ALCORAC

SALVADOR NAVARRO 

 

 

 

 

 

 

 

                                                                                                                             

Dirigida a las Escuelas de:                                            CIRCULAR nº 3

                    Barcelona (2)

                    Mallorca                                  

                    Menorca

                    Las Palmas                                                 Llubí, 1º de Marzo de l.996

 

 

 

BUDA fue un príncipe indio, nacido en Kapilavastu, al pie del Himalaya. En vida se le conocía por Gautama, nombre de la familia, y, tras su muerte, los discípulos le llamaron Sakya-Muni (el sabio de los Sakya), Buda (" el iluminado"), etc. Gozó dEe los placeres de palacio, pero el pensamiento de la muerte, de la pobreza, de la vejez, le hicieron pensar en el significado de la vida. La conversación con un monje le infundió simpatía por la vida ascética, ya muy difundida en la India. A ella se entregó, pero sin abandonar el mundo, que juzgaba susceptible de mejora. No le convencieron las especulaciones de los filósofos de su tiempo, a los que interrogó ampliamente. En Buddi (Gaya), sentado bajo un árbol, comprendió lo que sería el fundamento de la predicación divulgada posteriormente durante más de cuarenta años. Tal fundamento consistía en limitar los deseos y en asirse a verdades muy generales, porque la filosofía era para él arte de vivir. Había que renunciar a inquirir verdades que solamente sirven para dividir a los humanos, al no tener una solución satisfactoria; tal era para el "Iluminado" el problema de la existencia de Dios. Su religión igualitaria, se enfrentaba al brahmanismo, basado en la división de las castas. Murió en Kuchinaga, en el siglo V antes de Jesús el Cristo.

Vamos a transcribir unos Sutras de Buda y nos daremos cuenta de que no son especulaciones filosóficas, sino instrucciones bastante claras que sólo pueden ser dadas  para aquellos que están realmente preparados para viajar, para salir en peregrinación rumbo a lo desconocido.

De dos observadores, queda con el principal.

Cuenta siempre y solamente con la feliz disposición de la mente.

Lo mismo que te distraigas,

si puedes percibirlo,

aún es un entrenamiento mental.

Observa siempre los tres puntos generales.

Cambia tu inclinación y manténla.

No discutas defectos.

No pienses en nada que interese sólo a los otros;

Antes, trabaja contra la corrupción que te parezca mayor.

Abandona toda esperanza de resultados.

EL PRIMER SUTRA: "De dos observadores, queda con el principal"

Este sutra es uno de los más importantes y la base de la alquimia interior. Deja que penetre profundamente en tu corazón, porque puede transformarlo, darle un nuevo nacimiento, una nueva visión, un nuevo universo.

Posee dos significados y ambos deberán ser comprendidos.

El primero Existen dos observadores. Uno, son las personas que nos rodean. Percibimos constantemente que estamos siendo mirados y observados y esto crea en nosotros una auto-consciencia. Por eso sentimos miedo de subir en un escenario ante una multitud. Los actores y oradores conocen ese miedo; no sólo los que inician la carrera, sino también los veteranos que representan durante toda su vida. Siempre que suben al escenario se estremecen, sienten miedo, sepan o no hacer su papel y representarlo.

Son tantos los ojos que lo observan que se siente reducido a un objeto. Ya no es más que una cosa. Y teme porque pueden no apreciarlo, pueden no alimentar su ego, puede no gustar y ser rechazado. Está en las manos del público.

Tendrá que trabajar para ser apreciado. Reforzar el ego de los otros, para que, en respuesta, fortifique el suyo.

Cuando estamos entre amigos no sentimos miedo. Ya los conocemos, son todos previsibles, dependemos unos de otros. Pero cuando se está ante una multitud anónima el miedo es mayor. El éxito no está garantizado.

Este es el primer tipo de observador. Los otros te observan y tú no pasas de ser un mendigo. En esta situación viven millares de personas. Viven para los otros y por eso viven aparentemente y no verdaderamente. Sólo se sienten bien cuando los otros están bien con ellos. Están constantemente comprometiéndose, vendiendo sus almas y por una única razón: sus egos tienen que ser fortalecidos, quieren ser famosos y queridos.

¿Has observado algo importante? Siempre que un novelista, un poeta o científico gana un Premio Nobel, inmediatamente su creatividad entra en declive. Ningún laureado consiguió producir algo importante después, algo bueno como antes. ¿Por qué sucede esto? El objetivo último del ego fue alcanzado y ya no hay más que ganar, ahora hay que ajustarse a los otros.

Cuando te haces famoso no necesitas comprometerte más. ¿Para qué? Ya has alcanzado la fama. Y cuando no hay un compromiso, las personas comienzan a ignorar. Toda la creatividad estaba enraizada en un deseo del ego. Ahora él reposa y la creatividad desaparece.

Las personas que nos rodean son creadoras de ansiedades. No te permiten relajarte. ¿Por qué te relajas en la bañera o en la ducha? Porque no hay nadie cerca. Pero si te das cuenta de que hay alguien mirando por el ojo de la cerradura, la relajación desaparece. Quedarás tenso porque te observan.

Para crear el miedo, los sacerdotes de todas las religiones, siempre han dicho que Dios nos observa continuamente. Tú puedes dormir pero El nunca duerme. Queda sentado al lado de tu cama, observando. Y no solamente te observa a tí, sino a tus sueños, a tus pensamientos. Por tanto, no te castigará sólo por tus actos sino también por tus sueños, pensamientos, deseos y sentimientos.

Los sacerdotes han creado un gran miedo en las personas. ¿Te puedes imaginar siendo constantemente observado por Dios? En ningún momento, ni por un instante, te está permitido ser lo que eres.  Esta es una estrategia para convertir a las personas en objetos.

¡ ¿POR QUÉ NECESITAMOS LA ATENCIÓN DE LOS DEMÁS? ! Ahí como somos, no somos, estamos vacíos. No tenemos un centro en nuestro ser. Somos apenas un ruido, una multitud, una casa llena de servidores que luchan entre sí mientras el señor está ausente o dormido.

Necesitamos la atención de los otros para que al menos podamos crear un falso centro. Si perdemos lo real, podemos depender al menos de un falso centro. Esto nos dá la impresión de que estamos juntos con los otros, de que somos una persona. Tú no eres un individuo. La individualidad es la esencia que emana de un ser realmente centrado, de quien sabe quién es.

Pero si no eres un individuo puedes ser al menos una persona, conseguir una personalidad. Y esa personalidad tendrá que ser mendigada. La individualidad es tu más profundo crecimiento y por eso no necesitamos que sea mendigada ni nadie puede dártela. En verdad, sólo los otros pueden darte personalidad.

No olvides que si estuvieras solo en una selva, no tendrás personalidad. Tendrás individualidad, pero nunca personalidad. Si estuvieras viviendo solitario en un convento, ¿quién serás tú? ¿Un santo o un pecador? Allí no hay nadie para apreciarlo o condenarlo, nadie quien te haga famoso o notable; nadie más allá de ti mismo. ¿Y quién eres tú en esa total soledad? ¿Famoso o simplemente nadie? Ni lo uno ni lo otro. Porque ambos necesitan de los demás para existir. Para reflejar tu personalidad, los ojos de los otros son necesarios. Tú no eres ni una cosa ni otra; tú eres, en tu realidad. No eres creado por los demás. Eres como eres, en tu desnudez y autenticidad.

Por esta razón muchas personas creen que es un acto sabio huir de la sociedad. No se trata realmente de huir de la sociedad, no hay nada contra ella; trátase apenas de un esfuerzo en el sentido de renunciar a la personalidad.

Buda abandonó su palacio y no era un cobarde ni un fugitivo. ¿Por qué lo hizo? R.Tagore escribió un bello poema sobre esto. Buda dejó su palacio y vagó durante doce años por los bosques , practicando y meditando. Llegó el día del supremo júbilo y se volvió iluminado. Naturalmente, la primera cosa que recordó fue volver a palacio y dar la buena noticia a su mujer, a quien había amado, al hijo que había dejado y al viejo padre que aún esperaba su regreso.

El padre, como cualquier padre, se enfadó. No podía ver quien era Buda., en qué se había transformado, no percibía la individualidad tan clara. El mundo entero lo veía, pero el padre estaba ciego. Pensaba en el hijo en términos de su antigua personalidad que ya no existía y a la cual renunció cuando dejó el palacio. Buda quiso saber como era realmente y no lo que los otros pensaban de él. Pero el padre lo veía con los ojos de doce años atrás. Le dijo a Buda: "Soy tu padre y te amo. Fui herido profundamente, me causaste un gran dolor. Soy un anciano y estos doce años pasados han sido una tortura. Eres mi único hijo. Hasta hoy quedé esperando tu regreso y has llegado. Asume el gobierno y sé un rey. Ya es hora de que me retire, necesito descansar. Aunque hayas pecado contra mi, cometido casi un asesinato conmigo, yo te perdono y mis puertas siguen abiertas".

Buda rió y dijo: "Señor, esté un poco más atento con quien está hablando. El hombre que salió de este palacio ya no existe, murió hace mucho tiempo. Soy otra persona. ¡Mírame!

El padre quedó aún más irritado. "¿Qué quieres decir? ¿Que no te conozco? Te conozco mucho más que tu mismo. Soy tu padre, te he dado la vida, mi sangre circula en tus venas y ¿me dices que no te conozco?"

"Aún así", respondió Buda, "yo te imploro, señor. Ciertamente me dió la vida. Es verdad que vine por tu mediación, pero el señor fue sólo un vehículo. Y sólo porque alguien monta un caballo no significa  que  lo conozca. Pasé por las puertas de su ser pero eso no significa que me conozca. En verdad, hace doce años  que ni yo me conocía. Ahora sé. Por favor, le pido que olvide el pasado; quede aquí y ahora".

En los diccionarios, la personalidad y la individualidad son confundidas; en  la vida, no lo son. La personalidad es falsa, es una pretensión, una fachada. La individualidad es tu verdad.

¿Por qué nos atamos? ¿Por qué necesitamos la atención de los otros? Sólo para crear una personalidad. Y cuanto mayor sea ella, menor será la posibilidad de conocer tu individualidad.

Cuando Buda fue a ver a su esposa, la encontró aún más enfadada. Hizo sólo una pregunta, significativa. Dijo: "Sólo tengo una pregunta que hacerte después de todos estos años. Te pido que seas simple y honesto" - ella aún pensaba que Buda podía ser deshonesto- "Dime: sea lo que sea lo que hayas conseguido en los bosques, ¿sería imposible conseguirlo en el palacio?  En sólo allí donde está Dios y no aquí o en cualquier lugar?"

Una pregunta muy significativa.

Buda respondió: "Si, la verdad está tanto aquí como en los bosques. Pero hubiera sido muy difícil conocerla aquí por haberme perdido en una personalidad - la personalidad de un  príncipe, de un marido, de un padre, de un hijo. En verdad, nunca dejé este palacio; dejé sólo mi personalidad para que nadie pudiese recordar quien fui. Me hice a mi mismo la pregunta "¿Quién soy yo?" y quise encontrarme. No estaba más interesado en la respuesta de los otros".

Es en eso que todos estamos interesados: en la respuesta de los otros. ¿Cómo te sientes después de que alguien te diga que eres maravilloso?

La personalidad es como una pieza de teatro. Engaña a los espectadores, pero no al autor, a ti  mismo. Es como un alimento artificial: tiene buen sabor, buena apariencia, pero no alimenta, no revitaliza. Y estos viejos hábitos persisten durante mucho tiempo. Pero, más pronto o más tarde, a medida que evolucionamos, comenzaremos a disfrutar de nosotros mismos, de nuestra individualidad.

Y cuando disfrutas de tu individualidad estás libre de la dependencia de los demás. Para tener esa atención es necesario pagar, es una esclavitud. Cuanto más atención necesites, más tendrás que transformarte en un objeto, una comodidad que puede ser vendida o poseída. Eso sucede con todas las figuras públicas, sean políticos o actores.

Este es el primer tipo de observador: tú quieres ser observado. Esto te da respetabilidad y por tanto tendrás que crear un carácter, una moral. Pero todo no pasa de ser simple hipocresía. La única motivación es tu necesidad de atraer la atención de los otros sobre ti.

Si quieres ser respetado, tienes que ser conformista; tienes que obedecer a la sociedad en sus exigencias; tienes que vivir de acuerdo con falsos valores, porque esa sociedad está constituida por personas profundamente dormidas cuyos valores no pueden ser verdaderos.

Hay también la posibilidad de llegar a ser un santo. Fue exactamente lo que sucedió a millares de santos que hasta hoy conocemos. Sacrificaron todo en el altar de la respetabilidad, fueron torturados, suicidas, pero ganaron una cosa: son santos y las personas lo adoran.

Si ansías algún tipo de santidad, de respetabilidad y adoración, acabarás cada vez más falso, más plástico. Nunca serás una flor verdadera. Y en la vida, esta es la mayor calamidad que puede ocurrirle a un hombre: ser una flor de plástico.

                                                           *   *   *   *   *   *   *

El segundo tipo de observador es totalmente diferente, es el polo opuesto. En este caso no buscas la atención de los demás; por el contrario, comienzas a prestarte atención a ti mismo. Te vuelves un espectador de tu propio ser. Comienzas a observar tus pensamientos, deseos, sueños, motivaciones, avaricias y celos. Crea una especie de consciencia interior; un centro silencioso que está siempre observando todo lo que pasa.

Sientes ira y observa. Ya no se nota apenas la rabia, porque ha sido introducido un nuevo elemento: el observador. Y en ese momento un milagro ocurre - la rabia desaparece sin ser reprimida.

Aquel tipo de santidad al cual me referí en los párrafos anteriores, reprime la rabia. Reprime la sexualidad y la avaricia. Y cuanto más reprimes cualquier cosa, más a fondo penetra ella en tu inconsciente. Formará parte de tus propias convicciones y desde allí afectará toda tu vida. Es como cubrir una herida abierta.

Sólo porque está cubierta no será más saludable ni va a sanar. En verdad, contribuyes para que empeore aún más.

Los santos que circulan por ahí, hieden; hieden todos los tipos de represiones.

El segundo tipo de observador crea un tipo de gente completamente diferente; crea un sabio. El sabio es aquél que sabe quien es por sí mismo y no por los otros. Vive su vida de acuerdo consigo mismo y no de acuerdo con los valores ajenos. Tiene visión propia y coraje para vivirla.

El sabio es rebelde; el santo es obediente, ortodoxo, convencional, tradicional  y conformista. El sabio es inconformista, anti - convencional y rebelde. La rebelión es el sabor propio de tu ser. No dependes de otros. Sabe lo que es libertad y conoce la gracia de ser libre. El santo es siempre seguido por una multitud; el sabio tiene sólo algunos escogidos capaces de comprenderlo.

El sabio jamás será comprendido por las masas; el santo será adorado. El sabio será condenado por la mayoría, tal vez asesinado. Jesús es crucificado y el Papa es adorado. Jesús es un sabio y el Papa es un santo.

El santo tiene carácter, el sabio tiene consciencia. La diferencia es inmensa, son tan distantes como la tierra del cielo. El carácter es impuesto por razones ulteriores, como ganar la respetabilidad en este mundo y conseguir mayores placeres celestiales. La consciencia no es motivada, ni tiene futuro, es la gloria en sí misma. No es un medio para llegar a un fin, es el propio fin.

Estar con un santo es estar con un imitador; estar con un sabio es encontrar algo auténtico. El santo será como máximo un profesor; el sabio es un Maestro.

Son estos los dos tipos de observadores.

Evita el primero y queda con el segundo.

Existen aún otros significados para este sutra: primero, observa los objetos, el contenido de la mente. Este significado es más alto que el anterior.

Es lo que algunos llaman meditación: observar los objetos, el contenido de la mente. Observa todo lo que pasa ante ti, sin evaluarlo, sin juzgarlo o condenarlo. No estés ni a favor ni en contra, sólo mirar. Se crea entonces una meditación.

Y segundo, observa la propia observación, se crea el éxtasis. Comienza observando tus pensamientos y no te detengas ahí. Cuando hayan desaparecido no pienses que has llegado. Aún una cosa más tendrá que ser hecha, un paso más tendrá que ser dado: observa la observación. Sólo observa la observación y ya no resta nada más, solamente tú. Súbitamente tienes consciencia de tu propia consciencia y en ese momento la meditación es transformada en éxtasis. Por estar siendo observada, la mente desaparece. Y por estar siendo observada, la observación se expande y se vuelve universal.

El primero es un paso negativo para escapar de la mente y el segundo es un paso positivo para alcanzar la consciencia que llamas Dios, orgasmo universal o como quieras llamarla.

SEGUNDO SUTRA: "Cuenta siempre y sólo con la feliz disposición de la mente".

Si te sientes desgraciado, significa que has aprendido algunos trucos para ser infeliz y nada más que eso. La infelicidad depende de la disposición de tu mente. Existen personas que son infelices en todas las situaciones, por diferentes que sean. Tienen una cierta cualidad de mente capaz de transformarlo todo en infelicidad. Si alguien les habla de la belleza de la rosa, comienza inmediatamente a contar las espinas. Si alguien dice, "Mira que mañana tan bella, que día de sol", te mirará con sorpresa y responderá: "Esto no es más que un día entre dos noches oscuras, ¿cuál es la diferencia? ¿Por qué quedar extasiado?  ¿ Hay algo distinto?"

La misma cosa podrá ser vista desde un punto de vista positivo y cada noche estará rodeada por dos días. O, de repente,  la posibilidad de que exista una rosa se vuelve un milagro: una flor tan delicada en medio de tantas espinas.

Y todo es exactamente así. Depende de la disposición que tengas en tu cabeza. Millones de personas cargan cruces y obviamente son pesadas, hacen que sus vidas se arrastren. Están dispuestas de tal manera, que inmediatamente se proyectan sobre todo lo negativo; es como una enfermedad de la vida. Pero siguen pensando: "¿Y yo, qué puedo hacer? El mundo es así".

¡No, el mundo no es así! El mundo es absolutamente neutro. Tiene espinas y tiene rosas, noches y días. El mundo es totalmente neutro y equilibrado, tiene de todo. Depende ahora de que tú hagas tu elección. Si decides escoger sólo lo erróneo, vivirás en un mundo equivocado, porque te rodeará aquello que escogiste.

Así es que las personas crean el cielo y el infierno en esta misma Tierra. Es increíble que Buda haya vivido con estas mismas personas y en un paraíso. Tú vives también con ellas pero en un infierno.

Existen dos posibilidades: la mente política dice, "Cambia al mundo"; la mente religiosa dice, "Cambia la disposición de tu mente". Religión y política son dos polos opuestos. Existe la posibilidad de que un día la religión y la ciencia se encuentren, de hecho ya lo hacen. Eso ocurrirá más pronto o más tarde porque ambas son similares. Tal vez tengan direcciones diferentes; la ciencia busca lo exterior y la religión busca lo interior, pero la cualidad de encontrar es la misma, el espíritu es el mismo.

Pero no hay posibilidad de que política y religión se encuentren. Para la política el mundo está siempre equivocado. Si cambia la sociedad, la estructura económica, se cambia aquí un poco y algo más allá, todo va a quedar mejor. Para la religión el mundo ha sido siempre el mismo y así continuará. Sólo una cosa puede ser cambiada: el contenido de la mente de cada uno, el estado de cada mente.

Cuenta siempre y sólo con la feliz disposición de la mente.

Deja que esto se transforme en una de las reglas básicas de tu vida. Aunque te encuentres con lo negativo, encuentra en él lo positivo y serás capaz de encontrarte a ti mismo. Y cuando seas hábil en descubrir lo positivo y lo negativo, danzarás de alegría.

¡Atrévete! Atrévete a dar una nueva visión a la vida. Piensa en términos optimistas. No seas pesimista, porque estarás creando un infierno para ti mismo y vivirás en él. Tú vives en el mundo que creas.

Recuerda que no existe un sólo mundo; existen tantos como mentes haya. Yo vivo en mi mundo y tú en el tuyo. Y no sólo son mundos diferentes, sino también planos distintos.

Entonces cada oportunidad es un desafío para el crecimiento interior, como por ejemplo, cuando alguien te insulta. No hay duda de que has sido insultado; ¿cómo es posible, en ese momento, practicar una disposición de ánimo positiva?

Si, es posible. Insulta a un Buda, a un Maestro, y lo sabrás. Fue insultado una vez. Pasaba por una aldea cuya gente estaba totalmente contra él. No comprendía lo que le estaba enseñando. Comparado con un Iluminado, el mundo es siempre primitivo. Las personas lo insultaban y Buda estaba callado. Después que se hizo el silencio, dijo: "¿Si ya terminaron, puedo marchar? He de llegar a otra aldea y me esperan. Si no han terminado, vendré mañana temprano para que acaben".

Un hombre salió de la multitud y dijo: "¿No estás escuchando? Le hemos insultado; dijimos todas las maldiciones que conocemos".

Buda rió y dijo: "Han llegado tarde, tenían que haber venido hace diez años. En aquella época yo vivía en el mismo estado mental que vosotros vivís ahora y entonces yo hubiera respondido adecuadamente. Pero ahora me están dando una oportunidad para que sienta compasión, para ser meditativo. Doy gracias por esto. Es sólo una prueba para ver si aún oculto en mi inconsciente algo negativo. Me siento feliz por decirles, amigos míos, que ni una sombra negativa pasó dentro de mí. Permanecí lleno de alegría y no me afectaron de ninguna de las maneras. Pocas personas han sido tan amables como vosotros".

Es así que un sabio debe usar la oportunidad negativa para el crecimiento interior, la comprensión interna, para la meditación, para el amor, para la compasión. Y cuando aprendes esta disposición mental feliz, esta visión positiva de la vida, quedas sorprendido de como toda la existencia comienza a funcionar de una manera totalmente diferente y te protege. Comienza a ayudarte de todas las maneras posibles y se alía contigo.

Conocer esto es conocer a Dios. Saber que la existencia te protege es conocer a Dios. No hay ningún otro Dios, sólo esta pasión. Y cuando experimentas esta sensación maravillosa y penetrante de que la vida te ama, te protege, te auxilia, derrama sobre ti infinitas bendiciones, que tú no estás separado, que no eres un extraño, que estás en tu casa .......

Sentir que "Esta vida es mi hogar", es conocer a Dios.

Continuará en la próxima Circular del mes de Abril.

ACUMULAD PARA VOSOTROS TESOROS EN LOS CIELOS.

Toda la filosofía de los grandes Iluminados de todos los tiempos y países gira en torno del sujeto e indiferente frente a los objetos, o, cuando se interesa por los objetos, lo hace secundariamente, con independencia del sujeto.

El profano total sólo conoce objetos e ignora al sujeto.

El espiritualista sólo se interesa por el sujeto y huye de los objetos.

El hombre plenamente realizado en sí mismo, se interesa por los objetos pero tan sólo a través del sujeto y en perfecta armonía con este.

Siendo que los grandes iluminados hablan a una generación de profanos y no de místicos, es natural que ellos insistan más en la necesidad de abandonar los objetos radicalmente, que en la posibilidad de poseerlos con independencia del sujeto. El profano no tiene fuerza suficiente para usar los objetos sin abusar, como está acostumbrado a hacer; por esto, la única recomendación que se le debe hacer  es la de recusar en vez de abandonar radicalmente los objetos a fin de poder realizar su alma, su verdadero Yo divino. En una humanidad de hombres libres de la esclavitud de los sentidos y de la mente, ¿podría un iluminado hablar de otro modo, aconsejando el regreso a los objetos?, porque un hombre firmemente consolidado en el mundo espiritual podría sin prejuicio poseer objetos  sin ser poseído por ellos.

Pero, ¿dónde están esos héroes capaces de "afirmar" el mundo de el "recibir a cambio" sin sucumbir miserablemente a las seducciones del mundo? Para el imperfecto, lo más seguro es negar radicalmente el mundo como Jesús recomendó a aquél joven rico que, aunque fuese un hombre éticamente bueno, estaba lejos de ser un hombre espiritualmente perfecto; no había negado el mundo y por esto no podía afirmar sin peligro. El joven no tuvo el coraje para negar su mundo de riquezas y comodidades, como señal de que estaba poseído por aquello que creía poseer.

Y es esta la ilusión funesta y fatal de millones de seres que se juzgan poseedores, pero no poseídos y posesos por las cosas del mundo. Para todos ellos, la única salvación está en tomar una actitud radical negando al mundo, abandonando todo lo que les impide encontrarse a sí mismos, descubriendo el reino de los cielos en él. Los objetos que, por ejemplo, esclavizan al hombre, son de tres categorías: 1) bienes de fortuna; 2) placeres corporales; 3) ambición mental. Son esos los "tesoros en la tierra", que atan al hombre y le hacen difícil o imposible contemplar y poseer los "tesoros de los cielos", que es un "tesoro oculto", una "perla preciosa". "Tierra" es todo lo que es externo, objetivo, horizontal. "Cielo", simboliza todo lo que es interno, subjetivo, vertical.

 

 

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