontal-parietal-occipital, por encima y lados de la frente. Eso sucede, porque cada folículo piloso recibe una información genética propia. Así, los cabellos que se encuentran sobre la cabeza son sensibles a la acción de la testosterona; no ocurre lo mismo con los que corresponden a la nuca y lados laterales.

 

          La comprobación es fácil. Mechones de cabellos se retiraron de la parte superior de la cabeza en pacientes con predisposición a la calvicie y se implantaron en el muslo izquierdo. Otros mechones genéticamente diferentes, de los laterales, fueron implantados en el muslo derecho.

 

          Cuando esas personas comenzaron a quedar calvas, se observó que los cabellos implantados en el muslo izquierdo, también caían. Los del muslo derecho permanecieron, llevando a la conclusión de que, no importa donde estén, en la época de la sensibilización de la testosterona, ellos caen. 

 

          En las mujeres también esta teoría ha sido comprobada. La mayoría de los casos de calvicie femenina, generalmente difusa, surge después de la menopausia, cuando las hormonas sexuales femeninas, estrógenos, disminuyen y las masculinas aumentan. Pero hay una diferencia: los folículos pilosos de las mujeres que poseen el gen de la calvicie son distribuídos por toda la cabeza. Así, la caída no se concentra en lo alto del cráneo.

 

          Hay veces que ocurre la calvicie masculina en la mujer. Ahí los hombres llevan ventaja: en caso de trasplantes, posee áreas donadoras, mientras que ellas carecen de ella. Así, no se pueden valer de un arma segura para vencer la calvicie.

 

          El trasplante es simple y seguro. Se corta la piel del área en que el cabello es genéticamente diferente y no cae. Desde ahí se transfiere  a la parte calva. El cabello vuelve entonces a crecer sin problemas.

 

          Es preciso alertar sobre el uso indiscriminado de implantes con cabellos sintéticos. El proceso, además de caro, es peligroso, al menos por ahora. Nada impide que se perfeccione en un futuro. Por no ser naturales, el organismo a veces lo rechaza. La mayor parte de las personas no tienen problemas con este tipo de implante. Pero hay casos en que los cabellos se quebraron y debieron ser retirados por el cirujano. Además, hay riesgo de infecciones y, como máximo en dos años casi siempre caen.

 

          ¿Existe algún medio para evitar la calvicie común? Según los médicos no existen fórmulas mágicas; disminuir el número de veces en que se lava la cabeza, medicamentos o masajes, nada de esto funciona.

 

          Pero queda una esperanza. Se están haciendo estudios para descubrir un bloqueador de la didrotestosterona que actúe solamente a nivel de folículo piloso. Cuando se descubra, sin duda la calvicie masculina será vencida. Las drogas existentes impiden la acción de la hormona masculina en todo el organismo, provocando impotencia y el crecimiento de mamas en el hombre.

 

          Por tanto, si estamos perdiendo el cabello, esperemos. ¿Quién sabe sin pronto se habrá descubierto algo realmente efectivo?

 

          De cualquier forma, tal vez podamos retrasar el proceso:

 

          Lave los cabellos dos veces por semana, con champú diluído en agua, masajeando suavemente el cuero cabelludo.

 

          No frotar enérgicamente el cabello al secarlo. Prefiera envolverlo en una toalla durante diez minutos y luego dejar que se seque normalmente.

 

          Peinarlos con delicadeza, con peines de dientes gruesos y romos, bien separados.

 

          Mantener una alimentación sana, compuesta de proteínas, minerales y vitaminas, principalmente las B y C, que favorecen el crecimiento del cabello.

 

          Combata la caspa.

 

          Y evitar las tensiones nerviosas

 

 

 

 

 

 

                                                           Salvador Navarro Zamorano

                                                           Especialista en Homeopatía

         

 

         

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