MEDICINA NATURAL

Salvador Navarro Zamorano

ABRIL 2002 (3)

 

 

 

 

 

    JALEA REAL Y SALUD

 

 

          Imaginemos una gallina capaz de poner cinco docenas de huevos cada día, sin descansar. ¿Imposible? Para la gallina, ciertamente. Para la abeja reina, de la especie Apis mellinera, la tarea es ridícula: llega a tener posturas de 2 a 3 mil huevos al día, equivalente a dos veces y media su peso corporal. Saún más: en cuanto una abeja operaria alcanza una media de cinco semanas de vida, la reina vive de cinco a seis años. Otra duda puede estar pasando por tu cabeza. ¿Cuál es el secreto de la reina? La jalea real.

 

          Aunque los chinos y griegos utilizaron la llamada “leche de abejas” desde la Antigüedad, en Occidente la substancia no comenzó a ser estudiada hasta la mitad del siglo XX, en la década de los 50. Su interés fue despertado por el papa Pio XII.

 

          Afectado por una grave enfermedad, el Papa se recuperó después de hacer un tratamiento a base de jalea real. Cuatro años más tarde, el Pontífice comparecía en un congreso internacional de apicultores, para declarar: “La jalea real es un alimento concedido por Dios para conservar la jovialidad eternamente”.

 

          Los estudiosos chinos enumeran algunas conclusiones sobre la jalea real, todas relacionadas con el aumento de resistencia inmunológica y regeneración celular. Veamos cuales son algunos de sus efectos:

 

          Fortalecimiento general del organismo.

          Aumento de la resistencia a las enfermedades, especialmente las causadas por envejecimiento o degeneración celular.

          Mejora acentuada en casos de stress o fatiga profunda.

          Acción contra la anemia, enfermedades del corazón, así como colapsos.

          Tratamiento de la hepatitis y problemas hepáticos (actúa como regeneradora de las células hepáticas, restaurando la función del órgano).

          Arterioesclerosis, cuando viene con nivel elevado de colesterol y triglicéridos en la sangre.

 

          Es debido a estos efectos que los productos elaborados con jalea real son populares en las dietas de atletas y personas de salud frágil. La substancia es considerada también un preventivo eficaz contra la arterioesclerosis (endurecimiento de las arterias) y el envejecimiento prematuro, en especial de la piel. En relación a esta última indicación, su uso es considerado eficaz debido a la presencia de ácido pantoténico, entre otras vitaminas.

 

          La jalea real es utilizada con éxito en caso de infecciones cardiovasculares, digestivas y otras, como tuberculosis, brucelosis, mal de Parkinson, artritis, siendo en este último caso, de preferencia, en combinación con el veneno de las abejas.

 

          La sustancia es rica en elementos vasolidatadores, de ello su utilidad en hipertensos. De otro lado, aunque parezca una paradoja, la jalea real actúa contra la presión baja, tendiendo a normalizarla. Su efecto reequilibrante presenta gran interés para el farmacólogo y el clínico.

 

          Hasta hoy no tenemos explicación científica para el fenómeno. Pero es probable que la jalea real regularice las actividades de las glándulas suprarenales que, en caso de estrechamiento de venas, segregan mayor cantidad de adrenalina. El aumento de actividad glandular aliviaría el problema circulatorio.

 

          Otra cualidad se refiere a la acción afrodisíaca de la jalea real, debido a su elevado contenido de hormonas sexuales y vitamina E (tocoferol). Hay experiencias demostrando que la postura de las gallinas aumenta, así como crece la longevidad de los insectos, ratas y cobayas, cuando en su alimentación se añaden cantidades significativas de jalea real.

 

          Hasta propiedades bactericidas y antivirales fueron constatadas en el producto. La jalea real posee propiedades antigripales, por destrucción del virus responsable de la epidemia, de forma semejante al extracto alcohólico del Própolis.

 

          En verdad, aunque utilizada empíricamente, la jalea real no tiene ninguna de sus actuaciones terapéuticas comprobadas de forma rigurosa. Esta laguna lleva a abusos y mitificación del producto. Concretamente, se sabe apenas que la jalea real posee una composición química bastante variable, dependiendo de la región, época del año y plantas a disposición de las abejas. Comparada con la leche de vaca, contiene de cinco a seis veces más proteínas; dos o tres veces más de glúcidos y cerca del 40% más de sus lípidos.

 

          En cuanto a la dosis a consumir, su utilización no debe pasar de una porción mínima diaria, en ayunas, durante 40 días seguidos, de forma sublingual.

 

          Es el momento de explicar cómo las abejas producen la jalea real, pues los equívocos son varios. Ha sido descrita como miel producida por la abeja reina, afirmación desprovista de sentido. Como la leche humana es secretada por glándulas especiales, algunos llegan a esta confusión. En verdad, solamente las abejas obreras responsables de la alimentación de las larvas, producen jalea real en las glándulas hipofarigeanas, localizadas en la cabeza de los insectos. Pasado cinco u ocho días, las glándulas se atrofian y las abejas pasan a ejercer tareas externas cosechando polen y miel.

 

          De sabor amargo y ácido, la jalea real es un líquido gelatinoso, de color blanco y reflejos nacarados. Su obtención es difícil. Además de producir cantidades mínimas, las abejas no la almacenan como hacen con la miel; al contrario, con ella alimentan a la reina y a las demás larvas. Estas últimas, reciben la jalea durante 72 horas; después, entran en un régimen de una mezcla de miel, agua y polen.

 

          Vale mencionar aquí que cada colmena posee una sola reina, responsable de la puesta de huevos y reproducción del enjambre; durante toda su vida recibe como alimento una mezcla de polen, miel y jalea real. Eso, se supone, la hace dos veces mayor que las operarias, activa su extraordinaria fertilidad y garantiza su longevidad.

 

          La técnica usada por los apicultores para obtener la jalea real, consiste en inducir a la colmena a tener una voluminosa creación de reinas. Cuando los alvéolos (células en las que se desarrollan las larvas de la reina) están repletos de jalea, dejando a las larvas sumergidas en el alimento, se recoge la jalea.

 

          Para conseguirlo, se colocan dos cajas-nidos superpuestas con una malla especial entre ambas. Asi, se evita el paso de la reina al nido superior, mientras que el paso de las abejas obreras queda facilitado por su menor tamaño. En el nido inferior se introduce varias larvas con una gota de jalea real, en recipiente que imita el alvéolo de formato diferente, donde se desarrolla la reina. Mientras, las abejas obreras comienzan a acumular jalea real en las cámaras de las reinas en formación, siendo retirada cuando están llenas.

 

          No es posible extraer mucho más de 7 gramos cada tres días. Y eso en plena fase de producción. A veces es necesario interrumpir el proceso, pues el estímulo artificial de producción de reinas desorganiza la vida de la colmena.

 

          En el aire, la jalea real se oxida fácilmente, perdiendo propiedades; la luz provoca la descomposición rápida de vitaminas del complejo B, siendo el calor nocivo para su estabilidad. Por ello se recomienda guardarla en envases de vidrio bien cerrados, en la oscuridad y refrigerado. En estas condiciones, la duración es prácticamente ilimitada.

 

          Una recomendación: no acepte ofertas o precios de ocasión a la hora de comprar jalea real. Si quiere disfrutar de ella, ha de saber que tiene un alto precio.

 

 

                                                                     Salvador Navarro

                                                                     Especialista en Homeopatía.

 

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